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Enseñar economía en tiempos de crisis ambientales y sociales

Fredy Cante
Fredy Cante
Profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario
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Columna

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16 de Enero de 2020

<p>D&eacute;cadas antes de que el Papa Francisco hiciese el llamado a cuidar de nuestra casa com&uacute;n y de que Greta Thunberg promoviese paros para frenar el incendio de &eacute;sta,&nbsp; <w:sdt citation="t" id="952833658"><a href="http://www.ub.edu/prometheus21/articulos/obsprometheus/BOULDING.pdf">Ken... Boulding</a></w:sdt>&nbsp;plante&oacute; que, vergonzosamente, los economistas no hab&iacute;an descubierto la redondez (ni la finitud) planetarias.&nbsp; En consecuencia, tales seres desquiciados, cre&iacute;an en el crecimiento y asum&iacute;an que &eacute;ste habr&iacute;a de ser infinito e incontenible.</p>

<p>Hoy a&uacute;n proliferan economistas trastornados quienes, enfocados en ciertos indicadores de opulencia y de rendimientos pecuniarios, quieren hacernos creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles y que la salvaci&oacute;n est&aacute; en el crecimiento, la productividad, la rentabilidad, etc.</p>

<p>Lo cierto es que vivimos en tiempos dif&iacute;ciles, con terribles turbulencias ambientales y sociales. En la &eacute;poca de J. S. Mill era posible la disyuntiva entre ser un cerdo feliz o un S&oacute;crates insatisfecho; hoy la masificaci&oacute;n de cerdos felices (consumistas y productivistas) tan s&oacute;lo permite que algunos intelectuales persistamos en la opci&oacute;n de ser una especie de S&oacute;crates indignados y los m&aacute;s pobres y, en especial, las nacientes generaciones, queden condenadas a la condici&oacute;n de insectos infelices en v&iacute;a de extinci&oacute;n.</p>

<p>Existen graves crisis planetarias causadas por la acci&oacute;n humana y, en concreto, por las modernas econom&iacute;as del crecimiento: el puro capitalismo (crecimiento con alta desigualdad) y la &ldquo;benevolente&rdquo; socialdemocracia (crecimiento con baja desigualdad) y &nbsp;ese ox&iacute;moron llamado desarrollo sostenible (crecimiento con supuesta preservaci&oacute;n ambiental).</p>

<p>El calentamiento global con el consecuente cambio clim&aacute;tico es la crisis m&aacute;s grave y recientemente publicitada. Seg&uacute;n <a href="https://scientistswarning.forestry.oregonstate.edu/sites/sw/files/climat... J. Ripple</a>, este resulta de la combusti&oacute;n de carb&oacute;n, gas y petr&oacute;leo, de la deforestaci&oacute;n, de la moderna agricultura, &nbsp;de la colosal urbanizaci&oacute;n y del consumo de carne&nbsp;</p>

<p>Los devastadores incendios recientes en la Amazonia y en Australia son resultado del cambio clim&aacute;tico y ocurren en pa&iacute;ses que deforestan y que extraen y exportan combustibles f&oacute;siles y otros minerales.</p>

<p>Existen otras grandes crisis globales como el explosivo incremento en la poblaci&oacute;n de humanos y de animales para el consumo (ganado vacuno, cerdos, pollos, etc.); la enorme p&eacute;rdida de biodiversidad y la cercana extinci&oacute;n de insectos como las abejas y de animales salvajes, esto debido a un modelo de monocultivo y agroindustria que usa insumos derivados de combustibles f&oacute;siles; el aumento del poder destructivo de armas at&oacute;micas que se ha incrementado ostensiblemente desde Hiroshima y Nagasaki; la escasez energ&eacute;tica que lejos de resolverse con los nocivos combustibles f&oacute;siles (carb&oacute;n, petr&oacute;leo y gas) trata de solucionarse con los mal llamados biocombustibles (cuya producci&oacute;n genera m&aacute;s inseguridad alimentaria y p&eacute;rdida de la soberan&iacute;a alimentaria)</p>

<p>As&iacute; mismo, la persistente pobreza y la enorme desigualdad y la violencia t&iacute;pica de la econom&iacute;a que priva a billones de seres humanos del acceso a los medios m&aacute;s elementales de vida y de trabajo; las muertes de millones de seres humanos debidas a una p&eacute;sima dieta alimentaria basada en az&uacute;car y en grasas, y a una vida urbana sujeta al aire congestionado y a la poluci&oacute;n; las hambrunas de tiempo y la p&eacute;rdida del ocio y de las artes liberales, en un mundo esclavizado por la productividad y el imperio de la racionalidad instrumental; la p&eacute;rdida de la privacidad y la amenaza las libertades individuales causada por los llamados numerati (hacedores de algoritmos) que trabajan para las agencias estatales de inteligencia y para emporios mercantiles (Google, Apple, Facebook, Amazon, etc.).&nbsp;</p>

<p>En un texto seminal <w:sdt citation="t" id="-1295056314"><a href="https://www.taylorfrancis.com/books/9781351311649">Shackle</a></w:sdt>, estudioso de la toma de decisiones,&nbsp; nos ayuda a entender que la econom&iacute;a es, principalmente, una teor&iacute;a de la escogencia y, por tanto, es una de las ciencias de la imprecisi&oacute;n. &nbsp;Puso de relieve que los economistas modernos han estado obsesionados con medir lo inmedible: la econom&iacute;a convencional es una especie de f&iacute;sica de las relaciones sociales, la cual impone mediciones para los derechos, los gustos, los valores, el dinero, el capital, las expectativas, las mercanc&iacute;as, la negociaci&oacute;n, etc.</p>

<p><a href="https://www.taylorfrancis.com/books/9781351311649">Shackle</a> destac&oacute; que en la soluci&oacute;n de problemas, sea desde la teor&iacute;a econ&oacute;mica o desde la econom&iacute;a aplicada, existe una ineludible bifurcaci&oacute;n: algunos optan por esclarecer y explicar las motivaciones que impulsan los intercambios y entonces indagan acerca de los misterios y contradicciones de la naturaleza humana, de la toma de decisiones en un mundo incierto y, podr&iacute;amos a&ntilde;adir, &nbsp;muestran los dilemas morales y las implicaciones &eacute;ticas en la toma de decisiones (&iexcl;pese a los anticient&iacute;ficos juicios de valor!); otros, obsesionados con soluciones pr&aacute;cticas y respuestas f&aacute;ciles (&iexcl;como si tal cosa existiera!), por lo dem&aacute;s, buscadores de estrat&eacute;gicos cargos en el sector p&uacute;blico o privado, pretenden establecer mediciones y controles de las elecciones y de la conducta de los actores econ&oacute;micos.</p>

<p>Estos &uacute;ltimos entienden que sin indicadores y sin c&aacute;lculos estad&iacute;sticos y econom&eacute;tricos es imposible recurrir al dise&ntilde;o de incentivos y de algoritmos que sirvan para domesticar, manipular y, en fin, para gobernar a los seres humanos desde las empresas, las organizaciones, los partidos, &nbsp;los mercados y los estados.</p>

<p>Tambi&eacute;n existen economistas malabaristas que tratan de danzar sobre filo de la navaja entre ambos mundos.</p>

<p>A partir de la mencionada lectura sugiero que los tecn&oacute;cratas corresponden al mundo de los economistas obsesionados con la medici&oacute;n (incluso de lo que no se podr&iacute;a ni deber&iacute;a medir) y, peor a&uacute;n, empecinados en el control de aquellas libertades que un aut&eacute;ntico liberal deber&iacute;a dejar fluir. &nbsp;Sintom&aacute;ticamente ellos se concentran en agregados, promedios y en diversos lechos de Procusto.</p>

<p>A estas alturas resulta pertinente aclarar que en lo concerniente a algunas condiciones y resultados sociales, econ&oacute;micos y ambientales de la conducta humana, es posible y a&uacute;n prioritario establecer algunas mediciones. Indicadores referidos a la huella ecol&oacute;gica, la temperatura del planeta, la desigualdad, las condiciones sanitarias y educativas, etc., son fundamentales aunque no sean raseros completamente objetivos y disten de ser neutros.</p>

<p>Los tecn&oacute;cratas m&aacute;s ac&eacute;rrimos suponen que la econom&iacute;a es una especie de ingenier&iacute;a social (sea esta gradual o totalizante). Ellos asumen que los seres humanos obedecen a diversas estructuras de incentivos de car&aacute;cter legal, emocional y econ&oacute;mico.</p>

<p>Los economistas genuinamente liberales plantean que los seres humanos deciden y que sus escogencias est&aacute;n en gran parte indeterminadas (pues las elecciones bajo incertidumbre son libertarias e implican libre albedr&iacute;o). &nbsp;Algunos como <a href="https://dutraeconomicus.files.wordpress.com/2014/02/amartya-sen-the-idea... Sen</a><w:sdt citation="t" id="-185295750">, </w:sdt>&nbsp;entienden la econom&iacute;a no deber&iacute;a ser una ingenier&iacute;a para el dise&ntilde;o y manipulaci&oacute;n de incentivos y que, m&aacute;s bien, &nbsp;mediante diversas pedagog&iacute;as los seres humanos pueden, voluntariamente, transformar sus escogencias.</p>

<p>En lo referido al abordaje del tiempo y de la historia existe una clasificaci&oacute;n adicional. Unos economistas se preocupan por lo inmediato (la coyuntura y el incendio nuestro de cada d&iacute;a) y por el muy corto plazo. Otros, m&aacute;s pensadores universalistas, &nbsp;se enfocan en los problemas del fin del mundo (el apocalipsis entr&oacute;pico, el estado estacionario, el cambio social, la econom&iacute;a en tiempos de desastre ambiental, etc.) y las tendencias del largo plazo.</p>

<p>Los tecn&oacute;cratas, consagrados al dise&ntilde;o de respuestas r&aacute;pidas y pol&iacute;ticas obsecuentes para complacer al mejor postor, prefieren delimitar su trabajo en el muy corto plazo. Evocando el c&iacute;nico pragmatismo del gris ciudadano <a href="http://maytemunoz.net/wp-content/uploads/2016/10/arendt-hannah-eichmann-... &mdash;explicado por Anna&nbsp;<w:sdt citation="t" id="-300699682">Arendt&nbsp;</w:sdt>&mdash;, muchos de ellos se limitan a dar soluci&oacute;n &ldquo;eficiente&rdquo; a problemas convenientemente delimitados haciendo c&oacute;moda abstracci&oacute;n de costes sociales y ambientales e implicaciones hist&oacute;ricas.</p>

<p>La econom&iacute;a no es un campo de estudio completamente cient&iacute;fico y, adem&aacute;s, no es neutral ni en lo pol&iacute;tico ni en lo social. Las diversas doctrinas econ&oacute;micas (marxismo, keynesianismo, social-democracia, neoliberalismo, etc.) son muestra de que la econom&iacute;a dista de ser una ciencia unificada y objetiva. En consecuencia, los economistas (sean fil&oacute;sofos morales o tecn&oacute;cratas) son seres con ideolog&iacute;as, posiciones pol&iacute;ticas y, adem&aacute;s y m&aacute;s importante, &nbsp;responden a intereses de clase (ocupan una posici&oacute;n social y, por lo mismo, defienden determinados intereses).</p>

<p>En la ola de protestas y paros, en contra de gobiernos derechistas o izquierdistas en diversos lugares del mundo, las estridentes voces de los manifestantes han criticado a pol&iacute;ticos y a grupos econ&oacute;micos pero muy poco a los economistas. En Colombia, como lo ha se&ntilde;alado<a href="https://mrp-ee.blogspot.com/2019/12/pilatunas-uniandinas.html?fbclid=IwA... Maurico Rubio</a>, a ra&iacute;z de las recientes protestas, han salido a dar clases heterodoxas a la calle algunos profesores provenientes de universidades que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han formado a cuestionados tecn&oacute;cratas y economistas.</p>

<p>En tiempos de turbulencias ambientales y sociales existen&nbsp;algunas opciones heterodoxas para replantear la formaci&oacute;n de economistas y de estudiosos sociales con buenos fundamentos en teor&iacute;a y pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Los diversos autores de un <a href="https://www.researchgate.net/publication/334113223_Nonviolent_Political_... que recientemente hemos publicado &nbsp;planteamos que es prioritario preguntarnos acerca del tipo de econom&iacute;a adecuada para resolver crisis ambientales y sociales.</p>

<p>La econom&iacute;a pol&iacute;tica de la noviolencia implica unas relaciones sociales de escogencia, &nbsp;producci&oacute;n, apropiaci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo que permitan reducir ostensiblemente la violencia social y la destrucci&oacute;n ambiental. M&aacute;s all&aacute; de una transici&oacute;n energ&eacute;tica requerimos un cambio radical en las motivaciones y conductas humanas. Abandonar cuestionables metas como el crecimiento, la productividad, el consumismo y la b&uacute;squeda de lucro son parte de la agenda de la econom&iacute;a noviolenta y, por lo mismo, nos encaminar&iacute;an a un mundo con ocio y con un buen vivir.</p>

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