Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

¿Podemos contar otras historias sobre la hoja de coca?

Catalina Gil Pinzón
Catalina Gil Pinzón
Consultora en política de drogas & Experta en construcción de paz y herramientas artísticas
124 Seguidores27 Siguiendo

0 Debates

7 Columnas

Columna

0

02 de Diciembre de 2019

<p>El cultivo ilícito. La mata que mata. El narco cultivo. Más cacao, menos coca. Esta ha sido la narrativa con la que crecí: existe una planta que trae muchos problemas a Colombia y por esto tenemos que erradicarla o sustituirla. No hay de otra. Y en los últimos años la historia no ha cambiado mucho. El presidente Duque solicita <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/vuelven-las-fumigaciones-con-glif... las aspersiones aéreas con glifosato</a>, Estados Unidos nos amenaza con <a href="https://www.semana.com/mundo/articulo/donald-trump-amenaza-con-descertif... porque no hemos cumplido con nuestras obligaciones internacionales para luchar contra el narcotráfico y la actual Ministra del Interior <a href="https://www.elespectador.com/noticias/nacional/el-gran-problema-del-nort... que la situación que se vive en el Cauca es culpa del narcotráfico.</p>

<p>Entonces, ¿cómo no tenerle miedo a esta planta si año tras año, tras año, tras año, hablan del cultivo de coca como si fuera el demonio mismo? Sin embargo, ¿será posible pensar en otras estrategias además de erradicar y sustituir? ¿Acaso esta planta solo sirve para producir cocaína? ¿O le podríamos dar otros usos? Para explorar si tendríamos otras opciones hablé con varias personas expertas en el tema. Y resulta que quizás sí las hay.</p>

<p>Antes que nada vale la pena comprender cómo llagamos hasta aquí. En el año 1961, la hoja de coca se incluye en la Lista I de la <a href="https://www.unodc.org/pdf/convention_1961_es.pdf">Convención Única sobre Estupefacientes</a> de las Naciones Unidas. Esta lista contiene las sustancias que son consideradas las más adictivas y perjudiciales, así como los precursores que se pueden convertir en estupefacientes igualmente adictivos, de “probable uso indebido”. En este <a href="https://www.tni.org/files/publication-downloads/primer_unconventions_241... de referencia internacional</a> es en el que se declara al cultivo de coca como ilícito y, por consiguiente, se comienza la presión por erradicar y sustituir.</p>

<p>El motivo para la inclusión del cultivo en esta lista, es que entre las varias sustancias que posee la planta está un alcaloide el cual se obtiene <a href="https://pacifista.tv/notas/paso-a-paso-de-la-hoja-de-coca-a-la-cocaina/"... un proceso químico</a>: el clorhidrato de cocaína. A pesar que contiene otros alcaloides y nutrientes y que a la planta se le podrían dar otros usos, hemos decidido quedarnos solo con esta relación.</p>

<p>Paula Aguirre, Coordinadora de la oficina de Colombia de <a href="https://www.elementa.co/equipo/">Elementa</a>, señala que la inclusión de la hoja de coca en esta lista causó “una carga desproporcionada a países como Colombia e inició el largo camino de la prohibición y la persecución de poblaciones que se asociaban al cultivo de hoja de coca”. Y esto es cierto. Gracias a la ilicitud de este cultivo, constantemente nos vemos sometidos a una presión internacional (principalmente de Estados Unidos) por disminuir los cultivos. El gobierno colombiano de turno, para responder a estas presiones, usualmente entra en conflicto con las comunidades cocaleras. Y en paralelo, se establece una relación más o menos inamovible en el imaginario del país: coca es igual a cocaína.</p>

<p>Aguirre considera que lo anterior refleja que hay un considerable desconocimiento y, sobretodo, una falta de investigación de los diversos usos, beneficios, nutrientes y posibilidades derivadas de la hoja de coca. Señala que la inclusión del propio cultivo en “la lista más restrictiva deriva de un informe de 1950 y que, al reevaluarse en 1992 se decidió que permaneciera en esa lista por estar directamente relacionada con la cocaína”. Un sesgo que se transmite incluso al diseño de política pública.</p>

<p>Aguirre también recuerda que en la legislación vigente Colombiana, esta materialización se refleja en el Estatuto Nacional de Estupefacientes –<a href="https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/DI... 30 de 1986</a>- y en el Código Penal, en donde se contemplan varios delitos asociados al cultivo de plantas de las que pueda derivar la cocaína. También, añade, existen algunas excepciones relacionadas al reconocimiento del uso ancestral de la hoja de coca, a los fines médicos y científicos y la posibilidad de auto-cultivo que no exceda la cantidad de 20 plantas de donde se pueda extraer cocaína, morfina o heroína. Siempre que no haya ánimo de comercializar, no se incurre en delito. Sin embargo, en la práctica, la materialización de estas excepciones dependen en gran medida de la voluntad política del gobierno de turno.</p>

<p>Y es en estas fronteras que se limita nuestro panorama actual. La equivalencia absoluta de coca=cocaína prevalece en la opinión pública, en las relaciones internacionales y en las políticas específicas de los gobiernos de todo color político y nivel territorial.</p>

<p>Además, somos el país con más cultivos de coca (según el último informe de <a href="https://www.unodc.org/documents/colombia/2019/Agosto/Informe_de_Monitore... de territorios afectados por culticos ilícitos</a> de UNODC Colombia). Hay una nueva estrategia, <a href="http://www.odc.gov.co/Portals/1/Docs/POLITICA_RUTA_FUTURO_ODC.pdf">Ruta Futuro</a>, contra las drogas y los cultivos ilícitos que contempla nuevamente la erradicación y sustitución. De acuerdo al último <a href="https://wdr.unodc.org/wdr2019/prelaunch/WDR2019_B1_S.pdf">Informe Mundial sobre las Drogas</a>,&nbsp; la producción e incautaciones de cocaína alcanzaron cifras récord en el año 2017 donde, según las estimaciones, en Colombia se produjo el 70% de la cocaína mundial.</p>

<p>Al&nbsp; parecer estamos fracasando en la conocida “Guerra contra la Drogas”, y por ello mismo la presión hacia Colombia seguirá. Entonces, ¿será verdad que no nos estamos esforzando lo suficiente? No lo creo. Siempre somos muy juiciosos en tratar de cumplirle a Estados Unidos y a los sesgos de nuestra propia opinión pública. Posiblemente el problema es que invertimos todo nuestro esfuerzo, recursos y política en lo mismo.&nbsp; Somos un país monotemático con relación a la hoja de coca y solo hablamos de cocaína, erradicación y sustitución. Y es hora que comencemos a pensar en enfoques adicionales para abordar el fenómeno de las drogas.</p>

<p>Para comenzar, es importante recordar que la hoja de coca no nació con el narcotráfico. Alfredo Molano, que se pasó la vida recorriendo paso a paso este país, nos confirma en <a href="https://pacifista.tv/notas/asi-fue-como-la-coca-conquisto-el-campo-de-co... de sus tantos escritos que la relación de los campesinos con la hoja de coca “no se remonta a la época del narcotráfico”, sino que es mucho más antigua. <a href="https://cesed.uniandes.edu.co/equipo/">David Restrepo</a>, Director de Área de Desarrollo Rural y Hoja de Coca del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (CESED), señala que la evidencia disponible indica que la planta se viene cultivando en el país desde hace miles de años por una variedad de culturas que han existido a lo largo de la historia del país.</p>

<p>De acuerdo a la publicación <a href="https://www.opensocietyfoundations.org/uploads/c5b0b8cf-0c94-4040-bb45-9... industrialización de la hoja de coca: un camino de innovación, desarrollo y paz en Colombia</a> son cinco las regiones que han sido centros históricos de producción donde la hoja de coca, aparte de cultivarse, se transforma y consume “cotidianamente desde tiempos prehispánicos hasta el presente”: la Sierra Nevada de Santa Marta, la región de Soatá, Tierradentro y el Macizo colombiano, el piedemonte caqueteño y la Amazonía colombiana.</p>

<p>Una decisión que dio lugar a pensar e implementar nuevos enfoques ocurrió en el año 2017. &nbsp;El <a href="https://www.minsalud.gov.co/salud/MT/Paginas/fondo-nacional-de-estupefac... Nacional de Estupefacientes</a> (FNE) otorgó por primera vez en la historia de Colombia un permiso para realizar investigación científica con la hoja de coca. Este permiso fue otorgado a la regional Cauca del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). <a href="https://www.youtube.com/watch?v=iDgYcAbyktE">Dora Troyano</a>, Ecóloga e instructora del SENA y una de las personas que lidera este proceso, aclara que el permiso da lugar a la compra de hoja de coca por parte del SENA (a comunidades autorizadas para cultivar y vender) y que el uso de estas hojas es exclusivamente para fines de investigación.&nbsp;</p>

<p>Esta <a href="https://noticias.caracoltv.com/valle/no-es-la-mata-que-mata-sino-la-que-... se centra principalmente en la investigación de los usos agro-industriales de la coca, lo que incluye el diseño y evaluación de tres innovaciones con base en la hoja de coca: harina de coca y abonos orgánicos líquidos y sólidos. Hace poco recibieron la noticia, por parte de la Fiscalía, que los abonos dieron negativo para alcaloides, cocaína y derivados, lo que significa que pueden avanzar en la investigación e iniciar los trámites con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) para registrar el producto.</p>

<p>Este proyecto fue seleccionado para participar en el <a href="https://parispeaceforum.org/2019-selected-projects/">Foro de Paris por la Paz</a> por ser una iniciativa innovadora que puede ser replicada a nivel nacional en comunidades que tradicionalmente han cultivado coca y que están dispuestas a diversificar su economía rural como una estrategia que demuestra resistencia, autonomía alimentaria y soberanía territorial.&nbsp; &nbsp;</p>

<p>Además, en agosto de este año, la comunidad de Lerma y el personal del SENA recibieron la visita de un grupo de personas del mundo gastronómico de Colombia, incluyendo cocineros de la nueva generación de restaurantes que está poniendo la gastronomía nacional a otro nivel, para conocer esta iniciativa. Este espacio fue una oportunidad para compartir conocimiento y prácticas culinarias con la hoja de coca, así como para&nbsp; des-estigmatizar a la hoja y las comunidades que la cultivan. Fue asimismo una oportunidad para darnos cuenta de que aun queda mucho por investigar en cuanto a la hoja como alimento y que la nueva cocina colombiana podría ser una gran plataforma para contar <a href="https://www.finedininglovers.com/article/coca-leaf-dishes-in-fine-dining... historias sobre la hoja de coca</a>.</p>

<p>Pero ¿por qué ir contra la corriente? Troyano me responde “¿y por qué no?. ¿Por qué no intentar ver el problema como la solución? Tanto hemos peleado con la mata, tanto hemos discutido con la mata que no nos hemos sentado a pesar lo que nos puede ofrecer (...) Ya probamos los métodos más costosos. Ya probamos los métodos más difíciles”.&nbsp; Además, como señaló, este proyecto también ha servido para resignificar a las comunidades que cultivan coca, para crear espacios de diálogo entre estas comunidades y el Estado y para generar capacidad instalada local. Algo que los programas de sustitución y erradicación usualmente no generan.</p>

<p>Para seguir reflexionando sobre este enfoque también hablé con <a href="https://www.elclip.org/equipo/">Andrés Bermúdez</a>, periodista independiente que ha seguido procesos de sustitución de cultivos de coca en terreno. Bermúdez me contó que en sus escritos por lo general no se enfoca en el tema de usos alternativos de la hoja de coca por dos razones. La primera, porque a diferencia de Perú y Bolivia él no ve que en Colombia haya un uso ancestral, tradicional y cultural de la coca tan extenso. Considera que es respetable y que no se puede desconocer pero que también es una realidad bastante indicativa el hecho de no tener esa cantidad de usos tradicionales.</p>

<p><a href="http://www.ideaspaz.org/foundation/work-areas/3">Juan Carlos Garzón</a>, Director del Área de Dinámicas del conflicto y negociaciones de paz de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) señaló algo similar en un <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/puede-la-hoja-de-coca-volverse-un-...ículo</a> de El Colombiano. Bolivia y Perú tienen unos usos tradicionales más consolidados (somos un país más cafetero) y, adicionalmente, comentó que Lerma es una excepción. La coca que más se cultiva en el país contiene muchos químicos, porque está pensada para la producción de la cocaína y tendríamos que sustituirla por nuevos cultivos de coca.</p>

<p>La segunda razón de Bermúdez es que considera que hay un consenso político en que la solución tiene que ser la sustitución: “... a nivel político en el país hay un consenso en que la coca es un problema”. Menciona una <a href="https://pacifista.tv/notas/sembrar-coca-no-es-un-derecho-es-un-problema-... que lo marcó mucho en la que Navarro Wolf, ex gobernador de Nariño (uno de los departamentos con mayor número de cultivos de coca), llega a decir que sembrar coca no es un derecho, es un problema. Además, continúa Bermúdez, tanto el acuerdo de paz firmado con las FARC en 2016 como el consenso de varias personas expertas está en lo mismo: sustitución como una estrategia de desarrollo rural con la participación de las comunidades. Sin embargo, para mí queda la duda del origen de estos consensos, que, aparte, quizás se han convertido más en una camisa de fuerza que nos ha impedido innovar.&nbsp;</p>

<p>En cuanto a la posibilidad de seguir investigando sobre la hoja de coca, Restrepo señala que el precedente existe (Lerma), pero es solo uno. Además el procedimiento es algo “engorroso” (conseguir el permiso, las muestras del material biológico, la trazabilidad de este material, etcétera) y cree que en gran parte depende del clima político del momento. También, considera que todavía se relaciona mucho la coca con la cocaína y que por esto aun hay un cierto estigma relacionado con hacer estos estudios. Sin embargo, menciona algunos avances como la <a href="https://www.mdpi.com/1420-3049/24/20/3788">publicación</a> que hicieron en conjunto con el Instituto Leibniz de Alemania sobre los muchos usos productivos y benéficos que ofrecen la coca y sus parientes botánicos. Es la revisión científica más exhaustiva sobre el tema hasta el momento.</p>

<p>Hay una analogía que se usa para describir la guerra contra las drogas: la bicicleta estática. Pues bien, considero que en Colombia somos campeones en esta modalidad cuando de abordar el fenómeno de los cultivos declarados ilícitos se trata. Pedaleamos y pedaleamos y nunca avanzamos. Además, nos cansamos y nos desgastamos. &nbsp;</p>

<p>Por supuesto que hay que reconocer que hay comunidades que <a href="https://pacifista.tv/notas/esta-es-la-historia-de-los-afro-que-le-dijero... quieren tener cultivos de coca en sus territorios, y tampoco estoy sugiriendo aquí que no se implementen más programas de sustitución participativos y con enfoque de desarrollo rural. Sin embargo, creo que es hora que nos demos la oportunidad de explorar otros abordajes y abrir nuevas oportunidades para las comunidades que cultivan coca.&nbsp;</p>

<p>Y un buen primer paso es continuar con la investigación de la hoja de coca. Generar conocimiento sobre todos los nutrientes y beneficios de esta planta. Porque esta planta es mucho más que cocaína. Explorar si casos como los de Lerma se pueden reproducir y a quiénes beneficiaríamos. Impulsar el uso de algunos derivados de la hoja de coca en nuestra gastronomía. Se lo debemos a las comunidades que por años se han visto afectadas y estigmatizadas por las políticas que solo buscan desaparecer el cultivo de coca. Se lo debemos a todas las personas que han muerto por la “guerra contra las drogas”. Nosotros mismos podemos comenzar a cambiar ese sello de “Colombia es cocaína” si comenzamos a contar otras historias sobre la hoja de coca.</p>

Interactiva: