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Un año después del atentado ¿cómo se pueden retomar las conversaciones con el ELN?

Luis Fernando Trejos Rosero
Luis Fernando Trejos Rosero
Profesor de la Universidad del Norte.
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17 de Enero de 2020

<p><meta charset="utf-8" />Desde que el gobierno dio por terminada la mesa de negociación con el ELN, se han producido cambios en la dinámica de la confrontación armada con este grupo ilegal.</p>

<p dir="ltr">Por un lado, el gobierno insiste en que Cuba extradite a los comandantes de esta guerrilla, desconociendo de esta manera el protocolo de seguridad acordado con el ELN para el traslado de los negociadores de la guerrilla en caso de que los diálogos se suspendieran y el rol de mediador y facilitador que ha cumplido Cuba en este proceso.</p>

<p dir="ltr">En este sentido, el gobierno ha planteado que las puertas para dialogar con el ELN están abiertas, siempre y cuando se cumplan las dos condiciones que impuso el presidente Iván Duque: primero, que esa guerrilla deje en libertad a todas las personas que tiene secuestradas y, segundo, que renuncie a esa y otras actividades delictivas, especialmente a la siembra de minas antipersonal, el ataque a la infraestructura minero-energética y el reclutamiento de menores de edad.</p>

<p dir="ltr">Cumplir con estas condiciones es difícil ya que, por lo general, el fin de este tipo de actividades ilegales se da gradualmente, mientras se avanza en la negociación y se va logrando la concreción de acuerdos. La confrontación armada disminuye por medio de gestos de paz como las treguas temporales, la entrega unilateral de secuestrados y menores de edad hasta que se llega al cese al fuego definitivo.</p>

<p dir="ltr">Por otro lado, está el factor Venezuela. La crisis estructural que vive el vecino país ha permitido que los Frentes de Guerra Oriental (Arauca y Vichada) y Nororiental (Norte de Santander) que operan en la zona de frontera tengan su mando estratégico en Venezuela y obtengan recursos económicos allí, especialmente controlando una parte del Arco Minero del Orinoco y un porcentaje importante del contrabando que ingresa a Colombia desde ese país.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">También, mantienen vínculos activos con actores estatales venezolanos de distinto nivel, apadrinan logística y económicamente al grupo de rearmados de las Farc, liderados por Iván Márquez, lo que junto a su activa participación en el control de cultivos de coca y laboratorios de procesamiento de clorhidrato de cocaína (especialmente en el Cataumbo) no produciría mayores estímulos en estas estructuras guerrilleras para desarmarse y desmovilizarse.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">Esta situación, irremediablemente, incluye a Venezuela en la negociación de fin del conflicto con el ELN. A esto debe sumarse la autonomía económica del Frente de Guerra Occidental (Chocó) que en la práctica se evidencia en su independencia política y operativa en el plano regional y que en este momento se encuentra en medio de una guerra sin cuartel en contra de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia y disidencias de las desmovilizadas Farc-EP por el control del narcotráfico en parte de la Costa Pacífica.</p>

<p dir="ltr">También debe tenerse en cuenta el lento proceso de crecimiento numérico y recuperación de territorios perdidos con las extintas AUC y las Fuerzas Armadas, y el copamiento de los espacios dejados por las Farc-EP que ha ido reconfigurando una cadena de frentes&nbsp; del ELN desplegados en una especie de eje de la coca y la minería ilegal, empezando en Chocó- pasando al Bajo Cauca siguiendo al Sur de Bolívar y terminando en el Catatumbo – frontera con Venezuela.</p>

<p dir="ltr">¿Qué hacer entonces? En este contexto es importante diseñar una estrategia de negociación con el ELN que tenga en cuenta la realidad descrita anteriormente. Es decir, establecer una agenda cuyo diseño incluya las realidades regionales de esta organización armada y para esto es fundamental que los nuevos alcaldes y gobernadores jueguen roles activos, siendo propositivos en la búsqueda de la paz en sus territorios siempre en coordinación con la Iglesia Católica, las universidades con programas de paz y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.</p>

<p dir="ltr">Un primer paso para avanzar en el camino de la paz con el ELN es construir los “Acuerdos Humanitarios globales sobre Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario” (Artículo: Una propuesta para disminuir las afectaciones humanitarias en Colombia, publicado en la red el 26 de noviembre). Estos acuerdos en principio constituyen un compromiso sobre hechos concretos que las partes consideren importantes resolver. Es una concesión mutua veri?cable por terceros.</p>

<p dir="ltr">En el marco de un complejo panorama de escalamiento y degradación de la confrontación armada y ante la di?cultad de lograr la suscripción de Acuerdos Humanitarios duraderos entre el Gobierno Nacional y el ELN, se presentan hechos y situaciones tales como la entrega de un secuestrado, de un cadáver o ceses al fuego en espacios locales durante cortos espacios de tiempo que permiten lograr la materialización parcial del Derecho Internacional Humanitario en momentos puntuales y territorios especí?cos que deben promoverse y socializarse con el fin de avanzar en la gradual humanización de la guerra y su final negociado y definitivo con esta organización guerrillera.</p>

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