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Por Tatiana Duque | Laura Soto · 19 de Marzo de 2019

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Mañana una nueva comisión del Gobierno Nacional encabezada por los ministerios del Interior y Agricultura volverá a Cauca para dialogar con la comisión política de la Minga Social encabezada por el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) que desde hace una semana tiene paralizada la vía Panamericana que une al centro y sur del país por Cauca con al menos 20 mil personas.

 

No obstante las reuniones del presidente Iván Duque de ayer con los gobernadores de cuatro departamentos afectados (Cauca, Valle, Huila y Nariño) y con alcaldes y políticos del Cauca, es poco probable que su comisión levante la movilización en un tiempo cercano.

Esto porque la Minga no se baja de su exigencia de la presencia de Duque porque dicen que los Ministros y Viceministros los engañaron en las negociaciones del Plan Nacional de Desarrollo y tiene una agenda política de temas que los afectan y que quieren discutir directamente con el mandatario.

(Incluso, la negativa de Duque de no hacer presencia en el Cauca -una petición constante de la Minga para dialogar- fue la razón por la cual el gobernador de Nariño, Camilo Romero, no apareció en la foto final de la reunión entre el Presidente y los mandatarios regionales).

Lo que detonó la molestia indígena fue que el capítulo indígena del Plan Nacional de Desarrollo que se concertó entre el Gobierno y los indígenas en la Mesa Permanente de Concertación no quedara en el articulado del Plan y solo aparece como anexo, por lo que piden que se asegure una partida presupuestal. Lo que quieren, según dos dirigentes del Cric, es que los 10 billones de pesos que Duque anunció como inversión para los cabildos queden comprometidos; también piden que se incluya el presupuesto en el PND para cumplir con el decreto 1811 que firmó el Gobierno Santos en la minga de 2017 como contamos acá que hace que se les dé prioridad a los acuerdos en la asignación de presupuesto en las diferentes entidades y debe sesionar regulamente. Otros puntos, más amplios, van hacia el cumplimiento de los Acuerdos de La Habana, retomar el diálogo con el ELN, la defensa del medio ambiente, el páramo de Santurbán, atacar el fracking y detener la entrega de títulos mineros a multinacionales

Además hay al menos tres particularidades que van más allá de las peticiones y que apuntan a posturas más ideológicas más que compromisos con metas a mediano y largo plazo.

Esto la hace diferente a las tres del gobierno Santos: las de 2013 y 2016 (que terminó en acuerdos firmados), la de 2017 (que terminó en acuerdos que el actual gobierno dice que se cumplieron a la mitad) y más cercana a la de 2008 durante el segundo mandato de Álvaro Uribe, una de las más grandes de los últimos tiempos que reunió a más de 40 mil indígenas.

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A Duque lo recibió una minga con más gente

A diferencia de la última minga que se realizó en noviembre de 2017 que estuvo organizada por los indígenas del Cric del Cauca y Onic a nivel nacional, en esta ocasión protestan el Consejo Regional Indígena del Huila (Crihu) los indígenas Misak -que no suelen acudir a las vías de hecho-; los campesinos agrupados en el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), el Comité de integración del Macizo Colombiano (Cima) y Marcha Patriótica.

Se sumarían en los próximos días indígenas del Bajo Cauca y también sindicatos de trabajadores.

Según el integrante del comité político del Cric, Giovanny Yule, el número de manifestantes en los diferentes puntos ronda las 20 mil personas, lo que permite multiplicar los puntos de concentración tanto de indígenas y campesinos y del bloqueo de vías lo que le da a la Minga una cobertura territorial, un potencial de resistencia más grande y por ende una mayor capacidad de generar presión.

Los grupos coinciden en su inconformismo con las políticas del Gobierno Nacional y en que sus pliegos de peticiones pasados no han sido cumplidos.

No obstante, según reveló Caracol Radio ayer, de los 76 compromisos firmados con la última negociación, 65 eran compromisos del Gobierno y 6 del Cric. De esos, 26 están cumplidos, 37 tienen avances y solo 2 no fueron cumplidos, que tienen que ver con compromisos de los ministerios de Salud y TIC.

Según Yule hay por lo menos once puntos de bloqueos como la vía que comunica Cauca con el sur del Huila, el sector de Patico en zona rural de Puracé, en el municipio de Totoró, Morales, la vía del municipio de Suárez a Santander de Quilichao, la vereda El Cairo en Cajibío, la vereda el Pital en Mondomo, entre otros, que tienen sitiado a Cauca.  

Y es precisamente el bloqueo lo que hace “no haya confianza” para el diálogo, según dijo Duque ayer tras la reunión con los gobernadores y ha condicionado el diálogo al levantamiento de éstos.

“Mucha gente está en contra de eso (el bloqueo), y tienen mucha razón porque hay muchas afectaciones, pero hay muchas afectaciones hacia nosotros también”, nos dijo Cristian Carvajal, miembro del Pupsoc y de la comisión política de la Minga.

 
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Hay más riesgo de un polvorín con grupos armados

Como hemos contado en el norte del departamento por donde la Minga está concentrada hay presencia de disidencias del frente sexto, Los Pelusos y  Eln, que han venido creciendo tras la salida de las Farc.

Por lo que la posibilidad de enfrentamientos y hostigamientos entre grupos armados y la fuerza pública es mucho más latente y con civiles en medio del fuego cruzado.

Ayer, cuando la fuerza pública acompañaba el corredor humanitario por Suárez, una de las únicas vías de acceso al departamento que no está bloqueada miembros del frente sexto comandados por alias Mayimbu hostigaron a la Policía y el Ejército.

El otro peligro, derivado de la presencia de más grupos armados, es el señalamiento de posible infiltración de la Minga por parte de estos ilegales, lo que pone más tensión a la zona.

Eso ha hecho que, por ejemplo, el sábado el comandante de la Policía en el departamento, coronel Fabio Rojas, anunciara investigaciones sobre si las disidencias infiltraron la marcha. Sin embargo, ayer reconoció que no hay pruebas que permitan determinar que eso pase.

“Que nos digan que estamos infiltrados nos pone en peligro”, nos dijo el miembro del comité de la minga Cristian Carvajal. “Ya el Ministro de Defensa y el Presidente han dicho que van a contrarrestar la Minga militarmente y ya tenemos más de 30 heridos (otro vocero nos dijo que 20) 3 de gravedad”, nos dijo Yule del Cric.

Una alta fuente de la Defensoría del Pueblo nos confirmó que durante su acompañamiento a la Minga no ha visto presencia de grupos armados.

“Las posturas del movimiento indígena son muy fuertes con todos los sectores de la sociedad y con los grupos armados ilegales también”, nos dijo el gobernador del Cauca, Oscar Campo, tras su reunión con el presidente Duque, descartando la versión de la infiltración de grupos armados.

Según Edwin Capaz, coordinador de derechos humanos de la Acin, la guardia indígena frustró 17 intentos de infiltración de grupos ilegales el fin de semana.

A eso se suma que uno de los puntos de la Minga tiene que ver con la protección a líderes sociales, toda vez que Cauca es el departamentos con más asesinatos, cometidos precisamente por los grupos armados ilegales.

“En Cauca es donde más líderes han asesinado y nadie responde. Hay que salir a la vía o nunca nos van a tener en cuenta”, nos dijo el integrante del comité político del Cric, Adolfo Conejo.

 
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Los que negocian son opuestos políticos

Otra razón para que el diálogo esté en un punto muerto hoy, a pesar de que las partes insisten en que están abiertos a negociar, es que ambos son opuestos políticos, lo que hace que la protesta sea un escenario para medir fuerzas.

Seis de las ocho fuentes consultadas para esta historia, incluidos tres miembros del Cric, uno de Pupsoc, un periodista y una fuente humanitaria, nos confirmaron por aparte que la Minga ahora pinta más dura porque Duque representa una línea diferente a la de su antecesor con el diálogo indígena, con quien sí aceptaban dialogar con Ministros y viceministros.

Eso se nota principalmente en que los puntos que están en el pliego de peticiones apuntan a causas más estructurales e ideológicas, que de cumplimiento de compromisos o más plata, como la exigencia a respetar el Acuerdo de Paz (en Cauca ganó el Sí al plebiscito por 235 mil votos), no objetar la JEP (que tiene un capítulo especial sobre los crímenes en Cauca), la defensa del medio ambiente, el páramo de Santurbán, atacar el fracking y la entrega de títulos mineros a multinacionales.

“Esta Minga se hace en el marco de un contexto político en donde llega un Gobierno que quiere retroceder en los derechos sociales, económicos y culturales de los indígenas, y campesinos”, nos dijo Conejo, del comité político del Cric.

Y además porque la Minga comenzó a planearse desde poco después de iniciado el gobierno Duque. “No supimos de qué momento a otro pasamos de hablar de paz y ahora hablamos de guerra. No quedó otra razón que salir a las vías”, insistió Carvajal.

“Además del histórico incumplimiento del gobierno con los acuerdos incumplidos a indígenas y campesinos, también es innegable un pulso político", nos dijo el investigador y experto de nuestra Red Étnica, Carlos Duarte. 

"Tanto Duque como los procesos sociales en Minga quieren demostrar fuerza, ambos tienen intereses que defender. Es evidente una relación de fuerza que el Gobierno actual quiere cambiar porque, los resultados de las últimas elecciones presidenciales les fueron ampliamente desfavorables en Cauca”, insistió.

Los sectores sociales de Cauca, incluyendo a los indígenas del Cric, apoyaron a Gustavo Petro que incluso dobló a Duque con 323.443 votos sobre 160 mil y por lo tanto hacen parte de un espectro ideológico contrario al del actual mandatario.

Un posible interés político de la izquierda es la razón por la que el Gobierno y sus aliados digan desde el sábado que hay intereses electorales detrás de la Minga.

El sábado, el senador Álvaro Uribe trinó un video del indígena misak Jesús Antonio Montaño, denunciando que la Minga era ilegal y tenía “intereses políticos de la izquierda”. El denunciante es un viejo aliado del uribismo dentro de los Misak: fue precandidato del Centro Democrático a la Alcaldía de Silvia en 2015, pero no compitió en las elecciones porque la Procuraduría lo incluyó en un listado de posibles inhabilitados para participar en esas regionales.

Ayer la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutierrez y la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, dijeron que detrás de la Minga hay intereses políticos, en parte por la presencia del senador del partido Farc, Pablo Catatumbo, el sábado en la negociación con el Gobierno.

Más allá de lo anecdótico, la realidad es que es difícil que haya réditos electorales con miras a las elecciones de octubre con la Minga.

Una razón es que como hemos contado, los sectores alternativos en Cauca no están unidos en torno a una candidatura por ahora; además históricamente, barones electorales se han aliado con los movimientos indígenas para poner Gobernador.

Ejemplo de ello es que hoy el senador vargasllerista Temístocles Ortega fue gobernador dos veces con apoyo de los indígenas.

CONTEXTO