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Uber me hizo sentir más segura

Lina Céspedes
Lina Céspedes
Abogada
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Columna

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21 de Enero de 2020

<p>El anuncio de la salida de Uber de Colombia me ha hecho pensar sobre mi relación con esa compañía y los pensamientos contradictorios que me despiertan su servicio de movilidad y la forma en que lo prestan.</p>

<p>Por un lado, considero que es necesario pensar con más detenimiento qué debe hacer el Estado colombiano para garantizar el trabajo digno, no solo de los conductores de Uber, sino de todas las personas que buscan su sustento a través de las plataformas digitales.</p>

<p>De igual manera, es esencial que las autoridades competentes determinen cuál es el rol de este tipo de plataformas en la prestación del servicio público de transporte y expidan la regulación pertinente. Así mismo, hay que abordar el tema de los taxis en todos los niveles: número de cupos, precios de cupos, responsabilidades de los propietarios de taxis, la situación de los conductores que no son dueños, etc.</p>

<p>Por el otro, no puedo desconocer que Uber me permitió sentirme más segura en Bogotá, en especial cuando tenía que hacer trayectos de noche.</p>

<p>Mi relación con Uber comenzó con cautela, tuvo una etapa intermedia de completo apego y va a tener una de cierre marcada&nbsp;por una evaluación no muy buena de su servicio, por cuanto en los últimos dos años comencé a ver cómo bajaba su calidad respecto de los automóviles y la actitud de sus conductores.</p>

<p>La razón por la cual dejé atrás la cautela, fue porque Uber me demostró en poco tiempo que mis desplazamientos nocturnos por la ciudad podían ser seguros en múltiples sentidos: conductores respetuosos, tarifas claras y una aplicación que me permitía saber con anticipación cómo iba a ser el trayecto.</p>

<p>Estas mejoras no eran para nada desdeñables. Aunque he tenido la suerte de que no me pase nada grave en un taxi, sí he tenido que aguantar taxistas que me coquetean, me lanzan piropos hasta vulgares, me invitan a tomar trago o a bares swinger, me cobran más de lo que realmente cuesta la carrera, me dicen que para allá no van o me regañan porque no tengo suelto.</p>

<p>Dos veces he sido víctima de intento de robo y cada vez que voy o vengo del aeropuerto me lleno de paciencia para que el conductor de turno me cobre lo que se le ocurra. En este contexto, la llegada de Uber me permitió navegar la noche con tranquilidad, sin necesidad de esperar a que un amigo (hombre) me acompañara a la casa, aunque eso significara desviarse de su ruta.</p>

<p>Esto que cuento de manera anecdótica no es una vivencia aislada. Con varias amigas hemos hablado al respecto y coincidimos totalmente en lo azaroso que es tratar de moverse en Bogotá sola(s) en taxi. Uno de los impactos más llamativos que pude percibir con la llegada de Uber fue que algunos conductores de taxi cambiaron y comenzaron a demostrar comportamientos más respetuosos. Eso lo empecé a experimentar a los pocos meses de su entrada en la capital.</p>

<p><a href="https://www.wired.com/story/making-public-transit-fairer-to-women-demand... target="_parent">Ser mujer y moverse en una ciudad es un reto.</a> Existen <a href="https://www.itf-oecd.org/transport-connectivity-gender-perspective" target="_parent">varios estudios</a> que han demostrado que los <a href="https://repositorio.cepal.org/handle/11362/43125" target="_parent">sistemas de transporte no están diseñados para mujeres,</a> porque no toman en cuenta cuestiones como que las mujeres son las que generalmente viajan con niños o adultos mayores, hacen más paradas en sus viajes, se movilizan de y hasta sitios que generalmente no corresponden con los centros de trabajo de las ciudades, no tienen automóvil o no controlan el uso de los automóviles de su hogar y están expuestas al acoso en el espacio público en sus múltiples formas.</p>

<p>El no poder moverse con facilidad y seguridad en una ciudad no es una cuestión menor, pues afecta las opciones de trabajo, la productividad y, cómo no, la diversión.</p>

<p>En este contexto, Uber fue para mí una manera de moverme con libertad. Si bien&nbsp;los taxistas incursionaron en las plataformas digitales, estas aún son muy incipientes. Por ejemplo, por medio de estas no se pueden establecer tarifas de los recorridos y tienen problemas de conectividad y actualización. En este sentido, les queda un largo camino por recorrer para generarnos la confianza necesaria para que escojamos su servicio debido a la seguridad que nos ofrecen y no por simple agotamiento de las opciones.</p>

<p>Mientras la situación de Uber y otras plataformas se aclara, es importante identificar qué puede aprender el gremio de taxistas y, en general, las personas que están trabajando en el tema de transporte en Bogotá y otras ciudades para mejorar la situación de movilidad de las mujeres.</p>

<p>Considero que la lección más importante que nos deja Uber en este aspecto fue su esfuerzo por ofrecer soluciones a problemas reales de las mujeres, tales como el acoso y la inseguridad. Por ejemplo, para mí fue una gran innovación la inclusión de la posibilidad de compartir los recorridos con los contactos que uno escogiera. De esa manera, yo ya no tenía que llamar a mi madre o mi esposa para decirle en clave la placa del carro y para dónde iba (cuando no usé&nbsp;el lenguaje cifrado, más de un taxista se enojó conmigo) o tomar la foto del número del móvil para enviárselo vía Whatsapp.</p>

<p>Así mismo, la compañía tiene una política explícita para promover la seguridad de las mujeres y una manager a cargo del tema. Esto me daba una señal de que Uber estaba al tanto de mis problemas de movilidad o que, por lo menos, tenía interés en conocerlos.</p>

<p>De igual manera, tengo entendido que Uber tiene planeado introducir otros recursos a su aplicación para que las mujeres tengamos más control respecto de la seguridad y transparencia de nuestro viaje, tales como integración con líneas de emergencia, controles respecto de las rutas, caja de herramientas de seguridad, entre otros.</p>

<p>Nada parecido he podido rastrear del gremio de taxistas, más bien, lo que he podido percibir es cierta indiferencia, un no importarle cómo es nuestra experiencia en sus carros amarillos.</p>

<p>Quizá sea esta la oportunidad para que este lleve a cabo una reflexión seria respecto de su servicio y se tome en serio las necesidades de la mitad de la población. Para ello, deben examinar con detenimiento y profundidad qué necesitamos las mujeres en cuestiones de movilidad, a qué situaciones de peligro nos vemos expuestas tomando su servicio y cómo integrar mujeres en posiciones de liderazgo dentro de su negocio.</p>

<p>P.S. Estuve mirando <a href="https://www.movilidadbogota.gov.co/web/encuesta_de_movilidad_2019" target="_parent">la presentación disponible sobre los resultados preliminares </a>de la encuesta de movilidad 2019 para Bogotá y la información relevante de género es muy precaria. Espero que los resultados finales sean más robustos en esta materia. De otra manera, la falta de información sólida va a seguir perpetuando las brechas de género en materia de movilidad.</p>

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