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La importancia de llamarse Aida

Diogenes Rosero Durango
Diogenes Rosero Durango
Profesor Universitario.
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13 de Febrero de 2020

<p>Al igual que la Inglaterra Victoriana de finales del siglo XIX, Barranquilla parece vivir una doble vida como sociedad. El esplendor de las obras y el cambio positivo de la ciudad parecen ocultar la degradante forma en que se consolida el poder en el distrito y en el departamento.&nbsp;</p>

<p>Aida Merlano es el espejo en donde se refleja la decadencia de la clase política Atlanticense, en donde ni los implicados, ni el resto de la clase política han salido a dar la cara por el escándalo nacional -y ahora internacional- en el que se encuentra envuelta gran parte del “establishment” Barranquillero. Además, nadie les pregunta.</p>

<p>Se han hecho obras e infraestructura, pero no se ha modernizado la forma de hacer política, degradando así nuestra democracia. Esto tiene unas implicaciones: no hemos logrado construir nuevos liderazgos, no alcanzamos una incidencia nacional seria, se ha normalizado la corrupción y los costos sociales son cada vez más altos.</p>

<p>Hemos construido una cultura en donde comprar y vender votos se ha normalizado socialmente. Roberto Gerlein, señalaba recientemente y de manera descarada, que la única forma de hacer política en Barranquilla y el Atlántico era a través de las transacciones electorales en especie o en su forma más sofisticada -una de las más utilizadas por Merlano- con plata. No se equivoca.</p>

<p>El dinero puro y duro, en efectivo, es quien manda, ya nadie quiere tejas o ladrillos. En este mercado todas las casas políticas apuestan robándose los mochileros o haciendo alianzas para mantener su hegemonía y poder. Los recursos de los contratos financian las campañas, las campañas compran votos, los votos garantizan curules, y las curules y cargos ofrecen más contratos.</p>

<p>En eso consistió la alianza de los Char con gran parte del Partido Conservador para dominar por completo la escena política local y garantizar su hegemonía. Unos pusieron los recursos y otros el “know how” de cómo se hace la compra de votos en los barrios y municipios del departamento. Lo lograron: Cambio radical consiguió 4 de las 7 curules a la Cámara y 5 senadores. Algo impensable, en donde Aida fue una pieza fundamental, mas no la única.&nbsp;</p>

<p>Comprar votos es una de las prácticas más denigrantes en una sociedad. Consiste en aprovecharse de las necesidades de la gente con más carencias sociales. Le termina de quitar la poca dignidad a las personas que empeñan su futuro con la ignominia de vender su conciencia para obtener favores políticos.</p>

<p>Es la realidad sobre la cual se ha construido nuestra opulencia reciente, en donde gran parte de la ciudad parece estar cooptada y la otra gran parte deslumbrada.</p>

<p>Hacerse los de la vista gorda o normalizar esta conducta terminará por deteriorar la ética y moral de nuestra sociedad en donde siempre el fin terminará justificando los medios.</p>

<p>Aida es el reflejo de una democracia enferma por la cual nadie responde o cree que es su normal derrotero, pero que todos sabemos no representa el deber ser democrático de elegir con dignidad y en libertad. Mientras la sociedad calla, los poderosos seguirán socavando nuestros valores como sociedad, si es que nos quedan algunos.</p>

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