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El estatuto de oposición: una herramienta contra las hegemonías

Diogenes Rosero Durango
Diogenes Rosero Durango
Profesor Universitario.
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06 de Febrero de 2020

<p>El estatuto para las garantías a la oposición ha funcionado. Le ha dado una mayor organización a la dinámica política y garantías a los partidos opositores. Todos hemos podido ver el acceso de los partidos minoritarios a las réplicas de los anuncios del presidente en horario prime time. Algo inédito que ha permitido equilibrar las cargas frente al ejercicio del superpoder presidencial.</p>

<p>Esta norma es una de las pocas que se lograron desarrollar de los acuerdos de la Habana, está pensada sobre todo para darle voz y capacidad de regular y generar equilibrios a los partidos perdedores; en Colombia, casi siempre, los partidos minoritarios.</p>

<p>Además de las condiciones para hacer presencia en la mesa directiva de los cuerpos colegiados durante 4 años, permite también&nbsp;la presidencia de las comisiones más importantes, como presupuesto o planeación. Lo más innovador es la posibilidad de tener presencia en el Congreso, Concejos y Asambleas del segundo en votación después de la opción ganadora. Ventajas concretas y eficaces.</p>

<p>Esto permitió la entrada de Petro al Senado de manera directa, y como resultado de las últimas elecciones locales, por ejemplo, la llegada de Carlos Fernando Galán al Concejo de Bogotá. En Barranquilla entraron Nicolás Petro a la Asamblea (Coalición) y Antonio Bohórquez al Concejo (Polo Democrático), los segundos en votación frente a Elsa Noguera y Jaime Pumarejo respectivamente.</p>

<p>Con la aceptación de sus credenciales, automáticamente aplicó el estatuto obligando a declararse como oposición a los respectivos partidos que avalaron sus candidaturas. &nbsp;Es lo que tiene en aprietos al senador “manguito” (progresismo) en un proceso por pérdida de envestidura, debido a que no acepta la definición de su colectividad, votando a favor de los proyectos de ley del gobierno. Incoherencia total.</p>

<p>El estatuto es una herramienta esencialmente dirigida a las colectividades políticas quienes habiendo pasado 30 días desde la posesión, deben hacer pública su posición frente al correspondiente gobierno.</p>

<p>En el caso del Distrito de Barranquilla también hubo necesidad de una declaratoria por parte del partido Alianza Verde debido a la llegada al cabildo de su primer concejal, Andrés Rengifo.&nbsp;&nbsp; Aunque hubo algunos ruidos en la definición -algunos consideraban la opción de independencia-, la dirección nacional definió darle la razón al comité directivo local y declarar la oposición al gobierno de Jaime Pumarejo. Le toca a Rengifo hacer cumplir el estatuto, una oportunidad única para su gestión como concejal.</p>

<p>Era lo más lógico y obvio después de haber tenido candidato a la alcaldía precedido de un programa completamente alternativo al ganador. Pero, además, las prerrogativas del estatuto representan una oportunidad única de fortalecer los partidos alternativos en una alicaída democracia local.</p>

<p>En lo local es donde mas se requiere con urgencia el estatuto para consolidar partidos alternativos sólidos que contengan la creciente concentración del poder. Servirá, como lo señala Adolfo Meisel, para la necesaria emergencia de nuevos liderazgos locales, que nos representen mejor y le pongan fin a las prácticas politiqueras que tanto daño le hace a nuestro sistema político. &nbsp;Una nueva clase política que remplace a las Aidas Merlano (y sus patrocinadores) y modernice nuestra arcaica cultura política local.</p>

<p>* Debo aclararles a los lectores que en la anterior contienda política representé al Partido Alianza Verde como candidato a la alcaldía de la ciudad de Barranquilla</p>

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