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Por Juanita León · 12 de Agosto de 2018

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Justo cuando el nuevo gobierno comienza a plantear cómo “corregir“ el Acuerdo con las Farc y justo cuando comienza un esfuerzo por diluir su importancia histórica, está a punto de salir el documental “La Negociación".

Su directora, Margarita Martínez, autora del famoso documental “La Sierra” y superamiga de La Silla, habló con nosotros sobre su película que se podrá ver en los cines en unas semanas.

Por lo pronto está haciendo una ‘vaca’ entre sus fans para terminar la posproducción y salir al aire.  En esta entrevista nos cuenta sobre lo que fue meterse en la intimidad de la mesa de negociación y su esfuerzo por mostrar de manera casi simétrica y paralela los dos lados de este esfuerzo histórico.

La Silla Vacía: Una conclusión de su documental es que es más fácil hacer la guerra que la paz. ¿por qué?

Margarita Martínez: Uno se imagina que todo el mundo quiere la paz.

Pero lo que para mí fue una revelación y - que luego aprendí es un secreto a voces que tienen los expertos en negociación - es que la guerra tiene una inercia y hay tantos dolores, odios, intereses, que pararla, cambiar la dinámica, es mucho, muchísimo más difícil que hacer la guerra.

Cuando tuve consciencia de eso, lo fui preguntando y hay un par de entrevistas en el documental donde están reflexiones al respecto.

LSV: ¿Cuando y con qué idea arrancó usted a hacer el documental y cómo fue cambiando con el tiempo?

Margarita Martínez: Arranqué a principios del 2014. El fracaso era lo que se esperaba. Como usted, yo había cubierto el Caguán y tenía escepticismo y un hilo, un hilito de esperanza que esta vez sí se lograra.  Así que arranqué con cautela, sin imaginar nunca, ni en los más remotos sueños que la negociación iba a durar cuatro años, que se iba a lograr contra todos los obstáculos de una oposición feroz y sostenida y que en el último minuto, la gente lo fuera a rechazar, que le iba a decir No a la desmovilización de las FARC, y luego todos esos vericuetos hasta la posesión de Iván Duque como presidente de Colombia. 

Así que fui cambiando, con los sucesos, desde el escepticismo cauteloso del principio, a una esperanza cauta y luego en la montaña rusa que ha sido y sigue siendo la búsqueda y construcción de la paz en Colombia.

LSV: ¿Como hizo para hacer un documental tan íntimo, con las restricciones que imponía una negociación tan confidencial?

Margarita Martínez: Contra toda clase de obstáculos, en una versión miniatura de lo que eran las negociaciones: herméticas, secretas, tensas, con oposición interna y externa, al borde de fracasar todo el tiempo. Nadie quería hablar en cámara porque las cosas eran cambiantes, tan fluidas que lo que parecía hoy una verdad, mañana podía verse como una equivocación.

Así que me armé de paciencia, perseverancia, esperando ventanas de oportunidad y corriendo cuando se abrían, haciendo lo más que podía en esos cortos instantes y volver a esperar, esperar y esperar, hasta que apareciera otro momento. 

Como persona que ha cubierto/filmado la guerra toda su vida profesional, tenía la consciencia del momento histórico, de su trascendencia y el deseo enorme de dejar este testimonio que espero que sirva para la reflexión, la comprensión y una mirada de nuestra historia y la construcción del camino de paz que empezamos ahora con nuevo gobierno .

LSV: ¿Por qué vale la pena ver el documental después de que ya se fue Santos y justo cuando llega un gobierno que le quiere hacer modificaciones?

Margarita Martínez: Precisamente por eso. Ya terminó Santos su mandato, las elecciones pasaron y con ello bajan las pasiones.

'La Negociación' le permitirá repensar lo que pensaba que sabía, le dará contexto, una ventana dentro de nuestro pasado inmediato y con ello herramientas para tener un criterio mejor informado sobre que se debería salvar, ignorar, quitar de lo que se acordó, para labrar el futuro.

LSV: Usted que vivió todas las etapas, ¿cuál fue la más estresante de la negociación?

Margarita Martínez: El punto de justicia. Por meses y meses no había avance, parecía muerta la mesa, las propuestas no lograban consenso de las partes y todo esto mientras el país sentía desesperación, desconfianza y escepticismo por la falta de resultados. Muy difícil, y era en gran parte el resultado del desgaste de trabajo y personal que había, y de algo que permeó este proceso de principio a fin: la falta de construcción de confianza entre las partes.

LSV: ¿Sentía usted que las partes se odiaban?

Margarita Martínez: Umm. Es una palabra muy fuerte, y tal vez cierta en algunos casos. Pero puedo decir, sin dudar, que por lo menos nunca se cayeron bien, ni se rompió el hielo. 

Claramente era totalmente diferente al Caguán y a las dos negociaciones anteriores a esas - de las que hay archivos fílmicos en el documental -.  Esas mesas, el lenguaje corporal, mi propia reportería en el Caguán, en que como usted, soy testigo, era claro que había una mayor cercanía, menos desprecio, desconfianza.

Pero no en La Habana, de principio a fin hubo hielo, tal vez menos, después del plebiscito. Esa derrota común sí los unió.

Esto además, es diferente a buena parte de los procesos de paz en el mundo, donde dicen los expertos, la construcción de la paz pasa por generar confianza entre las partes. Acá no. Acá se hizo buscando encontrar caminos comunes basados en la agencia, en los temas, sin generar gran empatía con la contraparte.

LSV: ¿Qué fue lo que más trabajo le costó a ambos lados de la negociación entender del otro?

Margarita Martínez: Venir de mundos tan diferentes, con experiencias vitales tan distintas.  Creo que una de las razones o tal vez la principal por las que hubo acuerdo fue que hubo una preparación concienzuda sobre los temas y preocupaciones de las FARC; que Sergio Jaramillo y su equipo en su manera exhaustiva no dejaron de explorar nada; que había dos generales con 40 años de experiencia en el terreno; que De la Calle llevaba encima una vida de servicio público.

Habiendo dicho esto, creo que en el fondo una parte del equipo de gobierno nunca entendió a las FARC y en eso se parecen a buena parte de los colombianos.  Y las FARC sólo lentamente, empezaron a entender a lo que se llama la opinión pública, que es básicamente la gente de las principales ciudades.

Tal vez el abismo entre ellos es el abismo entre las varias Colombias que tenemos.

Me contó uno de los gurús en negociación que estuvo en el proceso que cuando le pidieron al equipo del gobierno, buscando generar empatía, ponerse en los zapatos del otro, que escribieran como debería ser la carta que Timochenko debería escribir para su tropa, qué lenguaje utilizar, qué cosas resaltar, cómo ayudarles a dar el paso para aceptar la desmovilización luego de 50 años, casi ninguno pudo. 

El mismo ejercicio se hizo con las FARC, con el mismo resultado.

LSV: ¿Cómo vivió usted, después de todos esos años de filmarlos, la derrota del Sí en el plebiscito?

Margarita Martínez: No me lo podía creer, pero al mismo tiempo tampoco me sorprendió.

En la última semana había signos por todos lados. Estuve en Cartagena para la firma y la parte de mi familia que vive allá iba a votar por el No, porque habían visto a Romaña dando declaraciones, porque no les gustaba Santos, porque nos íbamos a volver como Venezuela… En los taxis pasaba lo mismo.

Cuando salió el tercer boletín de la Registraduría  - todavía me acuerdo - que el No empezó a ganar, ahí mismo salí a la calle a filmar. Tengo ese entrenamiento de periodista de cubrir cuál es la realidad, cuál es el pulso de lo que pasa y salí a registrarlo. Me amarré el corazón y me escondí en la cámara.

LSV: ¿Quiénes fueron las personas más claves de la negociación de lado y lado?

Margarita Martínez: Es una pregunta interesante porque obviamente las cabezas, los líderes siempre marcan. Es decir Santos y Timochenko, Márquez y De la Calle, Sergio Jaramillo, arquitecto de la negociación.

Pero curiosamente, se crearon equipos pequeños para sacar adelante temas puntuales y varios de ellos funcionaron increíblemente bien, tal vez por eso que llaman la inteligencia emocional.

Entre esos estaban el general Naranjo, Pablo Catatumbo, el general Flórez y Carlos Antonio Lozada.

El papel del general Mora es algo aparte, de otro nivel, y es la historia más interesante porque nadie cómo él había representado la lucha antiguerrillera, anticomunista, el oficial más respetado, el líder indiscutible de las fuerzas militares. Su papel heróico y trágico es una gran historia que pasarán años para que salga en todas sus dimensiones. Yo apenas vi un viso de ese conflicto profundo y reflexivo que él llevaba adentro.

LSV: Después de conocer la negociación por dentro, ¿cree que las Farc vayan a aceptar los ajustes que quiere hacer Duque, y en particular el de que no vayan al Congreso los que cometieron delitos atroces mientras pagan sus penas?

Margarita Martínez: No sé. Eso habría que preguntárselo a las Farc, pero evidentemente la estrategia de la oposición de atrasar la entrada de la JEP y que ellos llegaran al Congreso sin haber pasado por la justicia, no era la idea y con razón a la gente le indigna. Por el otro lado, sacarlos ya del Congreso tendría un costo tan alto, que es una decisión muy difícil y puede desestabilizar aún más el proceso que parece al borde del abismo.

LSV: ¿Le parece que está al borde del abismo?

Margarita Martínez: Umm. Lo que hay es gran incertidumbre. A veces parece que sí y a veces que sólo va haber algunas correcciones. Lo que hay es gran incertidumbre. A veces parece que va haber una implementación seria y responsable por parte del Estado, pero a veces parecería que el odio va a dominar el escenario político. 

El nuevo gobierno tiene una responsabilidad inmensa frente a la definición si superamos la guerra o no. No es un tema de declaraciones, sino de acciones que profundicen la construcción de paz o que la debiliten. Iván Duque y su gobierno tienen la palabra.

LSV: ¿Cómo le ha ido con su estrategia de crowdfunding para terminar la película?

Margarita Martínez: Inesperadamente, nos ha ido increíblemente bien. Pusimos una primera meta de 50 millones y en una semana llegamos a la mitad. Espero que logremos no solo ella sino la sobre meta para pagar toda la post producción. Y que este ejercicio le sirva a La Negociación y que abra la puerta para que proyectos culturales tenga financiación colectiva, de la comunidad que los va a disfrutar, a la que le va a servir.  Haciendo clic en este link nos pueden ayudar.

LSV: De todas las escenas, ¿Cuál es la que usted valora más?

Margarita Martínez: Si le cuento le daño la película a la gente. Pero sin nombres, me gusta una en las que se ven enemigos de años trabajando juntos, enemigos del campo de batalla que tienen desarrollar una relación laboral para sacar adelante un propósito más allá de sí mismos, como es que las muertes de soldados hayan bajado en un 97 por ciento y que hoy, en medio de esta incertidumbre sobre la guerra y la paz…. Todavía estemos en el punto más bajo en 42 años.

Trabajar con el enemigo, es algo extremadamente complejo, requiere de una madurez y sentir que hay algo más grande que el propio odio. Esa grandeza tan difícil  me conmueve, me da esperanza.

Comentarios (1)

Elizabeth Prado

12 de Agosto

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¡Qué interesante! En un mundo de inmediatez, será un alivio ver un documen...+ ver más

¡Qué interesante! En un mundo de inmediatez, será un alivio ver un documental hecho a lo largo del tiempo, especialmente sobre éstos aspectos tan interesantes de la negociación, y por supuesto, producido y dirigido por una periodista y cineasta tan seria como Margarita. De tantos recursos tirados al aire en nombre del post-conflicto, los que se inviertan en esto sí que valen la pena.

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