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Ideologías políticas y educación para el trabajo

La única directriz educativa aceptada por el SENA, es aquella fundamentada en los cuatro principos de la Comisión de la Unesco que presidió  Jacques Delors-1996: “aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir”.
 

José Germán Zarama de la Espriella
José Germán Zarama de la Espriella
Consejero del SENA, periodista y ejecutivo gremial
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07 de Marzo de 2019

La discusión sobre la ideologización de nuestro sistema de educación pública,  que tiene lugar en estos días, nos lleva a reflexionar en este asunto.  Dejando a un lado el juicio político y las implicaciones partidistas, que no nos corresponden, creo que es conveniente recordar algunos conceptos básicos sobre este tema.

Quizás el primer sociólogo que definió el concepto moderno de ideología y educación fue el propio faro histórico de la izquierda: Karl Marx.  En efecto, fue Marx quien planteó la división entre capital y trabajo, refiriéndose a los ‘aparatos ideológicos del Estado’. Para Marx “no es la conciencia del hombre la que determina su propio ser, sino que es el ser social lo que sirve para determinar su conciencia”.  La ideología constituiría esa interpretación a veces distorsionada, según el propio intelectual citado, de la realidad en la cual vivimos.  El capitalismo se habría servido entonces de dichos aparatos ideológicos para sostenerse como opción de gobierno.  

El actual debate sobre educación e ideologías ha sido, irónicamente, promovido por  un sector político de derecha, que denuncia a la izquierda por ideologismos educativos. Sin duda se trata de una confrontación en el campo de batalla de la educación, de dos cosmovisiones, las cuales de manera esquemática podríamos afirmar que dividen al mundo. Se trata de la visión de estados socialistas y aquella de las democracias liberales que imperan en países como Colombia.     

Decir que Colombia es una democracia liberal en la cual el sistema de educación pública vigente es hoy un aparato ideológico de la derecha sería atrevido. Pero tampoco se puede afirmar que nuestro sistema educativo sea un ejemplo de educación neutral y aséptica, ya que muchos académicos consideran que la “educación es un fenómeno ideológico”. El tema, de si es sesgada por la ideología socialista, es paradójico si aceptamos que nuestro país se ha reconocido históricamente como una ‘democracia liberal’. Dicha paradoja consiste en que nuestros “gobiernos liberales” han permitido que la sociedad sea educada por el Estado, porque ellos mismos han sido el Estado.   

De otra parte, en los gobiernos liberales “la educación no ha de perder nunca su perspectiva ‘productivista’ de imbricación con el desarrollo económico. Tanto es así que en las reformas educativas impulsadas por los gobiernos liberales suelen primar  la idea de competitividad, con las miras puestas siempre en la productividad, por lo que la calidad de la educación se mide por el éxito escolar, ‘pero también por la pertinencia de la enseñanza en un mundo laboral en plena evolución’ (Carnoy)”.

Independientemente de si en Colombia predominan los ideologismos educativos de izquierda o derecha en la educación pública, lo ideal, reitero, sería llegar al punto más cercano a una educación neutral y aséptica. De esta manera ningún sistema tomaría a la educación como su aparato ideológico. La justificación filosófica está precisamente en que toda ideología distorsiona la realidad en la mente de los educandos. No de otra manera se entiende que la realidad misma redefina el pensamiento de masas adoctrinadas durante toda una generación, como ocurrió en el Chile de Pinochet o está ocurriendo en la República Bolivariana de Venezuela. En estos ejemplos históricos el adoctrinamiento educativo de derecha o izquierda, ilusorios como tales, fueron confrontados y desvirtuados por la realidad social de tales países.  

Este desafío inmenso de desideologizar la educación, corresponde al Ministerio del ramo, y especialmente en su formación primaria y secundaria. Y afirmo esto, por cuanto es en estos años cuando se enseña a pensar al niño y adolescente con espíritu independiente o sumiso a las ideologías que le rodean. Al llegar a la edad de trabajar, la etapa de formación pasa a la educación universitaria o técnica y tecnológica, como la del SENA. El llegar a este nivel de formación cuasi-adulta, el dilema de educación se debería transferir casi exclusivamente, esperaría uno, al derecho de una educación universitaria no ideologizada. En cuanto al SENA, una institución de formación para el trabajo que considero ejemplar en este tema, adscrita por cierto al ministerio correspondiente, no debería uno preocuparse tanto.

En principio, la formación técnica y tecnológica del SENA debería, si seguimos el postulado de Carnoy arriba citado, estar exenta de ideologías. Aun así, si algún instructor inconsciente de la gravedad de ideologizar la formación de sus aprendices cediera a esta tentación política, confío en la madurez del sistema para rechazarlo. El aprendiz se forma para trabajar en unas empresas que en su inmensa mayoría son de capital privado, como parte de nuestra economía de democracias liberales.

Bien sea de formación socialista o liberal, el futuro trabajador sabe que debe huir de los dogmatismos, si desea insertarse en el mundo laboral privado o eventualmente crear su propia empresa. Esto no riñe con la conciencia social que, de una u otra vertiente ideológica traiga desde la primaria o el bachillerato o de su entorno cultural de esos años. El empleador, por otra parte, no discrimina la buena mano de obra según su origen ideológico.

Habrá algunos empleadores, como también hay instructores y aprendices, equivocados al promover adoctrinamientos doctrinarios en el trabajo; pero en nuestras democracias liberales, rige un principio, independientemente de si el actor de la cadena productiva es de izquierda o derecha: las empresas y trabajadores ideologizados sobreviven difícilmente en el mercado libre-empresarial.

La productividad y competitividad de las empresas se rigen, sin duda alguna, por el ‘respeto al ser humano’ (y hago énfasis en el respeto a la conciencia, que define la ideología de cada quien).  EL SENA se rige en estos temas de formación para el trabajo por cuatro ideas del conocido informe de Jacques Delors y su comisión de la UNESCO referida a la educación: “aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir”.

 


Con excepción de breves periodos decimonónicos, quizás como el de la revolución que originó Los Estados Unidos de Colombia, por allá en 1863.

GÓMEZ PÉREZ, R. (1977) Las ideologías políticas ante la libertad de enseñanza (Madrid, Dossat), página 102.

CARNOY, M. (2001) El impacto de la mundialización en las estrategias de reforma educativa.

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Comentarios (1)

Rodrigo Velasco Ortiz

07 de Marzo

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El articulista parece desconocer que TODA sociedad es opresora, unas más otras menos, en el sentido en que todas enseñan como supremo valor la obediencia y como supremo pecado la rebeldía. La sociedades cristianas, por ejemplo, añaden la enseñanza de que esta vida requiere del dolor y el sufrimiento buscados, como lo hizo el maestro, par disfrutar después de muertos la dicha. Enseñanzas como la culpa (soy mi propio policía y mi propio torturador) hacen que los seres humanos sean los únicos animales que, al equivocarse, se castigan toda la vida. ¿Quiénes se benefician de eso? Los amigos y mensajeros del ser más soberbio, el Todo poderoso, que condenan al otro ser más soberbio y rebelde y sus mensajeros, Satanás. Es lindo el relato de la soberbia buena de los poderosos y la soberbia mala de los independientes.

El articulista parece desconocer que TODA sociedad es opresora, unas más otras menos, en el sentido en que todas enseñan como supremo valor la obediencia y como supremo pecado la rebeldía. La sociedades cristianas, por ejemplo, añaden la enseñanza de que esta vida requiere del dolor y el sufrimiento buscados, como lo hizo el maestro, par disfrutar después de muertos la dicha. Enseñanzas como la culpa (soy mi propio policía y mi propio torturador) hacen que los seres humanos sean los únicos animales que, al equivocarse, se castigan toda la vida. ¿Quiénes se benefician de eso? Los amigos y mensajeros del ser más soberbio, el Todo poderoso, que condenan al otro ser más soberbio y rebelde y sus mensajeros, Satanás. Es lindo el relato de la soberbia buena de los poderosos y la soberbia mala de los independientes.