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Por Laura Soto · 31 de Mayo de 2018

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Si bien en 14 de los 16 municipios de Nariño priorizados por el Gobierno para hacer parte de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet) Gustavo Petro ganó el domingo, algo previsible porque el departamento es un fortín de la izquierda, hay dos municipios que se salieron de la regla, Tumaco y Barbacoas, en el Pacífico Nariñense.

 

Que en Tumaco (que es clave porque es la segunda ciudad de Nariño con más potencial electoral con 124 mil votos y ha sido el “laboratorio del posconflicto”) haya ganado Duque es muy simbólico porque el municipio le dijo mayoritariamente Sí al Acuerdo, con el 70 por ciento de los votos en el plebiscito y ahora se decidió por la candidatura que le apuesta a reformar el Acuerdo de Paz, que ha fracaso en el puerto, y le apuesta a la mano dura.  

En Tumaco, Duque sacó 15.428 votos, frente a 13.783 de Petro y 13.055 mil de Vargas Lleras; y en Barbacoas Duque sacó 1592 frente a 1.542 de Petro. Una diferencia mínima de 50 votos.

En ambos municipios la violencia se reenchauchó. Allí hacen presencia el Frente Oliver Sinisterra (FOS), al mando de Walter Patricio Artízala Vernaza, alias ‘Guacho’, y las Guerrillas Unidas del Pacífico (GUP), encabezadas por Víctor David Segura Palacio, más conocido como ‘David’, enemigo de Guacho.

Para la votación del domingo, en las últimas semanas Duque se alió con políticos tradicionales del municipio, mientras que la campaña de Petro hizo proselitismo casi que con las uñas. Así fue que obtuvieron sus votos acá.

La maquinaria y el voto castigo de Duque

Para la victoria de Duque en Tumaco hay dos explicaciones: La primera es que el uribista tuvo en un Tumaco el apoyo de un político que cuenta con buena estructura política como Ever Castillo y Nilo del Castillo, ex alcaldes del puerto, que impulsó al actual alcalde, Julio Rivera, que está suspendido por tres meses.

De hecho Ever, que trabajó como aliado del representante de La U, Berner Zambrano, nos dijo que puso 250 testigo electorales y movió a 2500 líderes de la zona rural. 

También tuvo el apoyo de un comité municipal del Centro Democrático de cerca de 20 personas voluntarias que existe hace cuatro años e integra a bases conservadoras y de otros partidos y se encargó de hacer campaña puerta a puerta, alianzas con líderes del puerto, aportar recursos y conseguir donaciones. 

Incluso hubo apoyos de bases del alcalde suspendido Julio Rivera, según nos confirmó la coordinadora política de la campaña de Duque allá, Sonia Lucia Navia de Mosquera. 

Según tres fuentes del puerto (un político, un investigador y un periodista), el pasado domingo fue evidente el movimiento de maquinaria a través de buses, plata y refrigerios. Una práctica común en todas las elecciones del puerto para que la gente salga a votar, como nos lo confirmó la misma Mosquera.

De todos modos, el caudal de votos de Nilo y Ever es menor comparado con el del barón electoral del municipio, el excongresista liberal destituido Neftalí Correa, quien estuvo con Germán Vargas Lleras por una semana y el domingo -pese a la derrota- agradeció los 13 mil votos que sacó su candidato. Más de mil votos por día de campaña que hizo.

Por eso, las fuentes consultadas coinciden por aparte que al factor de ayuda política de Duque también jugó la mano dura de su discurso contra los Acuerdos, que caló en una región con aumento de extorsiones, la presencia de 13 grupos armados, el lento avance del programa de sustitución de cultivos. Factores que tienen a los tumaqueños “decepcionados”, según una fuente, y eso también habría inclinado ese voto hacia Duque, quien supo capitalizar la indignación reflejada en la marcha del pasado 28 de abril en el puerto.

“Ante los malos resultados mucha gente quiere y cree que la única solución es la mano dura para los violentos”, nos dijo un investigador del puerto que pidió no ser citado. Mano dura que Duque dijo que aplicará en su visita a Tumaco, dos días después de la marcha.

“Mucha gente se dejó llevar por el miedo que pregona el uribismo que si gana otro candidato las Farc tendrán más espacio, así como las bacrim y que un gobierno de Uribe, en cabeza de Duque, va a luchar contra las Farc y el narcotráfico. Que nos van a sacar de este lío”, nos dijo una fuente política del puerto.

Este voto hacia Duque también representa un rechazo a la gestión del presidente Santos que puso al puerto como el laboratorio del posconflicto y no le ha ido bien. “La gente apoyó el Sí en el plebiscito, pero ahora se lo están cobrando”, dijo la misma fuente.  

La hazaña de Petro

A diferencia de la plata para mover votantes y la maquinaria de políticos, el segundo lugar de Petro en el municipio fue casi que una hazaña.

La campaña de Petro fue coordinada por voluntarios que ponían de su plata para la publicidad, los ciudadanos se turnaban para hacer campaña, la sede era la sala de la casa de una habitante del puerto, mientras la de Duque fue la sede del comité municipal del Centro Democrático.  

Como casi todo el Pacífico, Petro tuvo en Tumaco el apoyo de sectores rurales, consejos comunitarios, profesores y de indígenas, que fueron los mismos que lo recibieron en su visita en abril, un día después de la marcha de indignación en el puerto.  

“Son personas que quieren menos guerra y más diálogo y que rechazaron a la maquinaria, que quieren otra opción”, nos dijo el político que pertenece a los sectores tradicionales del puerto.

Posiblemente el nicho que capturó el candidato allá es de una votación de opinión que no quiere la mano dura que ofrece Duque y que compró su discurso contra las maquinarias, desestimular la siembra de la mata de coca y preparar al puerto para los efectos del cambio climático.

Con ese case de votación de cada campaña, en tres semanas la tercería de los políticos que apoyaron a Germán Vargas (que quedó de tercero a poco más de 700 votos de Petro) puede ser clave para crecer.

Los votos de Neftalí

Vargas sacó 13.055 votos en su gran mayoría con el trabajo de la estructura del exrepresentante destuído Neftalí Correa que se activó a 7 días de elecciones.

Este es un sector a conquistar tanto para Duque como para Petro y podría definir las elecciones en uno de los municipios más golpeados por el posconflicto.

De todos modos es difícil saber a dónde se irán los votos de Correa.

En principio, una fuente de su movimiento nos dijo que él “espera una llamada o un ofrecimiento” de la campaña de Duque. Sin embargo, como hemos contado, Duque está recibiendo políticos casi que regalados y no ha ofrecido cargos burocráticos a nadie.

"Nosotros no vamos a buscar a nadie y si llega (Correa) tiene que aceptar nuestras condiciones porque no ofrecemos repartos burocráticos", nos dijo Navia de Mosquera de la campaña de Duque. 

Además, Correa es enemigo político de Nilo y Ever del Castillo, que ya se metieron a la campaña uribista, por lo que pocos en el Tumaco político ven posible esa alianza.

Por otro lado, Correa es amigo y aliado del gobernador de Nariño Camilo Romero, y para marzo, le ayudó al candidato Aulo Polo, ficha del mandatario, por lo que cabría una posibilidad de que la casa Romero, que no estuvo de lleno con Fajardo, le haga un guiño para que se mueva a favor de Petro.

Esto en base a que muchos de los seguidores de Correa han manifestado su afinidad con Petro y por eso en segunda vuelta le quedaría más difícil endosar esos votos a favor de Duque. Y también porque desde la campaña de Petro se concentrarán en fortalecer su estrategia política en el puerto.

Comentarios (1)

DIDUNDI

31 de Mayo

3 Seguidores

Q' raro..he leído varias veces a LSV hablando q en la campaña Duribista...+ ver más

Q' raro..he leído varias veces a LSV hablando q en la campaña Duribista no hay maquinaria, solo opinión y constantemente se contradicen.
Al fin q'.. muy dificil reconocer q no son más q política tradiciona?.

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