Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

David Char y la cooptación paramilitar en el Atlántico

Luis Fernando Trejos Rosero
Luis Fernando Trejos Rosero
Profesor de la Universidad del Norte.
22 Seguidores6 Siguiendo

0 Debates

58 Columnas

Columna

0

18 de Octubre de 2019

<p dir="ltr">Hoy, en Barranquilla, se presenta por segunda vez ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) el excongresista David Char para contar su relato, que incluye una alianza con el paramilitarismo, en el marco del conflicto armado.</p>

<p dir="ltr">Ante esta coyuntura, cabe poner en duda la idea instalada en el imaginario colectivo de que el departamento del Atlántico se mantuvo al margen de las dinámicas regionales y nacionales del conflicto armado y en su territorio no hubo parapolítica.</p>

<p dir="ltr">En este sentido se busca profundizar analíticamente sobre el fenómeno de la parapolítica en este departamento con el fin no solo de describirlo sino también de contextualizar la comparecencia tanto de David Char como de Álvaro Ashton ante la JEP<a href="https://mail.google.com/mail/u/0/#m_1600419050357767401_m_-8900847667377...

<p dir="ltr">En este primer artículo (de una serie de 4, escritos por igual número de investigadores) se busca dar un enfoque teórico a la parapolítica, fenómeno que fue definido por la JEP (2018b) como “la asociación ilícita entre políticos y grupos paramilitares que reflejó la más perniciosa toma de control del aparato estatal por parte de un actor armado; conducta que, traducida al lenguaje penal, representaba la patente realización de un concierto para delinquir agravado por la promoción de un grupo armado ilegal”.</p>

<p dir="ltr">Para el caso del Atlántico se puede afirmar que por medio de la Reconfiguración Cooptada del Estado (RCdE) los grupos paramilitares y sus aliados políticos configuraron una forma de clientelismo armado en el departamento.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">Según Garay y Salcedo (2012), la RCdE ocurre en contextos de corrupción avanzada, y presenta las siguientes características:&nbsp;</p>

<p dir="ltr">1) Participan individuos y grupos sociales legales e ilegales.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">2) Los beneficios que persiguen no son solo económicos sino también de tipo penal y de legitimación social.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">3) Por medio de la fuerza o la amenaza real de su uso establecen alianzas políticas que complementan o reemplazan la extorsión.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">4) Afecta de distintas maneras todos los niveles de la administración pública.</p>

<p dir="ltr">Con estas características, la Reconfiguración Cooptada del Estado puede definirse como: “La acción de agentes sociales legales e ilegales, que mediante prácticas ilegales o legales pero ilegítimas, buscan sistemáticamente modificar desde dentro el régimen e influir en la formulación, modificación, interpretación y aplicación de las reglas de juego social y de las políticas públicas” (Garay &amp; Salcedo, 2012, p. 36).&nbsp;</p>

<p dir="ltr">Estas acciones son desarrolladas con el fin de materializar sus objetivos en el largo plazo y lograr la legitimación política y social de sus intereses, aunque dichos intereses no busquen el bien común.</p>

<p dir="ltr">De esta manera, en el caso del departamento del Atlántico, este proceso de RCdE hace parte de lo que De León (2011) ha definido como clientelismo armado; es decir, como una forma de privatizar la vida pública al apropiarse de bienes comunes a través de la fuerza o la amenaza real de su uso. La premisa principal del clientelismo armado es la relación política entre patrones y clientes, mediada por un grupo armado ilegal que tiene control sobre un territorio. Así, en vez de dar comida u ofrecer otras prebendas a los votantes, este mecanismo utiliza una herramienta más efectiva para movilizar votos: la coerción con el uso de la violencia, de las armas (Jerez, 2018).</p>

<p dir="ltr">Según afirman algunos autores, en el “clientelismo tradicional lo que pasa es que el político le da bienes y servicios al cliente, que es el votante, a cambio de apoyo político, que usualmente incluye el voto. Muchas veces en el clientelismo tradicional hay una figura importante que es la que llamamos el intermediario o el bróker.”&nbsp;</p>

<p dir="ltr">Sin embargo, afirma también, en países grandes y elecciones numerosas resulta imposible que el político tenga comunicación directa con todos los votantes y para eso son los líderes barriales, los ediles, las juntas de acción local. Esa es la red clientelista tradicional.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">No obstante, lo que exploramos “es el fenómeno en el cual ese intermediario no es una persona del común, sino que es el grupo armado, el actor ilegal, el mafioso y eso es lo que llamamos clientelismo armado”.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">Es por esto que se afirma que los diferentes actores ilegales en Colombia han utilizado el clientelismo armado como forma para infiltrarse en el poder político local y en la clase política local y regional, utilizando, en un primer momento, la violencia como intención de apropiación o injerencia en distintas situaciones estatales. De esta forma, a través del clientelismo armado, han logrado establecer un importante control militar y una evidente penetración en la política y economía local (Trejos y Guzmán, 2019).</p>

<p dir="ltr">Tal como lo afirma Álvaro (2007), la táctica usada por los grupos paramilitares para acceder al poder político local fue la del clientelismo armado, es decir, la apropiación privada de bienes públicos a través de la amenaza de las armas. El clientelismo armado permite a los diferentes actores, refiriéndose a los paramilitares, acceder a representaciones de poder importante en los cuerpos legislativos de la Nación y dominar los gobiernos locales de sus zonas de influencia a través de sus redes o de alianzas con políticos tradicionales. Las formas adoptadas por este tipo de clientelismo son las mismas del clientelismo tradicional, a saber: contratación en cargos públicos de personal recomendado por los actores ilegales, retención de un porcentaje de sus sueldos, concesión de contratos de obras públicas, pago de coimas por los contratistas, entre otras.</p>

<p dir="ltr">De manera que esta forma de clientelismo, el clientelismo armado, necesita también, como el clientelismo tradicional, una fuerte coordinación con los actores institucionales del nivel subnacional para lograr la influencia deseada en el sistema político, social y económico del territorio. Así, como se ha mencionado anteriormente, los partidos políticos son la instancia más apetecida por los grupos ilegales para este fin, toda vez que constituyen la plataforma institucional legítima para acceder a la maquinaria estatal.</p>

<p dir="ltr">La presencia de una estructura paramilitar en el departamento del Atlántico entre los años 2000 y 2006 precarizó la democracia, ya que fue utilizada como un medio efectivo para la materialización de sus intereses particulares. Esto configuró un escenario en el que los cargos de elección popular fueron disputados por individuos y grupos sociales legales e ilegales que perseguían beneficios no solo económicos, sino también judiciales y sociales (legitimación), todo esto a través de alianzas políticas fundadas en la violencia y la coerción armada, lo cual afectó de diferentes formas todos los niveles de la administración pública.</p>

<p dir="ltr">&nbsp;</p>

<p dir="ltr">Bibliografía</p>

<p dir="ltr">Álvaro, M. (2007). “<a href="http://journals.openedition.org/nuevomundo/4636">La Parapolítica: la infiltración paramilitar en la clase política colombiana</a>”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En línea], Coloquios, Puesto en línea el 15 de mayo de 2007. Consultado el 6 noviembre 2018.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">De León, A. (2011). Penumbras y demonios en la política colombiana. Un Análisis sobre el Clientelismo. Bogotá, D.C.: Ediciones desde abajo.</p>

<p dir="ltr">Garay, L. y Salcedo, E. (2012). Narcotráfico, corrupción y Estados. Cómo las redes ilícitas han reconfigurado las instituciones en Colombia, Guatemala y México. Bogotá, D.C.: Debate.</p>

<p dir="ltr">Jérez, A. (2018). <a href=" https://revistas.urosario.edu.co/index.php/RDC/article/view/7104">Client... armado, grupos ilegales detrás del ‘trono’</a>. Divulgación Científica, l (2), pp. 130-133.&nbsp;</p>

<p dir="ltr">Jursidicción Especial para la Paz. (21 de agosto de 2018b). Auto TP-SA n° 19 de 2018.</p>

<p dir="ltr">Jursidicción Especial para la Paz. (24 de agosto de 2018a). Comunicado No. 67. [MP Danilo Rojas Betancourth].</p>

<p dir="ltr">Trejos, L., &amp; Guzmán, J. (2018). Clientelismo armado en el Caribe colombiano por medio de la Reconfiguración Cooptada del Estado. El caso del Bloque Norte de la Autodefensas Unidas de Colombia. Revista Justicia 34, 539-578.</p>

Interactiva: