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Salarios ridículos generan ciudadanía liliputiense

La flexibilización de salarios y la reforma tributaria propuestas por Minhacienda, al lado de la continuidad de la guerra contra las drogas (usando glifosato) y la regulación de la protesta social anunciadas por Mindefensa no contribuyen a generar cohesión social.

Fredy Cante
Fredy Cante
Profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario
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13 de Agosto de 2018

Acérrimos defensores de un mercado competitivo como los influyentes economistas David Ricardo y Milton Friedman abogaron por salarios flexibles (más que todo a la baja) y también desalentaron todo paternalismo hacia los pobres para no estropear el buen clima de los negocios, es decir, la plena libertad mercantil.

Grandes economistas en apuros, como John Maynard Keynes (lidiando con una crisis económica mundial, con medio mundo virando al socialismo y una fuerte organización sindical), defendieron unos salarios mínimos legales, esto en aras de aumentar el gasto en consumo, y como un ingrediente del Estado del bienestar.

Otros como el polaco Michal Kalecki, notablemente influenciado por Marx, han mostrado que en la pugna distributiva entre patronos (capitanes de la industria) y obreros (asalariados) existe una aguda lucha de clases. Los capitalistas “ganan lo que gastan” en tanto que los asalariados “gastan lo que ganan” y existe un juego de suma cero: subir salarios implica bajar ganancias y viceversa.

 

 Un debate necesario

A raíz de las controvertidas declaraciones de Alberto Carrasquilla acerca de un salario mínimo ridículamente alto en Colombia han surgido  y otras voces de . Aquí se da continuidad a tan sano y necesario debate.   

 

Las preferencias reveladas del Ministro Carrasquilla

Si para los publicistas una imagen vale más que mil palabras, para los economistas un acto (qué come la gente, cómo se viste, cuánto gasta, dónde vive, donde tiene sus activos, etc.) vale más que un millón de palabras. Las preferencias reveladas, justamente, ayudan a develar aquello que los discursos y la palabrería de la gente oculta.

El influyente economista Paul Samuelson investigó cuánto paga la gente por un bien o servicio (para así conocer sus preferencias reveladas). , en contravía de sus discursos románticos y socialistas, muchos rebeldes guerrilleros hacen guerra porque esta les genera enormes rentas. 

El economista Alberto Carrasquilla con sus actos y con sus iniciativas de política económica revela lo que no expresa completamente con su discurso. Lo que devela su accionar profesional es que ha trabajado, prioritariamente, para los sectores que devengan ganancias y rentas, como lo muestra . Otros periodistas .

Los lectores más aguzados podrán hallar fuertes compatibilidades entre las propuestas de política económica del actual Ministro de Hacienda y los principios programáticos del llamado consenso de Washington.

 

El pobre liberalismo de la tecnocracia criolla

En el ámbito económico el Ministro Carrasquilla está trabajando por la instauración de salarios flexibles (más que todo hacia la baja). En su propuesta de reforma tributaria aboga por imponer cargas tributarias a pobres opulentos (la exigua clase media) que devenga $1.9 millones; no obstante, .

Su intención de promover la equidad se queda bastante corta pues no habla de gasto público a favor de los pobres. Habría que recordarle que el influyente liberal Milton Friedman propuso un impuesto negativo para los trabajadores que devengasen bajos salarios, y en esto se aproximó a la idea de ingreso básico de ciudadanía que, desde la izquierda, han propuesto .

En la arena social y política, el Ministro de Defensa Guillermo Botero, en un tono bastante neoliberal, promovería una acentuada guerra contra las drogas (muy intensa en glifosato y en erradicación forzosa) y, además, regularía férreamente la protesta ciudadana (quizás para hacer inaudible la voz de la inconformidad como en el país de enanos liliputienses). La continuidad de la guerra contra las drogas (originada medio siglo atrás con Nixon) contrasta con el fracaso estruendoso de esa política y, además, con lasn y .

 

Salario y preferencias sociales

Es imposible lograr cohesión social y disminuir ostensiblemente la polarización política si en el país persiste la desigualdad económica. Para el Ministro Carrasqulla la flexibilización del mercado laboral es un camino hacia la formalización y una estrategia para incrementar el llamado capital humano.

Los médicos que recetan una medicina y, en este caso, los tecnócratas que diseñan una política pública, deberían ponerse, respectivamente, en los zapatos de los pacientes y de la ciudadanía asalariada. La ética en la política pública implica pone el pellejo el juego (como lo clama el escritor Nicholas Taleb en su reciente texto The Skin in the Game). ¿Acaso podría vivir cómodamente el Doctor Alberto Carrasquilla con $26.000 diarios de un salario tan “ridículamente alto” o con una suma más exigua de un salario flexible?

Por el lado de los asalariados la instauración de un salario flexible (más que todo a la baja) podría generar un sentimiento de indignación y abrir camino a una ola de revueltas sociales.

Por el lado de los empresarios, la opción de pagar salarios más altos y dar participación a los obreros en las ganancias, podría ser un acto irracional en términos estrictamente economicistas, pero sería algo muy racional en cuanto a negocios sociales: trabajadores mejor pagados, con un salario digno (un salario mínimo vital, considerablemente más elevado que el salario mínimo vigente), estarían más comprometidos con las empresas y harían un mejor trabajo.

Habría que recordarle a tanto economista centrado en modelos abstrusos y cuantiosas estadísticas, que los individuos tienen preferencias sociales, que exigen reciprocidad y suelen rechazar propuestas indecorosas. Este y otros temas similares se tratan en uno de los trabajos que he reseñado acerca de teoría de juegos y comportamiento, y está disponible en el link:

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