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Mala ejecución presupuestal de lo ambiental: la otra cara del debate de las chichiguas

El problema de la baja ejecución nos debe importar tanto como el de la baja asignación presupuestal ya que, las dos situaciones hacen que, en la práctica, el país sea menos competitivo porque tiene menos recursos para gestionar su capital natural.

Juan Pablo Romero Rodríguez
Juan Pablo Romero Rodríguez
Ingeniero Ambiental
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19 de Diciembre de 2018

Imagen: Matt Zimmerman - Wikicommons

 

Mis dos últimos escritos de este año han abordado la baja asignación presupuestal del sector ambiental colombiano (Las chichiguas del presupuesto ambiental). Dentro de este proceso hay un componente que hasta el momento no había analizado y es la deficiente ejecución del sector ambiental colombiano, particularmente la de las Corporaciones Autónomas Regionales, quienes deben hacer operativa la sostenibilidad en los territorios de este complejo país.

La afirmación sobre la deficiente ejecución presupuestal de las CAR la hago con base en el Informe sobre el estado de los Recursos Naturales y del Ambiente 2017 – 2018. Este informe es desarrollado por la Contraloría general de la República de Colombia para el congreso, esto dando cumplimiento al numeral 7 del artículo 268 de nuestra constitución política.

El informe, en su componente de gasto público ambiental de la vigencia 2017 afirma que, “…los programas, estrategias, objetivos y metas del sector Medio Ambiente no están siendo eficientes ni eficaces porque no están produciendo los resultados esperados en cumplimiento de la Política Ambiental y del Plan Nacional de Desarrollo vigente”.

Esta contundente afirmación es sustentada en cifras que pueden ser divididas en dos grandes grupos, el nacional y las CAR. En lo nacional (MADS, PNN, ANLA e IDEAM), el informe plantea que la ejecución es bastante positiva alcanzando un promedio del 97%. En contraste, el tema de ejecución presupuestal de las CAR es deficiente en la medida en la que solo ejecutan en promedio el 48% del total de su presupuesto.

Las corporaciones lo hacen bien ejecutando sus gastos de funcionamiento, (principalmente su planta física y las personas que hacen posible su trabajo diario), el problema estaría entonces, en la baja ejecución de los recursos de inversión (en promedio 26%), es decir, la plata que se invierte en el territorio para hacer operativa su labor misional.

Lo anterior significa que las CAR “…dejaron de utilizar $589.041 millones de los recursos destinados al cumplimiento de su misión”, es decir, un poco más de medio billón de pesos que se debían invertir en territorios con gigantescos requerimientos de inversiones ambientales, no fueron invertidos. Esto es grave, ya que encima de que no hay plata, la poquita que hay, no se invierte.

Un argumento a favor de las CAR y que podría ser una causal de esta baja ejecución, es que, “…el 67% de los recursos que recibieron las CAR del Presupuesto General de la Nación, fueron transferidos por el Fondo Nacional Ambiental y el Fondo de Compensación Ambiental en el último trimestre de la vigencia 2017, hecho que impacta negativamente en la ejecución de los proyectos por el poco tiempo para ejecutar los recursos”.

A pesar de lo anterior, la baja ejecución de los recursos de inversión es un problema bastante significativo para el sector ambiental y le hace un daño enorme al objetivo de aumentar su presupuesto ya que, con gran facilidad el ordenador del gasto podría decir, le doy más plata cuando se la gaste mejor.

En lo personal, no estoy de acuerdo con que las CAR pierdan autonomía ni administrativa ni presupuestal. Considero que, administrar lo ambiental requiere de un entendimiento del contexto territorial y socio ecosistémico y esto lo dan la CAR, sin embargo, en la medida en la que estas corporaciones continúen presentando el problema de la baja ejecución, seguiremos viendo duros zarpazos del gobierno central hacia estas autoridades, el primero de estos fue el que se presentó en la ley de páramos (recomiendo La molestia de las CAR sobre la ley de Páramos).

Desde la ciudadanía, este problema de la baja ejecución nos debe importar tanto como el de la baja asignación presupuestal ya que, las dos situaciones hacen que, en la práctica, el país sea menos competitivo porque tiene menos recursos para gestionar su capital natural.

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