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Cúcuta para una frontera morada

Lukas Jaramillo Escobar
Lukas Jaramillo Escobar
Estratega Ejecutivo, Casa de las Estrategias
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Columna

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10 de Abril de 2019

<p>El adolescente y el joven venezolano arrastra la cultura de un país con una bonanza petrolera muy grande y unos 15 años de subsidios que pueden tener serios problemas técnicos: desincentivos perversos para no emprender, tener embarazos y no buscar empleo.</p>

<p>También contamos con jóvenes y adolescentes que no cargan con la historia del conflicto armado colombiano y claramente son más pacíficos, básicamente no tienen tradiciones criminales como las nuestras. En lo positivo -aunque no se puede saber cómo se desarrollaron, quizá por otras formas geográficas y tradiciones organizativas distintas-, encontramos más solidaridad y nociones de cooperación que tienden a ir más allá de la familia.</p>

<p>Aunque lo normal es que la participación y las formas organizativas de la sociedad civil son débiles en Colombia y en Venezuela, parecieran estar un poco más débiles en la cultura política del joven migrante venezolano y aunque en los dos países se nota una gran capacidad artística en jóvenes, pareciera que esto es más fuerte en Venezuela.</p>

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<p>No hay nada para hacer creer que hay algo en la cultura o religiosidad que haga más propensas al embarazo, enfermedades de transmisión sexual o prostitución a la población venezolana, los retos están primero -como todos sabemos- en la subsistencia y -segundo- en una tradición institucional de políticas públicas que ha incentivado la natalidad. Para algunos técnicos sorprende la corta edad de los matrimonios venezolanos que están migrando.</p>

<p>El mayor reto para trabajar con jóvenes venezolanos está en la enorme carga moral para enviar algo a Venezuela, lo que los pone en una dimensión de trabajo excesivo y auto-explotación. Como el desempleo en Cúcuta y la informalidad (Dane, 2019) son de las más altas del país (ocupando casi siempre el segundo lugar después de Chocó para desempleo y primero en informalidad seguido de Sincelejo y Santa Marta), el joven y la joven migrante siguen soñando con que la situación va a ser mejor en Bucaramanga, Medellín, Bogotá o Quito.</p>

<p>En los migrantes venezolanos hay problemas de salud mental, los jóvenes y adultos jóvenes se sienten muy presionados para ayudar a su familia en Venezuela, hay mitos y falta de información sobre a dónde llegar y para qué. Creen que la ayuda humanitaria es suficiente y a veces entienden ciertos mensajes de los medios como apoyos o ayudas mayores a las que en realidad hay.</p>

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<p>La literatura es clara con los riesgos y ciclos del asistencialismo, nuestra cultura con la mendicidad es grave porque la gente da tanto limosna que a veces un mendigo puede ganar más que el salario mínimo. Un venezolano que trabaja con mendigos ha escuchado decir a venezolanos jóvenes que ganan más en la mendicidad que con un trabajo, también hay una minoría de migrantes -pero una minoría importante- que están esperando a que los busquen para asistirlos y la mayoría llegan a enfrentar la institucionalidad colombiana en tono de exigencia (EAP, 2019).</p>

<p>Tanto en los malabaristas de los semáforos, como en los cantantes de los buses hay venezolanos trabajadores y la mayoría de los migrantes jóvenes quieren trabajar muchas horas para poder enviar dinero a Venezuela. Esto nos devuelve a un problema que no hemos querido nombrar como primordial en la agenda pública colombiana, un problema de las políticas y programas para jóvenes excluidos en Colombia: formación de ciudadanos y de seres humanos felices.</p>

<p>Los riesgos de que nuestra cultura señala con mucha fuerza la necesidad de salir adelante y de que se le pone mucha más importancia al trabajo que a la participación ciudadana o la experiencia y creación cultural, son los del debilitamiento de lo social, de lo institucional y de lo cultural. Cuando se plantea que cualquier persona debe fortalecer lo institucional y lo social independiente de su trabajo y fortalecer lo cultural y nutrirse del arte aunque no gane dinero con eso, es porque sostenemos la tesis de que lo institucional, social y cultural requiere de ciertas condiciones económicas, pero que sólo con las condiciones de ingresos y de trabajo se resuelve. Lo cultural, lo social y lo institucional generan más legalidad y más ética que lo económico sólo. Se trataría de una simbiosis donde no se desconozca a ninguna, ni se espere a tener completamente resuelta una de las cuatro para empezar a trabajar en las demás.</p>

<p>Cualquier teoría del desarrollo humano podrá decir lo nefasto que es reducir la vida a la supervivencia y al trabajo, cuando hablamos de dignidad en las últimas capas de ingresos y en los salarios mínimos, nos referimos al derecho a la participación ciudadana, a la cultura y al ocio. No podemos dejar de ejercitar las capacidades culturales de los jóvenes venezolanos migrantes y tenemos que ver esta crisis migratoria como una oportunidad para formar jóvenes venezolanos en participación crítica ciudadana -con valores universales-.</p>

<p><strong>El Padre Francesco Bortignon desde el inmenso trabajo de la Cogregación Scalabrini en el barrio Camilo Daza</strong>, plantea que a los jóvenes migrantes hay que darles otras experiencias y otras herramientas para crear, expresarse y para compartir. Da el ejemplo del fútbol como una forma de trabajo en equipo y de desarrollar la exposición a referentes, pero sobre todo alumbra el problema de la cantidad de horas vacías con el trabajo con jóvenes, adolescentes y niños y niñas migrantes. Él ha logrado con los menores de edad un trabajo importante en escolarización, pero aún con ellos hay insuficiencia de personal para proponer actividades en la contrajornada.</p>

<p>Para <strong>Alan Peralta de Caminantes Tricolor</strong>, venezolano residente en Cúcuta desde el 2016, se tienen que resolver un desarreglo institucional, se tienen que encontrar proyectos productivos para los migrantes y se necesita formar a los migrantes en cultura política e institucional y a las poblaciones receptoras con información y sensibilidad que genere un sistema inmunológico a la xenofobia.</p>

<p>Clasificamos a los jóvenes y adolescentes venezolanos en tres:</p>

<p>Caminantes de 18 a 24 años, solos, en pareja y con hijos; adolescentes entre los 13 y 17 años que están estudiando en un colegio de Cúcuta y adolescentes y jóvenes de todas las edades que están atravesando constantemente la frontera, estos últimos pueden dormir en inquilinatos o siempre en Venezuela pero que mantienen su domicilio permanente en Venezuela.</p>

<p>En esta caracterización no somos nosotros los expertos para explicar las diferencias regionales al interior de Venezuela y lo que sí es claro es que por Cúcuta no sólo están migrando los andinos de Tachira, sino de todas sus regiones. También anotar que cada día es más normal la migración de transexuales y de transgenero que tienen otro tipo de necesidades y riesgos que se acumulan a los existentes para el resto de migrantes.</p>

<p>Lo primero que tenemos que discutir con claridad, para que nuestro desconcierto no haga el trabajo con migrantes tan improvisado es a dónde van a llegar a estos migrantes y para qué. El caso de los migrantes venezolanos se está volviendo en un típico caso de transferencia del riesgo. Cada municipio puede estar generando incentivos para que los venezolanos sigan su camino y así luego Colombia -más temprano que tarde- generará incentivos para que sigan hacia Ecuador.</p>

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<p>Lo segundo que hay que discutir es que los problemas de Cúcuta son anteriores a esta crisis migratoria y que Cúcuta será una ciudad donde las dinámicas sociales, culturales y económicas estarán siempre ligadas a Venezuela. La línea divisoria entre ser venezolano y colombiano no existe en Cúcuta.</p>

<p>Estos dos escenarios nos tienen que llevar a definir cómo coexistir y resolver problemas no territoriales sino demográficos. Las fronteras contemporáneas en el mundo deben ser libres, seguras y fluidas, si tratamos de resolver un problema demográfico, como un problema de geoestrategia, vamos a terminar teniendo dos problemas: uno territorial y otro humanitario. La inteligencia acá tiene que estar en la caracterización de unas personas y familias, para poderles dar una respuesta con una red compleja internacional, de la sociedad civil e institucional y no de pasos o puestos fronterizos.</p>

<p>Si lográramos resolver el problema de forma institucional, social, económica y cultural a la vez, tendríamos que recuperar y mejorar una dinámica de flujos migratorios y rescatar las economías y formas de subsistencia de frontera.</p>

<p>Colombia no ha querido definir el estatus de refugiado de los venezolanos, puede seguir exigiendo que no la dejen sola con ese problema, el mundo parece estar colapsado de refugiados. Un pequeño paso que se puede dar sólo con técnica es hacer pública y casi viral una base de datos de venezolanos profesionales con segundo idioma para que puedan hacer pasantías en cualquier país del mundo del idioma que habla.</p>

<p>El tema de la bancarización en Colombia está muy cerca de una informalidad mendigante y la informalidad genera más riesgos de relacionamiento con mafias -un ejemplo es el paga-diario que ya empieza a afectar a los migrantes-. El gobierno colombiano necesita un mecanismo que obligue a los bancos colombianos a abrirle cuenta a los venezolanos con el Permiso Especial de Permanencia.</p>

<p><img alt="" src="https://lasillavacia.com/sites/default/files/silla_llena_media/ckeditor/... style="width: 550px; height: 309px;" /></p>

<p>Así como los venezolanos no están acostumbrados a migrar, los colombianos no estamos acostumbrados a acoger y a tener trabajadores que envían remesas. Por más que se vea muy difícil, más vale empezar a ver esto como una escuela en la que estamos juntos y -por lo menos- tenemos que sacar un aprendizaje.</p>

<p><strong>Fuentes:</strong></p>

<p>EMZ: Mario Zabala (coordinador ACNUR Cúcuta) Entrevista marzo de 2019</p>

<p>EOG: Orlango Gamboa (periodista La Opinión) Entrevista marzo de 2019</p>

<p>EWC: Wilfredo Cañizales (director Fundación Progresar) Entrevista marzo de 2019</p>

<p>EFB: Francesco Bortignon (Sacerdote Scalabrini) Entrevista marzo de 2019</p>

<p>EJM: Joven migrante (prefiere no registrar su nombre) Entrevista marzo de 2019</p>

<p>ECL: Carlos Luna (presidente Cámara de Comercio de Cúcuta) Entrevista marzo de 2019</p>

<p>EAP: Alan Peralta (Director Caminantes Tricolor) Entrevista marzo de 2019</p>

<p>EAB: Adriana Bonfante (International Rescue Committee) Entrevista marzo de 2019</p>

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