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Está en juego la vida: indígenas y campesinas bolivianas

Doris Lamus Canavate
Doris Lamus Canavate
Académica
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Columna

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10 de Febrero de 2020

<p>Tuve acceso privilegiado a una compilación de entrevistas a mujeres indígenas y campesinas bolivianas, realizada por un colega que me confió la redacción del prólogo. Quiero compartir aquí, parcialmente, algunas de las notas centrales del escrito porque contribuyen a las reflexiones acerca del cuidado de la vida en los movimientos de mujeres y feministas hoy.</p>

<p>Parto pues de reconocer que, en el continente americano, desde Méjico hasta la Patagonia, ha tomado particular relevancia la emergencia de multitud de voces femeninas entre las poblaciones y comunidades rurales, campesinas, indígenas y afrodescendientes que han ido redescubriendo, resistiendo y re-existiendo a partir de la descolonización de sus orígenes, memorias, cosmovisiones y prácticas culturales ancestrales.</p>

<p>Es importante destacar, en este proceso, la emergencia de grupos de mujeres de distintas edades y orígenes étnicos que hoy tienen una significativa visibilidad hasta el punto de convertirse en las protagonistas de las más importantes demandas contra los Estados y las empresas transnacionales mineras y del petróleo, por la defensa del agua, del territorio, de la vida, de la naturaleza y del planeta, ante la depredación y el exterminio que se viene produciendo.</p>

<p>En Bolivia, como en otros países de la región y del mundo, los movimientos sociales liderados por población indígena y campesina están resistiendo a la construcción de&nbsp; megaobras de infraestructuras: carreteras e hidroeléctricas, contra&nbsp;el&nbsp;extractivismo minero, hidrocarburífero (gas y petróleo) y agroindustrial (monocultivos, transgénicos y agrotóxicos).</p>

<p>Si bien el hecho de resistir al poder económico y político de las grandes empresas transnacionales y a los gobernantes que negocian hasta la vida, es ya argumento suficiente para destacar la valentía y el compromiso de estas organizaciones, hay algo más y de mayor relevancia: quienes dirigen, comandan, trabajan, convocan, representan a las organizaciones y están en la primera línea de la resistencia son, en su mayoría, mujeres; mujeres indígenas y campesinas que ante el repliegue estratégico o la cooptación de los líderes de las comunidades o funcionarios llamados a defender los derechos de los pueblos y a respetar las áreas protegidas, han asumido con decisión y coraje el liderazgo y, en ocasiones, no siempre, posiciones de autoridad en las organizaciones y en las movilizaciones (<a href="https://www.ritimo.org/Fortalecimiento-de-las-capacidades-de-Grupos-de-D...).</p>

<p>Pero, predominan los liderazgos comunitarios y organizativos masculinos y patriarcales, así como cuadros burocráticos al servicio de los intereses del gobernante y del capital extranjero, al igual que prácticas tradicionales de exclusión de las mujeres de la toma de decisiones políticas, de tal manera que aún al frente de las largas marchas por los territorios, al final de la jornada, ellas asumen también las labores “propias de las mujeres”, como la preparación de alimentos, por ejemplo.</p>

<p>Es por todo esto, y por un sentimiento que las vincula como madres con el cuidado de la vida, de la tierra, de los hijos e hijas y de la comunidad, las mujeres campesinas e indígenas de Bolivia originarias de las regiones de mayor riqueza en su territorio, cansadas de gritar y no ser escuchadas, de pedir y no obtener respuestas, de sufrir humillaciones, agravios&nbsp; y agresiones tanto por parte del entonces presidente Evo Morales, funcionarios y fuerzas de la represión oficial, como por parte de gente de sus comunidades, han emprendido una resistencia sin precedentes en la región.</p>

<p>Las empresas petroleras han penetrado el territorio con el aval del gobierno y la burla a la Constitución y a los principios que rigen desde tiempos remotos las relaciones de los pueblos indígenas con la Madre Tierra; también, han cooptado, comprado, conciencias de (los comunarios) quienes dicen creer que por esa vía de la exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos, va a llegar “el desarrollo”. Por eso las mujeres se preguntan ¿de qué desarrollo están hablando?</p>

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<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;" ¡Lo único que ha quedado es pobreza! Eso es lo que no queremos".</p>
</blockquote>

<p>Del mismo modo, han penetrado la selva con carreteras que no conducen al desarrollo, sino a la devastación, a la expulsión de las comunidades indígenas que habitan desde siempre allí (y tal vez de otras no contactadas) y con ello la “profanación” del territorio, de la vida y de la sobrevivencia de las generaciones venideras.</p>

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<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; "La Constitución, los derechos, la hoja sagrada, la Madre Tierra, la Naturaleza, ¡todo &nbsp;está profanado".</p>
</blockquote>

<p>Pero es, a todas luces, una lucha muy dispareja, y quienes protagonizan esta heroica campaña son fácilmente aplastados por el poder que ostenta el capital. Y, a las mujeres, como históricamente ha ocurrido&nbsp;en el proceso, las suelen despreciar, invisibilizar, amenazar y, como ocurre en <a href="https://www.elespectador.com/colombia2020/pais/la-cuota-de-lideresas-soc... en <a href="http://lasillallenaapi.lasillavacia.com/  http://www.laizquierdadiario.mx/Asesinan-a-Raquel-Padilla-activista-defe...éxico</a>,&nbsp;podrían llegar a eliminarlas o desaparecerlas, porque en el fondo temen a sus acciones, porque juntas son fuerza mayoritaria, dispuestas a dar hasta la vida, si fuere necesario, como proclaman las bolivianas ante semejante monstruo.</p>

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<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; "Los pueblos indígenas estamos viviendo el peor momento de toda nuestra historia, de toda nuestra existencia, como pueblos indígenas…"</p>
</blockquote>

<p>Amenazados por los megaproyectos extractivistas, hidroeléctricas, exploraciones petroleras, mineras y sus efectos, como la deforestación, la pérdida de selva, fauna y flora, la contaminación de ríos y la expulsión de poblaciones enteras de sus tierras, la resistencia ha sido el único camino para defender el buen vivir de la humanidad en general y de los pueblos indígenas y campesinos.</p>

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<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; "Todos estamos destinados a desaparecer si no cambiamos urgentemente nuestros hábitos de consumo…"</p>
</blockquote>

<p>Las mujeres trabajan arduamente contra el monstruo de los megaproyectos y en estos procesos surgen liderazgos y responsabilidades con autoridad, como narran en sus historias; pero también surgen nuevos vínculos entre mujeres que van mucho más allá de defender la naturaleza. Vínculos que las llevan a tomar conciencia de la violencia de que son objeto ellas, sus cuerpos, sus relaciones y los productos de su trabajo, en el contexto de un sistema que históricamente las ha discriminado y negado sus derechos como mujeres.</p>

<p>Como en cualquier otro lugar del planeta, las mujeres sienten miedo de hacer visible la violencia que viven en sus comunidades. Para muchos entornos hoy día en todo el continente latinoamericano, y Bolivia no es la excepción, “la violencia machista es aún un tema tabú”. En estas comunidades, delitos como la violación son motivo de vergüenza para la víctima y su familia, no de castigo para el violador. Pero, cada vez es más evidente para ellas el andamiaje que conecta todas estas luchas y las relaciones de poder que se juegan en su interior (<a href="https://www.ritimo.org/El-extractivismo-en-Bolivia-El-caso-de-la-comunid...).</p>

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<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;"El poder tiene como única función someter. Y el poder se impone a través del &nbsp;capitalismo, del extractivismo, del machismo o del patriarcado y en todas sus &nbsp;formas somete, domina, avasalla y humilla al más débil."</p>
</blockquote>

<p>Desde el siglo pasado, activista y pensadoras feministas rechazan la violencia y cuestionan la explotación de que son objeto las mujeres, en la fábrica, en la casa y, hoy también en ámbitos públicos, en algunos de los cuales no es aún muy claro su posicionamiento político femenino, frente a la defensa de la naturaleza y contra las transnacionales de la explotación de “recursos naturales” no renovables.</p>

<p>Para ayudarnos a pensarlo, algunas estudiosas de la economía feminista están debatiendo y actualizando el análisis marxista de la relación capital-trabajo, para dar cuenta no solo de las nuevas formas de explotación, sino de las formas organizativas que surgen hoy en escenarios más allá del mundo del trabajo asalariado “clásico”, como en el caso boliviano. Sostienen que la contradicción entre producción económica y reproducción social está en la base de las reivindicaciones de mujeres por la valoración de los cuidados, frente al despojo, la desposesión y la precariedad.</p>

<p>Lo que está en juego hoy, sostienen, es la reproducción de la vida (<a href="https://www.youtube.com/watch?v=9WkCoKJ6Li4&amp;feature=youtu.be">ver</a>). Luego, la pregunta no es por la igualdad, sino por el diferencial de explotación que produce el sistema.</p>

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