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Por Ana León · 30 de Mayo de 2018

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Más allá de que la aspiración presidencial de Germán Vargas Lleras no caló y de que esa en buena parte fue la razón para que las maquinarias no le funcionaran el domingo, su derrota en Santander tuvo detrás un factor adicional que fue determinante para que la estructura que tenía que moverle votos ni siquiera se despertara.

 

Tuvo que ver con el divorcio de la dupla de los congresistas liberales electos Miguel Ángel Pinto y Nubia López (esposa del representante del viejo PIN Fredy Anaya), cuya alianza arrancó en la campaña legislativa.

Todo se remonta a los resultados de la contienda electoral de marzo.

Aunque los dos montaron el equipo con miras a sumar esfuerzos, la estrategia se diluyó porque sintieron que había traiciones mutuas.

En el lado de Anaya, La Silla supo que en las semanas más coyunturales de la campaña, le disgustó que Pinto estuviera mostrándose más con el hoy representante Víctor Ortiz (candidato del Gobernador Didier Tavera y su segunda fórmula) que con su esposa,eso debido la puja por las siete curules en Santander estaba muy apretada.

Del lado de los Tavera, el malestar radicó en que el grupo de Anaya resolvió aliarse con varios candidatos al Senado y por eso disminuyó el endose de votos de su casa política hacia Pinto. 

“La estrategia de Fredy fue hacer alianzas con los grupos más fuertes en cada municipio. Entonces resultaba que si en Málaga el más fuerte era el de Bernabé, allá era fórmula con él. Si en San Gil era de Richard, allá era fórmula con él. Así por todo el departamento”, nos contó un político liberal que conoció de cerca la campaña de Nubia López. 

Por eso, con los resultados de las legislativas se quebró la unión.

A pesar de que tanto la esposa de Anaya como Victor salieron electos, la primera se convirtió en la revelación electoral, tras ser la representante liberal más votada del país (con 70 mil votos) y de Bucaramanga (20 mil votos). 

Además, Pinto quedó rezagado porque al final solo contabilizó en Santander 53 mil de los 80 mil votos que sacó, un resultado muy bajo partiendo de que tenía dos cámaras haciéndole campaña. 

“Como el resultado de Pinto fue malo, entonces dijeron dizque fue porque (la campaña de) Nubia López no solo no le puso sino que le robó votos a Pinto”, nos contó una fuente de adentro del equipo de Anaya.

Ser el más votado en Santander era importante porque, como ha contado La Silla, la regla no escrita en el liberalismo es que quien tenga la mejor votación para el Congreso en el departamento y en Bucaramanga, tiene más peso para decidir quién obtiene el aval del partido para la Gobernación y la Alcaldía de la capital, respectivamente. 

“Desde ahí arrancó la pelea de egos. ‘Donde estén los de Anaya yo no quiero estar’...Tanto así que Martin tavera (tío del gobernador) y Didier Tavera no le hablan hoy a Fredy por eso”, nos dijo la fuente cercana a Anaya.

Sin embargo, Anaya le dijo a La Silla que desde las legislativas se ha hablado con Tavera tres veces y que la ruptura no es personal sino política. 

Por eso, según nos dijeron tres fuentes de adentro de la campaña, la llegada del representante del viejo PIN a la campaña de Vargas Lleras para coordinar el día electoral en Bucaramanga, no le gustó a los Tavera. 

En especial a Claudia López, la tía del Gobernador, quien -como contamos- es el enlace entre la casa política de los Tavera y los líderes de base, y además quiere ser candidata a la Alcaldía el otro año. 

Como el domingo, a diferencia de otras regiones, la maquinaria no se movió en Santander, la hipótesis dentro del grupo de Anaya es que los Tavera decidieron quedarse quietos a última hora para que ese grupo quedara mal parado con los resultados. 

Eso guarda sentido en la medida en que fue Anaya quien asumió la responsabilidad de coordinar el día electoral en la capital, y aunque en efecto lo hizo, al final no le llegó el presupuesto, que aunque en el papel era coordinado por Mario Hernández (ficha de los Tavera), en la práctica, según él mismo nos contó, lo manejó Francisco Niño, de quién no nos dio el número de celular. 

“Esperamos hasta el sábado en la noche presupuesto para cuadrar la logística de capitanes y no apareció nada. A las siete de la mañana pudimos repartir unas pocas camisetas que nos mandaron de la campaña y ellos mismos entregaron algunos almuerzos y ya. Por eso los que trabajaron ese día no fueron pagados. Es gente que es del grupo, con responsabilidades (contratistas)”, nos dijo una fuente del grupo que coordinó el exgobernador Mario Camacho Prada, la mano derecha del congresista liberal Édgar 'el Pote' Gómez.

Así que además de que la campaña de Vargas jamás despegó, en este departamento tuvo que lidiar con la ruptura de dos casas políticas poderosas que al final no movieron su estructura para apoyarlo.

CONTEXTO