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Venezuela: ¿otra Iraq?

Venezuela podría ser otro país turbulento como los del medio Oriente, dada la enorme concentración de un recurso natural no renovable y estratégico como el petróleo, y a causa de la división y polarización de ese pais entre dos opciones políticas disímiles. 

Fredy Cante
Fredy Cante
Profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario
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04 de Febrero de 2019

“The problem is that the good Lord didn’t see fit to put oil and gas reserves where there are democratic governments”

Dick Cheney

 

Introducción

 

A un político y negociante del petróleo como Dick Cheney habría que observarle más sus preferencias reveladas (su portafolio) que por su discurso pues, seguramente, lo que quiso decir es que Dios erró al no poner grandes reservas petroleras en Estados Unidos.

 

A quienes hoy claman, con fundadas razones (relacionadas con el autoritarismo de Maduro), por la democratización en Venezuela habría que juzgarles por sus intereses en juego y, además, por las restricciones materiales que explican campos de estudio como la ecología política y la geopolítica de las guerras por los recursos naturales. En este breve artículo me referiré a estas restricciones naturales y geográficas.

 

Existen unas más difíciles preguntas acerca de la democracia en países que son dominados y que dominan al resto del mundo a través de poderosos grupos de presión económica y militar (como los Estados Unidos), y de subdesarrollados vecinos de Venezuela, como Colombia,  cuyos dirigentes (y algunos intelectuales) arguyen que es un país democrático a pesar del enorme desplazamiento forzado y al exterminio sistemático de líderes sociales y de un partido opositor (llamado la UP) hace menos de un cuarto de siglo. Estos difíciles interrogantes no serán abordados en este escrito y se dejan a juicio de los lectores.

 

Ecología política del petróleo

 

Los recursos naturales y la inteligencia y habilidad de los seres humanos no están distribuidos de una manera tan homogénea y extensa como la mermelada que se esparce sobre una galleta o como la capa de pintura que cubre una pared.

 

Los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) están conformados por acervos que están repartidos de manera bastante heterogénea y desigual en el planeta. Algo similar ocurre con otros recursos naturales no renovables como las piedras preciosas (oro y diamantes) y otros minerales y, en cierto modo, también abarca recursos renovables como el agua dulce, los bosques, los páramos y las tierras fértiles.

 

En contraste con lo anterior existen recursos energéticos, como la energía solar y los vientos, que están diseminados de una manera más distribuida aunque heterogénea en la tierra. La super-abundante energía solar y las corrientes de aire son flujos que cubren las extensas geografías de los continentes, aunque varían con su intensidad y con su frecuencia.

 

Las habilidades cognitivas, artísticas y laborales también están distribuidas en la humanidad, aunque existen bastantes diferencias entre sociedades y entre individuos.

 

Académicos como Philippe Le Billon han estudiado algunas relaciones entre la disponibilidad de recursos naturales y las guerras. Este autor expone un sugestivo esquema a través del cual examina sin un recurso mineral o energético está concentrado o difuso en la geografía y, además, si su ubicación está cercana o distante de los grandes centros de poder político y económico de un país.

 

Hay que hacer énfasis en que los países más desarrollados nutren su aparato productivo (sectores cognitivo e industrial) con las energías y minerales que pueden extraer de países dependientes y estancados en el sector extractivo de continentes como África, Latinoamérica y parte de Asia.

 

Venezuela tiene las más grandes reservas petrolíferas del mundo (con 300.878 millones de barriles), por encima de Arabia Saudita (266.455 millones de barriles), Irán (158.400 millones de barriles) y superando a Estados Unidos (que tiene exiguos 39.230 millones de barriles). El petróleo venezolano está concentrado, está cerca de los centros de poder político y económico de la república venezolana, y demasiado cerca de Estados Unidos que consume poco más de 18 millones de barriles al día (un 20% del consumo mundial de petróleo). A esto se suma que el petróleo de Venezuela es ultra-pesado y requiere de una tecnología que, seguramente, por problemas de falta de idoneidad y de previsión y también de corrupción, los venezolanos no desarrollaron durante las últimas décadas y sólo un imperio como Estados Unidos podría explotar.

 

Colombia, según cálculos muy optimistas, tendría unas reservas petrolíferas por encima de los 2.000 millones de barriles. No obstante, estás irrisorias reservas están difusas y muchas veces distantes de los centros de poder del debilitado Estado colombiano, lo cual facilita que una guerrilla como el ELN hubiese podido pelechar durante varias décadas a partir de las rentas ilegales de petróleo.

 

Por las restricciones geopolíticas y de ecología política mencionada, existen enormes posibilidades de que Venezuela sea una especie de Iraq de América Latina en los próximos años. La posibilidad de que esto ocurra se acrecienta dada la enorme división y polarización que es aguzada por imperios exógenos: del lado del auto-proclamado liberal Guaidó está Estados Unidos que combina el bloqueo económico, da recursos de las finanzas públicas al mencionado líder opositor, y no excluye una intervención militar (con el nombramiento de Helliot Abbrams para el manejo de la fuerza en la región); del lado social-demócrata del cuestionado Maduro, aparecen imperios como China, Rusia y Turquía que mediante deudas quieren también apoderarse de las reservas petrolíferas de este país. En los próximos años podría agravarse la violencia en Venezuela en una guerra de división interna entre dos fuerzas: por un lado Guaidó con una política de liberalización, privatización y confianza inversionista a inversores exógenos; por otro lado Maduro que representa una tentativa de redistribución y socialdemocracia que no sin errores y con un precio alto del petróleo pudo beneficiar a los sectores más pobres de Venezuela durante un tiempo.

 

Cuando los fines son pervertidos por los medios

 

Gandhi, el gran líder de la noviolencia, argumentaba que fines y medios son momentos diferentes de un mismo proceso y, por tanto, unos medios violentos y corruptos generan unos fines plenos de violencia y de corrupción.

 

En el devenir de las guerras civiles, en una historia reciente y aún contemporánea, guerrillas como el ELN y las FARC, han hecho uso de medios pervertidos como el secuestro, la minería ilegal, el contrabando y el narcotráfico para financiar su causa. Los resultados han mostrado su fracaso estruendoso.

 

En el ámbito de los experimentos socialdemócratas y de la llamada revolución Bolivariana de Venezuela, aún falta escribir una crítica sistemática de los medios económicos que usaron sus líderes para promover el cambio social. Muy seguramente su gran error histórico fue el de intentar una política de redistribución y de justicia social a partir de una renta energética como el petróleo que, además, de ser enormemente volátil es propensa a la corrupción de los poderosos y a la desidia y facilismo de los más pobres.

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