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Ineptos entusiastas

Ánderson Villalba
Ánderson Villalba
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23 de Febrero de 2020

<p>Fue una escena disparatada e, incluso, pueril: cascos que volaban de un lado a otro, concejales forcejeando como en una pelea de colegio, jefes de seguridad con modos de matones, empresarios insultando a los manifestantes y hasta senadores bogotanos opinando sin demasiado conocimiento. La gresca reciente entre los ambientalistas y los defensores del p&aacute;ramo de Santurb&aacute;n y los invitados por Minesa para explicar los detalles de la operaci&oacute;n extractiva result&oacute; ser una s&iacute;ntesis absurda de la influencia que tiene el asunto en el debate p&uacute;blico del departamento, porque destapa, desde que empez&oacute; a hablarse del asunto hace ya varios a&ntilde;os, el oportunismo y la hipocres&iacute;a que tanto se ha dejado ver, a veces, incluso, descarada, c&iacute;nicamente.</p>

<p>Es eso lo que ha sucedido desde 2013, desde 2012, desde 2011. A las marchas multitudinarias y vibrantes de los a&ntilde;os recientes, organizadas en su mayor&iacute;a por movimientos ciudadanos, se les sumaron, con el paso de los meses, las otras caras de la moneda. Una moneda, adem&aacute;s, sucia, manoseada. Porque lo que en un principio empez&oacute; como una movilizaci&oacute;n corriente pronto tom&oacute; otro rumbo y cada uno la asumi&oacute; a su antojo para voltear los hechos y apuntarlos hacia su conveniencia. Entonces todos, de repente, ungidos por una especie de revelaci&oacute;n &uacute;ltima, se hicieron de este lado y se pusieron en la primera l&iacute;nea de la defensa del p&aacute;ramo.</p>

<p>Y d&iacute;game usted, lectora, si no es de desvergonzados, si no es de caraduras figurar como un l&iacute;der natural para Soto Norte y soltar, de buenas a primeras, propuestas e ideas, como lo <a href="https://twitter.com/FredyAnayaMar/status/1224079522531856384">hizo</a> hace poco Fredy Anaya en una discusi&oacute;n sobre el Plan de Desarrollo departamental &mdash;&iquest;por cu&aacute;l motivo, por cu&aacute;l potestad, por cu&aacute;l capacidad Fredy Anaya es ahora alguien que busca proteger el agua cuando <a href="http://www.caracter.co/la-extrana-metamorfosis-de-fredy-anaya-sobre-sant... apoyaba la miner&iacute;a en la zona? &mdash;. O entender ahora, como &Aacute;lvaro Uribe, que la miner&iacute;a a gran escala es un riesgo para los ecosistemas aleda&ntilde;os cuando durante su Gobierno <a href="https://sostenibilidad.semana.com/consumo-responsable/articulo/alvaro-ur... casi nueve millones de hect&aacute;reas a disposici&oacute;n de la <a href="https://lasillavacia.com/historia/minesa-prende-motores-en-la-vecindad-d... minera.</p>

<p>Se sabe poco, se habla mucho. No se trata solo de una muestra m&aacute;s de oportunismo de nuestra triste clase dirigente, que tanto y tan bien conocemos, sino de que aqu&iacute;, tambi&eacute;n, ocurre lo que ocurre afuera. Que priman las mentiras, las exageraciones y las imprecisiones. Que no son pocas las <i>fake news</i> que han revoloteado con la noticia, <a href="https://lasillavacia.com/silla-santandereana/entre-mentiras-y-verdades-m... lado y lado</a>. Que se han distorsionado los hechos, falseado las noticias. Que incluso detr&aacute;s de las mejores intenciones se ha ca&iacute;do en la confusi&oacute;n, cuando no en el enga&ntilde;o. Que el p&aacute;ramo ya parece una categor&iacute;a general y difusa para hablar, de paso, de otras cosas, as&iacute; no se sepa mucho al respecto. Y las redes, ya se sabe, son pr&oacute;digas en esas voces que todo lo saben, todo lo ponderan, todo lo juzgan y todo lo definen. Y todos, en alg&uacute;n momento, participamos del baile. Todos, en alg&uacute;n momento, jugamos a ser ec&oacute;logos, economistas, ge&oacute;logos, mineros amateurs, ambientalistas en ciernes, l&iacute;deres c&iacute;vicos y organizadores comunitarios. Emocionados por la r&aacute;faga, nos dejamos guiar por el aire sin saber bien en cu&aacute;l desierto nos est&aacute;bamos perdiendo. No solo es oportunismo. Tambi&eacute;n es ignorancia.</p>

<p>Y s&iacute;: quiz&aacute; todo esto ya lo sabemos. Ya sabemos del acomodamiento. Ya sabemos de la mentira como arma de manipulaci&oacute;n p&uacute;blica. Ya sabemos de todo lo que hay debajo de un debate tan importante. No ya la discusi&oacute;n medianamente sensata sino su contracara: la incompetencia, el bullicio de las agresiones cuando caen las ideas y la ligereza de todos los d&iacute;as. Pero m&aacute;s all&aacute; de esa obviedad, la defensa del p&aacute;ramo de Santurb&aacute;n nos corresponde a todos porque tambi&eacute;n all&iacute; est&aacute; la conversaci&oacute;n m&aacute;s importante que debemos dar en el planeta actualmente: c&oacute;mo conciliar el desarrollo con las urgencias del cambio clim&aacute;tico. O mejor: c&oacute;mo continuar habitando este planeta frente a las urgencias del cambio clim&aacute;tico. Y en esa conversaci&oacute;n, hay que decirlo, hemos fallado, incluso, quienes nos oponemos a la explotaci&oacute;n minera en la zona del p&aacute;ramo.</p>

<p>Es un llamado ingenuo: que ojal&aacute; estemos a la altura de las circunstancias y demos este debate como no se ha dado con demasiada frecuencia, esto es, sin la trivialidad ni el populismo ni el descaro que se han visto estos d&iacute;as. &ldquo;Hay ineptos entusiastas. Gente muy peligrosa&rdquo;, escribi&oacute; Lichtenberg. Ineptos entusiastas que, adem&aacute;s, toman las decisiones. Se sabe poco, se habla mucho.</p>

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