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Aida Merlano: La extradición que nunca debió ser

Carlos Suárez @carlossuarezr
Carlos Suárez @carlossuarezr
CEO de Estrategia&Poder, consultor en marketing electoral y de gobierno.
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31 de Enero de 2020

<p>La discusión sobre la extradición de Aida Merlano está mal planteada y mal jugada: ni siquiera de extradición deberíamos estar hablando, el gobierno colombiano se apresuró y quedó en el peor de los mundos: le entregó la agenda y la narrativa del caso Merlano a Nicolás Maduro.</p>

<p>Veamos los antecedentes: para Colombia y otros 54 gobiernos en el mundo, Nicolás Maduro no es el presidente de Venezuela y decidieron reconocer como presidente interino de Venezuela a Juan Guaidó.</p>

<p>Esa decisión que tuvo origen a principios del año 2019, trajo consigo unas consecuencias políticas y hace surgir también unas relaciones jurídicas que se sopesaron - ¿se sopesaron?- en su momento por los gobiernos que la tomaron.</p>

<p>Los gobiernos por definición&nbsp; controlan y dirigen los organismos de seguridad, las Fuerzas Armadas, custodian fronteras, garantizan la soberanía, expiden identificaciones, pasaportes, producen la moneda de curso corriente en su territorio, prestan los servicios públicos; en un sentido amplio, se entiende que los gobiernos son los que detentan y administran los órganos del Estado.</p>

<p>Todos los países que reconocieron a Juan Guaidó como presidente, lo hicieron conscientes de su situación; es decir, Guaidó no tenia y no tiene - ni siquiera de manera transitoria ha tenido- , el control de ningún órgano del Estado venezolano.</p>

<p>En consecuencia, reconocer a Juan Guaidó implicaba de suyo, reconocer a un presidente sin gobierno, uno que no detenta el poder ni controla los órganos del Estado venezolano.</p>

<p>Si bien es cierto que la decisión de reconocer o no a un gobierno hace parte de la soberanía&nbsp;de los países que conforman el escenario internacional, también es cierto que el gobierno que controla un territorio es una realidad fáctica, un hecho objetivo que no responde a que uno o varios Países lo reconozcan. No confundamos los conceptos de Estado, Nación y Gobierno porque no son lo mismo.</p>

<p><img alt="" src="https://lasillavacia.com/sites/default/files/silla_llena_media/ckeditor/... style="width: 600px; height: 315px;" /></p>

<p>Con esa claridad, la realidad es que Juan Guaidó es un presidente simbólico y con la conciencia de esa realidad, se reconoció como interino por los países que así lo han hecho con un único fin: usar la presión&nbsp; internacional para derrocar al dictador Maduro y sacarlo del gobierno que detenta en Venezuela. El presidente interino, transitorio y sin gobierno, debía cumplir una única misión: convocar a elecciones libres que restaurasen la democracia en Venezuela.</p>

<p>Lo cierto es que el objetivo no se cumplió: ni cayó Maduro, ni se citaron elecciones en Venezuela; la interinidad ya lleva más de un año y si bien es cierto que 54 países reconocen a Guaidó como presidente, 140 no lo han hecho (hay 194 países en el mundo) y Nicolás Maduro es quien ejerce el gobierno en Venezuela, es él quien controla los órganos del Estado.</p>

<p>Veamos la otra punta de la ecuación: Aida Merlano es una ciudadana colombiana que goza de los derechos que le otorga esa nacionalidad a todos sus ciudadanos porque la nacionalidad acompaña a la persona esté donde esté y la hace sujeto de derechos. Si Aida Merlano es una delincuente, eso no la priva de los derechos fundamentales que la Constitución le atribuye como nacional colombiana; entre esos derechos sobresale la salvaguarda de su vida, obligación del Estado que no se pierden por cuenta de los procesos judiciales que afronta; aún habiendo sido condenada, condena que aún no está en firme porque fue apelada y aún no se resuelve el recurso, Aida Merlano es una colombiana a la que el Estado debe proteger.</p>

<p>El Gobierno colombiano ha desconocido al dictador Maduro por considerarlo, entre muchas otras cosas, una fuerza ilegítima y antidemocrática que no respeta los derechos humanos ni el Estado de Derecho. Bajo esa argumentación, quien exhibió a Aida Merlano en redes sociales, esposada y privada de la libertad, no fue un gobierno al que reconozca Colombia sino una fuerza que viola sistemáticamente los derechos humanos.</p>

<p>Así las cosas ¿por qué pedir en extradición a la colombiana Aida Merlano ante un presidente que no la tiene en su poder, que no tiene bajo su mando a ninguna de las Fuerzas Armadas o de seguridad que tienen privada de libertad a esa ciudadana colombiana?</p>

<p>Haber activado los protocolos jurídicos de extradición ante Juan Guaidó fue tanto como si a Aida Merlano la hubiese pillado BoKo Haram, la hubiese exhibido en redes sociales y se la solicitásemos en extradición al gobierno Nigeriano o si en un hipotético caso, el Estado Islámico prende a Santrich en territorio Sirio y lo pedimos en extradición a Bashar al Asad.</p>

<p>Según la lógica, a Aida Merlano la tiene privada de su libertad una fuerza armada que no reconocemos como gobierno y haberse apresurado a activar los mecanismos jurídicos institucionales con un Presidente sin gobierno al único que le da gasolina, pantalla y pone en situación de ventaja, es al dictador Maduro.</p>

<p>Si un ciudadano colombiano, delincuente o no, juzgado sin condenar, cae en manos de una fuerza militar insurrecta o sobre la cual no se reconoce legitimidad, lo que corresponde es activar mecanismos humanitarios para lograr que sea devuelto al País: para salvaguardar su vida en primera medida y para que responda ante la justicia, como es el caso de la ex senadora, por supuesto.</p>

<p>Si los positivistas de Palacio pensaran más allá de los artículos y los incisos, si los estrategas hubiesen actuado, si se hubiesen tomado más que unas pocas horas para salir desbocados a tomar la decisión obvia, se habría podido pensar en salidas que no pusieran en riesgo la imagen, el prestigio y la majestad presidencial.</p>

<p>Pedir a organismos internacionales su intervención y si se quiere, avalar al mismo Guaidó como facilitador para conseguir la devolución de Aida Merlano&nbsp;a las autoridades colombianas, habría sido una salida respetuosa de la normatividad pero sobretodo, digna y coherente, tanto con la realidad de Guaidó como con la realidad jurídica y diplomática de no reconocer a Maduro como gobierno.</p>

<p>La novela de la extradición de Aida tramitada ante un presidente sin gobierno tiene al sátrapa Maduro protagonizando un talk show diario, burlándose del presidente Duque y haciéndonos la agenda. !Qué desastre!</p>

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