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Cinco encrucijadas del Guaviare

Angélica Rojas
Angélica Rojas
consultora en ot
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06 de Septiembre de 2019

<p>Tras compartir un recorrido a lo largo y ancho del Guaviare, analizando con la comunidad y las instituciones las causas y consecuencias de la deforestación se puede decir que hoy este territorio tiene, al menos, estas encrucijadas para ocupar su territorio.<br />
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<p><meta charset="utf-8" /></p>

<p dir="ltr"><strong>1. ¿Se puede confiar mutuamente en el cumplimiento de acuerdos?</strong></p>

<p dir="ltr">Primera encrucijada, la confianza o la incertidumbre: la historia nos dice que no cumplimos mutuamente con los acuerdos que hacemos.</p>

<p dir="ltr">En estos ejercicios de recorrer el territorio se observa que la forma en que se abordaron los actuales análisis no difieren en seriedad y compromiso de otras discusiones complejas anteriores, tales como la dependencia de la coca, la violencia escalada en distintos momentos y con diferentes actores o el desplazamiento que la una y la otra generaron.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">De todas esas jornadas se generaron propuestas y acuerdos, se asumieron responsabilidades y se delegaron tareas, acorde a los roles y funciones de cada actor estatal, comunal o privado.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">Sin embargo, la seriedad, responsabilidad y pertinencia de los ejercicios no bastó para que los compromisos se cumplieran, tanto por instituciones como por comunidades, ante lo cual solo se esperaba que las condiciones se complejizaran para derivar en problemas que le correspondiese a otro solucionar o que por simple inercia se resolvieran o se volvieran parte de la cotidianidad.&nbsp;<br />
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<p dir="ltr"><strong>2. ¿Es el bosque o la tierra el futuro del Guaviare?</strong></p>

<p dir="ltr">La segunda encrucijada es si se reconoce que el bosque amazónico es más valioso para el país en su conjunto que la tierra que lo sustenta ¿se pueden orientar las políticas que permitan que la tierra deje de ser la causa de su sacrificio?</p>

<p dir="ltr">No sorprende, para nada, que entre las causas de la deforestación estén en primer nivel la ganadería extensiva y en segundo el acaparamiento de tierras.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">En estos recorridos y reuniones las comunidades con las que conversamos pudieron reconocer que cientos de pequeñas talas producto de actividades netamente campesinas tienen un impacto tan grande como el de los grandes procesos de deforestación y acaparamiento de tierras que acaban de golpe con cientos de hectáreas de bosques naturales.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">En lo único que difieren estas actividades es que mientras los primeros son millares de familias en búsqueda de subsistencia, los segundos son unos pocos actores marcados por su avaricia por ampliar su bolsa y su poder.&nbsp;<br />
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<p dir="ltr"><strong>3. ¿Articulación o individualismo?</strong></p>

<p dir="ltr">Tercera encrucijada, la articulación o el individualismo: conociendo las debilidades institucionales locales, la cultura generada en años de dependencia de la coca ¿se lograrán implementar las alternativas integrales que permitan a los habitantes del Guaviare apropiarse como gente del bosque?</p>

<p dir="ltr">Las soluciones no son fáciles, pasan por un compromiso enorme por parte de los pequeños campesinos de no continuar con las talas, ni para ganadería, ni para retornar al cultivo de la coca. Pero también de las instituciones que hacen su acompañamiento en lo local, brindando las opciones y estrategias que logren hacer del bosque el soporte económico de los habitantes rurales. Esto requiere también de un compromiso para mejorar condiciones sociales, intervenir con infraestructura verde, áreas que ya tienen el reconocimiento de ocupación desde épocas anteriores, y establecer mecanismos de formalización de la relación con la tierra de manera garantista para las comunidades que se encuentran aquí ocupándola.<br />
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<p dir="ltr"><strong>4. ¿Acuerdos de gobernanza o represión?</strong></p>

<p dir="ltr">Muchas de las acciones requeridas como el catastro rural multipropósito; la actualización de las normas de ocupación de las reservas forestales para los pequeños productores; el desarrollo técnico y normativo de la forestería comunitaria como una actividad cierta para el uso sostenible del bosque; y el cumplimiento de lo pactado en el acuerdo de paz, incluido el programa PNIS (siendo uno de los departamentos que mayor cumplimiento de sustitución realizó), requieren del verdadero compromiso.</p>

<p dir="ltr">Un caso claro son las fumigaciones para el control de los cultivos nuevos o remanentes, que no solo se constituyen en incumplimiento de lo pactado, sino en indolencia con un pueblo que sufre la consecuencias de esto.</p>

<p dir="ltr">La cuarta encrucijada, entonces, es la gobernanza o la represión: reconociendo que en el momento actual las políticas nacionales que orientan la protección del bosque y su gente en el Guaviare no tienen la integración –¿e integridad?- que requieren para un cambio estructural en el mediano y largo plazo, ¿son la institucionalidad local y sus gentes los responsables de los índices que reclama el mundo en deforestación?<br />
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<p dir="ltr"><strong>5. ¿Más normas sobre bosques y fronteras o aprovechar las existentes?</strong></p>

<p dir="ltr">La ocupación del Guaviare, desde antes que se le diera este nombre y aun cuando quienes llegaban a él no supiesen su nacionalidad, estuvo marcada por el escapar de violencia, el esconderse de mayores conflictos y el aprovechar sus recursos para subsistir, enriquecerse o simplemente ganarle a la pobreza.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">La ocupación y las actividades que se realizaron en los últimos sesenta años son una muestra de ingobernabilidad: se definieron los resguardos para las comunidades indígenas, pero se permitió y hasta fomentó su ocupación; se crearon los parques, pero no se han podido defender sus valores ambientales; se estableció la Zona de Reserva Campesina pero el latifundio y los monocultivos la dominan.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">Resolver la ocupación de estas áreas es el reto más fuerte para todos los actores corresponsables en el bienestar del departamento y su gente. Es necesario diferenciar entre pequeños productores que llevan años con permisos tácitos del Estado de los que han llegado en los últimos años de manera oportunista para aprovechar los programas que se iniciaron con los acuerdos firmados o por la certeza de no contar con un control territorial en áreas de reciente abandono por parte de las extintas guerrillas de las Farc, o con la anuencia de los nuevos actores armados en la reconfiguración del dominio territorial.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">La forma en que se aborde, se resuelva o se ignore este tema, será el soporte de la conservación de los bosques y del bienestar de las comunidades.&nbsp;</p>

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