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La salud mental y el narcisismo de nuestros candidatos

Todos fungen de demócratas para merecer el poder, el premio mayor de la democracia. Pero alguno u algunos de los candidatos presidenciales no demuestran estar sicológicamente preparados para respetar la democracia. 

José Germán Zarama de la Espriella
José Germán Zarama de la Espriella
Consejero del SENA, periodista y ejecutivo gremial
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10 de Mayo de 2018

La inteligencia y conocimientos de los candidatos presidenciales, demostrados en diferentes debates, no está en discusión. Sin embargo, uno alcanza a detectar, en sus estilos de actuar en estos recintos y en la plaza pública, diferencias grandes de personalidad. Alguno de ellos es el más seguro de sí mismo, otro el más espontáneo, este el más serio, aquel el más intolerante, el último el más conflictivo.

Aunque el programa político y la inteligencia importan, de alguna manera los seguidores se guían más por su personalidad. Y en este tema, reflejo de la salud mental, no somos muy analíticos; terminamos seducidos más por las capacidades histriónicas y de manipulación. No es el sabio de la tribu quien más nos seduce.

Esto preocupa más, desde luego, en la franja de votantes que interesa convencer: los independientes. Y es que los demás, quienes pertenecen a un partido o quienes tienen intereses creados, ya tienen decidido por quién votar.En estos casos, pedir votar por el candidato mentalmente más sereno puede ser fútil.

Sin embargo, no todo está perdido en un pueblo capaz de pensar. Lo cierto es que hay muchos estudios científicos que demuestran que los grandes líderes presentan ciertos modos de ser y comportamientos cercanos a lo patológico. El más común de ellos es cierto narcisismo que los lleva a sentirse seguros ante los demás, llamados a dirigir sus vidas. Y esto, al contrario de preocuparnos, nos lleva a que busquemos en ellos la catarsis de nuestras inseguridades internas, de nuestra falta de reconocimiento.

En efecto, el narcisismo del individuo lleva a una alternativa de seguridad de todo ser humano para poder relacionarse socialmente. Luego, explican los siquiatras, ya en la madurez, algunas de estas personas convierten ese narcisismo primario en una fuerza potenciada del ego. Digamos que esto es positivo, en la medida que de este proceso de formación surgen líderes en diferentes actividades que pueden ayudar a progresar a la comunidad.

Lo grave, es que dicho proceso lleve también muchas veces a que tanta vanidad desvíe al individuo hacia la estupidez. Y la estupidez del líder seduce a votantes irracionales. Es lo que ha ocurrido muchas veces en la historia con la elección de líderes autoritarios. Este camino aberrante de liderazgo se entiende mejor al conocer los estudios de Justin Kruger y David Dunning, de la Universidad de Cornell en Nueva York, que ubican a dichos individuos como prisioneros de “una  insustancial burbuja”. Según los autores, en estos casos los líderes incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades. Pero, además, estos líderes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.

En el caso de mi decisión de voto he reflexionado con preocupación sobre el narcisismo de ciertos candidatos.

Comentarios (6)

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10 de Mayo

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“Pero alguno u algunos de los candidatos presidenciales no demuestran estar ...+ ver más

“Pero alguno u algunos de los candidatos presidenciales no demuestran estar sicológicamente programados para respetar la democracia”. ¿Se refiere usted a seres humanos, o a robots?

Prada

10 de Mayo

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La expresión "sicológicamente programados" se refiere a seres humanos, pues ...+ ver más

La expresión "sicológicamente programados" se refiere a seres humanos, pues a los robots no se les programa sicológicamente. En Programación Neurolingüistica, "programación" es un conjunto de "patrones de comportamiento aprendidos a través de la experiencia" [por un ser humano].

Duque, por ejemplo, demuestra estar preparado para respetar la democracia, pero parece desprogramado de ese patrón de comportamiento, por su insistencia en propuestas para concentrar, concentrar y concentrar [el poder].

Prada

10 de Mayo

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¿Quiénes serán los perturbadores candidatos narcisos?

1. Primera...+ ver más

¿Quiénes serán los perturbadores candidatos narcisos?

1. Primera pista: Son dos o más, pero no son todos.
2. Uribe no pude ser porque no es candidato, formalmente hablando. Si no, ...
3. Duque tampoco, pues el objeto único de su amor es Uribe y no le queda mucho de amor propio.
4. Vargas no puede permitirse ese lujo pues sus socios y patrocinadores se lo comerían vivo.
5. De La Calle ... ¿a quién le preocupa?
6. Petro y Fajardo serían, por descarte, los temibles narcisos. Ahora, que si pudiera ser solo uno, ganaría Petro, sin titubeos.

Pero a mí me desvela más el "narcisismo colectivo" que mencionaba Erich Fromm y del cual aseguraba que "es una de las principales fuentes de agresión humana". Y mucho antes ya había advertido Freud que "Un grupo considerable de personas pueden unirse en amor mutuo, siempre que haya otra gente dejada fuera para recibir las manifestaciones de su agresividad".

¡La manada narcisista! Esa si me causa mucho susto.

Angel Bravo

11 de Mayo

0 Seguidores

"Preocupación sobre el narcisismo de ciertos candidatos" implica despreocupac...+ ver más

"Preocupación sobre el narcisismo de ciertos candidatos" implica despreocupación sobre el narcisismo de otros candidatos, no incluidos en los "ciertos". Por ejemplo, le podría preocupar el narcisismo de "ciertos candidatos" Petro y Fajardo pero no el de Vargas y Duque.

¿Hay narcisos buenos -despreocupantes- y narcisos malos -preocupantes-? Puede ser, pero también podría ser simplemente un caso más de doble estándar, nuestro pan de cada día en política electoral.

Y de narcisos buenos y malos se puede saltar con mucha naturalidad a tiranos buenos y malos. El narcisismo de los candidatos no importa por sí mismo y la tiranía no es mala "per se". Lo que importa es si presuntamente favorecen los intereses particularísimos del opinador, o del amado líder, en cuyo caso son buenas. En caso contrario son malas y hacen "reflexionar con preocupación". ¿Cuál narciso manifiesto o candidato a tirano es el que más le conviene al opinador o al amado líder que no puede ser candidato a presidente? Esa es la cuestión.

Ahora, ser fiel al tirano bueno no es malo, puede ser bueno, aunque algunas veces el tirano bueno sea malo. Simplemente, es preciso esperar al final del día (año, período, época) para hacer las cuentas y ver el saldo. Pero siempre ocurre lo mismo: resulta bueno para unos pocos y malo para el resto, infieles y fieles desventurados.

(NB: Donde dice "Alguno u algunos" debe decir "Alguno o algunos", como manda la RAE).

José Germán Zarama de la Espriella

11 de Mayo

347 Seguidores

Señor Bravo: En cuanto a la norma RAE, sobre el uso de la 'u' tiene...+ ver más

Señor Bravo: En cuanto a la norma RAE, sobre el uso de la 'u' tiene usted razón. Sin embargo, más allá de la norma disyuntiva, hay un deber estético de evitar la cacofonía producida al usar la conjunción disyuntiva 'o' después de una palabra precisamente terminada en o. 'La cacofonía", dice el diccionario RAE, es: "1. f. Disonancia que resulta de la inarmónica combinación de los elementos acústicos de la palabra". Como puede ver, acepto las normas, pero no las cacofonías, especialmente aquellas de orden político, que nos obligan a votar por uno u otro candidato, en vez de permitir una selección entre múltiples opciones. En todo caso, gracias por leer esta columna y por su comentario.