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Por Manuela Galvis | Nohora Celedón · 11 de Febrero de 2020

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El viernes la Contraloría de Bogotá pidió a la Fiscalía investigar a la presidenta del Grupo Energía Bogotá, Astrid Álvarez, por su presunta participación en un contrato que firmó bajo su presidencia con la empresa que chuzó a Lucio Rubio, el presidente de Enel Colombia, una empresa que es socia del Grupo y con la que hoy está de pelea.

Este escándalo es un episodio de una disputa millonaria entre esos dos gigantes del sector energético, cuyo matrimonio tiene hoy en riesgo el futuro de una de las principales fuentes de ingresos del Distrito de Bogotá, el Grupo GEB.

Aunque el GEB goza de buena salud financiera y sus utilidades el año pasado iban creciendo (las últimas cifras disponibles son a septiembre) se está quedando por fuera de uno de los negocios del futuro, que son las energías renovables.

Lo que pase con esta pelea es clave porque el GEB es la joya de la corona del Distrito, al que en 2018 giró dividendos por 784 mil millones de pesos (el 40 por ciento de lo que vale la troncal de la 68), y tiene el potencial para invertir en energías limpias y en movilidad eléctrica, que es una de las banderas de la alcaldesa Claudia López.

Por eso, en campaña dijo que contaba con el Grupo para aterrizar la apuesta:

 

 

Este año la Comisión de Regulación de Energía y Gas sacará una resolución para promover nuevas plantas renovables, una oportunidad que ayudaría al Grupo a entrar en ese negocio.

Para eso necesitaría concretar la conciliación con Enel, algo difícil porque las diferencias, como lo demuestran documentos a los que tuvimos acceso, son de fondo. 

Sin embargo, López se puso esa meta y ya se dieron los primeros pasos para un acuerdo.

Dos fuentes del GEB y del Distrito nos confirmó los abogados de las empresas retomaron conversaciones, y en ella decidieron suspender uno de los tres tribunales de arbitramento en los que están enfrentados. (Contactamos a Enel para conocer su versión de esta y otras informaciones de este artículo y decidieron no pronunciarse)

Pero sus posiciones siguen distantes y el futuro de la joya de la corona de Bogotá sigue en vilo.

 

La pelea

La queja central del Grupo es que Enel le montó competencia con dos empresas en dos negocios en los que tienen un acuerdo para trabajar juntos: Enel Green Power en la generación de electricidad y Enel X en temas de movilidad (puntos de carga y vehículos eléctricos) y servicios para que empresas, ciudades y hogares sean más eficientes a la hora de consumir la energía.

Enel propuso que Emgesa participara en algunos proyectos de Green Power con hasta el 30 por ciento de ellos; mientras que el GEB  propuso que Emgesa absorbiera Green Power. No hubo acuerdo. 

Esto puso en serios problemas su matrimonio, que quedó sellado en 1996 con un acuerdo macro de inversión (en ese entonces entre la Empresa de Eenrgía de Bogotá y Endesa, una empresa española que en 2009 compró Enel) y que dejó a Enel con el manejo de las empresas y a Bogotá con más acciones.

El matrimonio funciona así:

 

Las decisiones más grandes, como poner a la venta nuevas acciones, las toman las asambleas de accionistas que están compuestas de forma casi idéntica:

Las decisiones más estratégicas, las toman las juntas directivas en las que Enel, como administrador, decide qué se discute y en qué orden, y además es la que tiene más votos:

Haga clic sobre cada cara para ver el nombre y cargo

Andrés Caldas Rico
Gerente de Asustos Legales y Corporativos de Enel
Lucio Rubio Díaz
Presidente de las Juntas Directivas de Enel en Colombia
José Antonio Vargas Lleras
Director País Enel Colombia
 
Astrid Álvarez Hernández
Presidenta del GEB
Álvaro Villasante Losada
Vicepresidente de Soluciones Energéticas Urbanas del GEB
 
Luis Fernando Alarcón Mantilla
Miembro de juntas como Éxito y Sura
Luisa Fernanda Lafaurie
Exviceministra de Minas y fundadora de la consultora Sumatoria
 

 

Andrés Caldas Rico
Gerente de Asustos Legales y Corporativos de Enel
José Antonio Vargas Lleras
Director País Enel en Colombia
Lucio Rubio Díaz
Presidente de las Juntas Directivas de Enel en Colombia
 
Andrés Baracaldo Sarmiento
Vicepresidente de Crecimiento y Desarrollo de Negocios ISA
Felipe Castilla Canales
Fue vicepresidente de refinación de Ecopetrol y hace parte de varias juntas
 
Gustavo Moreno Montalvo
Consultor empresarial especializado en fusiones y adquisiciones
Andrés López Valderrama
Presidente de Corferias
 

Para el GEB, Enel aprovechó esa posición controlante para tomar decisiones que solo la benefician a ella, y no es su única queja. 

Por todas ellas tiene tres tribunales de arbitramento contra la empresa italiana, en los que reclama incumplimientos del acuerdo marco de inversión. Esos pleitos se resumen así:

Tribunal de arbitramento 1

Qué reclama el GEB:

i) Que Enel debilitó sus marcas: en 2018 cambió Codensa y Emgesa por Enel Codensa y Enel Emgesa.

ii) Que Enel ha demorado el giro de plata suya: desde el 2016 Emgesa y Codensa dejaron de enviar el 100 por ciento de los dividendos a sus accionistas para girar el 70. El GEB dice que por eso no le han llegado $633 mil millones de pesos.

iii) Competencia indebida: En 2012 Enel creó Enel Green Power y en 2018 creó Enel X, para atender mercados en los que, según el GEB, no podrían entrar.

En qué van: El tribunal está recogiendo pruebas.

Tribunales de arbitramento por las actas de junta directiva

Qué reclama el GEB: que 37 actas de las juntas de Emgesa y Codensa violaron el acuerdo marco y deben ser anuladas, como las que aprueban distribuir menos dividendos o las que autorizan ventas y negocios entre Emgesa y Green Power.

En qué van: este año se agruparon 37 tribunales en solo 2, uno para las decisiones de la junta de Enel Codensa y otro para las de Enel Emgesa. El de Emgesa fue el que suspendieron la semana pasada.

La pelea  ya tiene implicaciones penales de parte y parte: de un lado, por el lío de las chuzadas; del otro, el GEB demandó a Enel por falsedad en documento público, pues dice que alteró un acta de la junta de Emgesa.

Aunque la atención ha estado en los temas penales, en la plata de los dividendos y las marcas, las nuevas empresas son el problema más serio y el que va al corazón de la apuesta de López.

 

El freno en los nuevos negocios

“Estamos vendiendo beepers -nos dijo extraoficialmente un ejecutivo del grupo, que no fue autorizado para hablar con medios- por ahora nos está yendo bien ‘vendiendo beepers’, pero nos estamos quedando por fuera del negocio del futuro, que son los renovables”, nos dijo.

El último nuevo negocio de Emgesa fue la hidroeléctrica de El Quimbo, que empezó a operar en 2015 tras muchas dificultades en su construcción. Hoy no tiene ni un megavatio instalado en plantas solares o de viento, ni participó en las subastas de energías renovables que hizo el Gobierno el año pasado. 

Lucio Rubio dijo hace dos semanas que Green Power llegó a Colombia en 2012, cuando no existían mapas de viento ni de radiación para el desarrollo de energías renovables, y por eso no le competía a Emgesa.

Pero en 2008 Emgesa había empezado a prepararse para ellas, construyendo 13 torres de medición de vientos y recogiendo información de La Guajira, Bolívar, Atlántico, Boyacá, Cundinamarca y Nariño, para tener la información básica para armar proyectos. 

 

Sin embargo, en 2015 vendió las torres y la información a Green Power, con lo que los italianos fueron los que convirtieron en proyectos esa información.

La otra queja grande del GEB es que Enel habría aprovechado su poder en la junta de Emgesa para que ésta apalanque negocios de Green Power, especialmente la planta de El Paso, Cesar, el proyecto de generación solar más grande del país.

El Paso solo fue posible porque Emgesa compró anticipadamente toda la energía que genera, algo que la junta directiva aprobó cuando Emgesa estaba participando en una convocatoria de la Empresa de Energía de Boyacá (Ebsa), por lo que necesitaba energía adicional y la del proyecto solar era una buena alternativa.

Pero la convocatoria quedó desierta y Emgesa tuvo que vender la energía de El Paso a otros, mientras Green Power ya había asegurado cliente para la energía de su planta piloto (sobre esto está el proceso penal por el acta).

La queja por el estancamiento también aplica a Codensa, donde sucedió algo similar: en 2018 Enel Américas creó Enel X para manejar sus nuevos negocios de movilidad eléctrica y de mejora de eficiencia en el consumo de energía. 

Para el GEB, esa empresa debió crearla Codensa o ser parte de ella, porque es una extensión del tipo de negocios que los socios dijeron que desarrollarían juntos, para Enel es un negocio totalmente aparte.

Al igual que Emgesa, Codensa no se ha expandido en los últimos años.

Por ejemplo, en 2019 Álvarez le pidió a Rubio que pujara en la venta de Ebsa y estuviera atento a los de las empresas de energía de Meta y de Huila.

Emgesa no participó.

La demora que perjudica

El pleito ya le quitó el chance al GEB de participar en las subastas de energía renovable de este gobierno, pues, según nos confirmaron en el Ministerio de Minas y Energías, no harán más subastas.

Eso es una pérdida grande porque ganarlas fue clave para que varias empresas, incluyendo Green Power, arrancaran sus proyectos de renovables ya que les aseguran que alguien les va a comprar la energía.

Además de que Emgesa y Codensa están quietas, con los tribunales el Grupo tampoco puede invertir por otra vía en renovables, porque si lo hace incurriría en lo que le está reclamando a Enel, y debilitaría su posición en los tribunales.

Por otro lado, según dos altas fuentes de la empresa, todo sus negocios de generación y distribución están en Emgesa y Codensa, y necesitarían controlarlos para respaldar nuevas plantas solares o de viento (que necesitan asegurar con otros contratos que cuando no haya sol o viento, otra planta podrá suplir su energía).

Con Emgesa quieta, sus competidores toman ventaja: Enel, con El Paso; Celsia con su parque solar en Yumbo; y Santa Rosa de Lima EPM, con su reciente alianza con una empresa gringa meterle la ficha a las renovables; y empresas más pequeñas como Jemeiwaa Ka’I, Eolos y Vientos del Norte con los parques eólicos en La Guajira que ganaron contratos en la subasta del año pasado.

El escenario de la negociación es complicado porque desde 2017 lo están intentando y porque los escándalos de las chuzadas y el mismo tribunal tienen rota la confianza entre los dos socios, como dijo Enel  en un comunicado la semana pasada.

Por ahora el matrimonio entre Enel y el GEB sigue al borde del divorcio, y mientras tanto, sus hijos, Emgesa y Codensa, y el patrimonio de todos los bogotanos, sufren.

Comentarios (3)

José Saramago ..

11 de Febrero

3 Seguidores

¿La contraloría de Bogota esta a cargo de Juan Carlos Granados,
el mis...+ ver más

¿La contraloría de Bogota esta a cargo de Juan Carlos Granados,
el mismo Juan Carlos Granados involucrado en la corrupción de Odebrecht?

Henry Castro Gerardino

11 de Febrero

140 Seguidores

Dice el texto: "Las decisiones más estratégicas, las toman las juntas direct...+ ver más

Dice el texto: "Las decisiones más estratégicas, las toman las juntas directivas en las que Enel, como administrador, decide qué se discute y en qué orden, y además es la que tiene más votos" así las cosas es muy poco lo que va a lograr la contraparte. Cuando Enel crea esas dos empresas lo hace a sabiendas de que su socio, si quiere participación, esa nunca será por encima del 30%. Jugada hábil.

Henry Castro Gerardino

21 de Febrero

140 Seguidores

Bogotá debe prepararse para lo peor. Enel tomó ventaja y no la va a ceder y ...+ ver más

Bogotá debe prepararse para lo peor. Enel tomó ventaja y no la va a ceder y menos cuando no habrá más canasta de ofertas. Parece evidente que Emgesa es lenta para tomar decisiones, además cometió el error de venderle en el 2015 a Green Power las torres y la información y el que tiene la información tiene el poder, por eso ofrecen el 30% de participación. Lo toma o lo deja. Complicado para el tribu

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