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Good bye Lenin: El acoso sexual no es de mujeres malas y hombres feos

Erika Rodríguez-Gómez
Erika Rodríguez-Gómez
Abogada y Defensora de Derechos Humanos
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04 de Febrero de 2020

<p>El presidente ecuatoriano Lenin Moreno <a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/03/videos/1580720184_964137.html">comp...ó su interpretación</a> sobre el delito de acoso sexual, reconocido por la <a href="https://oig.cepal.org/sites/default/files/2018_ecu_leyintegralprevencion... Orgánica de Violencias contra las Mujeres</a> en su país, indicando que: "Los hombres estamos sometidos permanentemente al peligro de que nos acusen de acoso", pues “las mujeres muchas veces denuncian los acosos y está bien que lo hagan, pero veo que se ensañan con las personas feas, es decir, que el acoso es cuando viene de una persona fea, pero si la persona es bien presentada de acuerdo a los cánones, suelen no pensar que es acoso, y ahí el caso de mi edad, que ya no sería acoso, sino ocaso sexual”.</p>

<p>Desenrollemos esta madeja: ¿Pretendía hacerse el chistoso? ¿De verdad piensa que el peligro es que los varones sean acusados de acoso, y no que las mujeres sean acosadas?</p>

<p>Tristemente, la normalización de las prácticas de acoso sexual y la creencia de que las mujeres debemos sentirnos agradadas si un varón pone su mirada en nosotras, es generalizada. Es tan arraigada en la cultura patriarcal la idea de que las mujeres tenemos la obligación de corresponder a la “conquista” de los varones, congraciarnos con sus intentos por “poseernos” o por lo menos aprender a distinguir entre la verdadera violencia y la “galantería”, que el hecho de que un presidente exteriorice su precaria racionalización, no sorprende, pero sí nos devuelve en un camino en el que hemos avanzado poco y lentamente.</p>

<p>Sobre las violencias ya debería estar claro que, sin importar las opiniones, hay una cuestión de derechos humanos que resolver. Ya debería estar claro, también, que el consentimiento es la base fundamental de cualquier relación, y que NO es NO.</p>

<p>Esto de mujeres malas que se ensañan con los “feos” no es más que una frase patética para justificar la fragilidad de una masculinidad que no puede tolerar el rechazo, el "No me interesas".</p>

<p>El mejor ejemplo de esta incapacidad para entender que las mujeres no tenemos la obligación de corresponder a los deseos de los varones fue lo sucedido en el partido de la selección Colombia contra Brasil, cuando un hombre pretendió -violentamente- “robar un beso”, cuando tomó por el cuello a una mujer que se presume lo acompaña, y ella no lo consintió.&nbsp;&nbsp;Debería darse por entendido que todo "robo", en realidad tocamiento no autorizado del cuerpo de otra persona, es violento.</p>

<p>Por negarse al beso me refiero a agachar la cabeza y “sonreír” en medio de las miradas, que es lo que sentimos las mujeres que debemos hacer cuando se nos avecina algo que no hemos solicitado, pues el silencio ha sido la norma y el acoso pasa desapercibido.&nbsp;</p>

<p>El resultado: los medios hablan de un <a href="https://www.bluradio.com/sociedad/derecho-friendzone-los-poncharon-en-pa...“curioso hecho”</a> y las redes de un “soldado caído” y una mujer “aprovechada”, y la “friendzone” volvió al ruedo. Este macabro invento del patriarcado surgió para recordarnos a las mujeres que, si un varón está interesado en nosotras, así no lo haga explícito, debemos corresponder, so pena de parecer frívolas y calculadoras&nbsp;o de hacer evidente que los usamos para al final de cuentas “no darles nada”, porque ¿Quién alguna vez pensó que las mujeres tenemos derecho a negarnos?</p>

<p><img alt="" src="https://lasillavacia.com/sites/default/files/silla_llena_media/ckeditor/... /></p>

<p>La “friendzone”, así como la exigencia a las mujeres de tolerar cualquier situación no consentida por iniciar o sostener un encuentro erótico o sexual con cualquier varón, conocido o desconocido, que pretenda echarnos el piropo, opinar sobre nuestros cuerpos o forma de vestir, invitarnos insistentemente a salir, manosearnos, contarnos sobre su vida sexual o hacernos sentir incomodas con conversaciones no pedidas, entre muchas otras formas de acoso en cualquier espacio, es la muestra de una sociedad que debe, en forma urgente, reinventar las prácticas de relacionamiento entre humanos, para el encuentro sexual y afectivo e identificar y visibilizar las violencias.</p>

<p>Esta reinvención supone dejar de pensar que las mujeres se “conquistan” o que “el hombre propone y la mujer dispone”, para establecer relaciones entre iguales, entre sujetos con el mismo nivel de poder, que exteriorizan recíprocamente sus deseos, mediante acuerdos;&nbsp;quizá no reglas, porque tampoco considero que todo esté sujeto a una regulación, que algunos podrían denominar moral, pero para salir de esa trampa que sugiere que cuando exigimos igualdad somos moralistas.</p>

<p>Debemos poner en el centro el poder, que en últimas es lo que está en el fondo del acoso, el sexual laboral por ejemplo, o el del profesor a sus estudiantes, o el del tipo en la calle, que por más que suavice su “comentario” y pretenda “no ofendernos” con su piropo, tiene el poder que tienen todos los varones en la calle, sentirse seguros, mientras nosotras no tanto. &nbsp;&nbsp;</p>

<p>Es entonces tan grave la afirmación del presidente sobre el acoso, así se haya disculpado, pues su poder de difusión fue usado, que nos hace entender por qué hoy la Corte Interamericana de Derechos Humanos evalúa el caso de una <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/341640-caso-ecuatoriana-paola-guzma... ecuatoriana que se suicidó</a>&nbsp;después de dos años de ser acosada y abusada sexualmente por el vicerrector y el medico de su colegio, sin poder decir nada y sin recibir un mínimo de comprensión y justicia.</p>

<p>Nos falta demasiado para entender las dimensiones del acoso sexual, como una violencia a la cual estamos sometidas las mujeres, desde siempre y hasta siempre, y en todos los escenarios, que por ahora solo podemos decir: Good bye Lenin… Todos los Lenin, no nos interesan sus comentarios.</p>

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