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¿Quién pretende burlarse de Santander en el Plan Nacional de Desarrollo?

La Directora del Departamento de Planeación Nacional vino a Santander a notificarnos que no tenemos espacio en el presupuesto nacional para obras de desarrollo. Mala cosa. 

Laureano Tirado
Laureano Tirado
Consultor Estratégico.
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15 de Marzo de 2019

Tremendo terremoto generó las declaraciones de la directora del Departamento Nacional de Planeación, Gloria Alonso, en su visita a Bucaramanga, al confirmarle a los medios de comunicación que “Santander no tendrá más recursos para nuevos proyectos. Según la alta funcionaria del gobierno del presidente Iván Duque, Santander está por fuera de las prioridades del Gobierno Nacional en materia de inversión. Pésima notificación.

 

La directora del DNP dio esas declaraciones en medio de la maratón nacional, con la que pretende socializar, vía express, la más importante ley del gobierno del cual hace parte y que han denominado “Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad”. Lo primero que se espera de los altos funcionarios, de este y de todos los gobiernos, es “queridura” con las regiones, con la provincia, no un comportamiento agresivo donde lo único que queda es una nueva fisura entre las comunidades y el Gobierno Nacional, sin ninguna necesidad.

Los Planes de Desarrollo, son en esencia, el sello que pretende dejar cada gobernante en su periodo constitucional. En el caso de Santander y frente a las declaraciones alarmantes de la directora del DNP, habría que indagar las verdaderas pretensiones del Presidente Duque para con Santander y no quedarnos en el pánico generado por la tecnócrata.  

Otro componente político que permite alejarse de la sentencia del DNP, es la importancia histórica de Santander frente a la elección del Presidente, pero en especial los resultados electorales de las dos vueltas presidenciales y que fueron definitivos para que el Mandatario llegara al poder. Conociendo al Presidente, creo, que su intención presupuestal con Santander es contraria a las destempladas declaraciones de la directora del DNP.

Uno de los inconvenientes que se vienen presentando en la Administración Pública y que impiden la eficiencia administrativa, son los tiempos legales y metodológicos para la implementación de los planes de desarrollo.

Por ejemplo, es inconcebible que el gobierno nacional se gaste cerca de uno de los cuatro años de su periodo constitucional, en estructurar, socializar, y aprobar el Plan Nacional de Desarrollo. Todo un contrasentido. Por otro lado, los gobernadores y alcaldes pierden igual tiempo en la aprobación de sus planes, además de tener periodos diferentes y casi opuestos al presidente. Este galimatías los lleva a todos a ignorar el sistema constitucional y normativo del voto programático.

En esencia, y con el propósito de agilizar la gestión administrativa y combatir la tramitomanía, se debería implementar a través de reformas constitucionales y del régimen municipal y departamental la implementación del programa de gobierno del candidato elegido como plataforma política, técnica y legal del nuevo Plan de Desarrollo, para evitar ineficientes tramites que solo sirven para agudizar la corrupción administrativa. La aprobación del Plan de Desarrollo debería estar sujeta a componentes eminentemente técnicos y legales por parte de los funcionarios del DNP y de las secretarias de planeación departamental para lograr coherencia en metas, iniciativas y propósitos colectivos del orden nacional, departamental y municipal.

La directora del DNP no puede venir a Santander a bajarle la caña a los santandereanos, frente a las expectativas presupuestales que se tienen con el nuevo gobierno, el cual ha demostrado afecto por esta tierra.

Es importante precisar que el Plan de Desarrollo es un documento eminente político donde se incorporan los grandes retos del gobierno frente al Estado. El Plan de Desarrollo del presidente Duque “implica ponerse de acuerdo en un gran pacto en donde concurren las inversiones públicas y privadas y los esfuerzos de los diferentes niveles de gobierno para que, como Estado, definamos el conjunto de prioridades, que generarán la verdadera transformación.”  Esta clara afirmación, cancela el debate generado por la directora del DNP.

Equivocada, eso sí, la visitante cuando pretende decir, en su juego de palabras frente al gobernador de Santander, congresistas, academia y medios de comunicación, que el presidente está anticipando los presupuestos de inversión de los próximos cuatro años. Eso no tiene sentido, ni es cierto y además es una falacia imperdonable en un tecnócrata de primer nivel.  

La directora del DNP lo que si le recordó a los santandereanos es que históricamente vivimos de embutidos presupuestales, obras que en esencia no son de Santander, no nacieron en Santander, pero que no las venden como de Santander.

Veamos: Ella nos recuerda que no hay recursos para nuevos proyectos en Santander “pero sí asegura que habrá los recursos para los proyectos que están en ejecución en Santander” como la doble calzada Bucaramanga-Pamplona-Cúcuta; Bogotá-Bucaramanga-Aguachica-Ruta del Sol. O Transversal del Carare, “entre otras” (dice ella, sin decir cuales). 

La doble calzada Bucaramanga-Cúcuta (obra iniciada en el gobierno del presidente Uribe) se encuentra en ejecución solo en el tramo Pamplona- Cúcuta, el tramo Bucaramanga-Pamplona, está paralizado. Por otro lado, la ruta del sol es una obra de infraestructura del orden nacional y que por la ubicación geográfica del departamento era imposible que no comprometiera al territorio santandereano, y que de paso, ha dejado en quiebra a pequeñas empresas de la región, proveedores, y sin salarios a trabajadores de mano de obra calificada y no calificada por el no pago de la multinacional Odebrecht.

Santander tiene unos líos ancestrales a la hora de precisar prioridades y vocerías. Aquí históricamente cada quien pretende sacar pecho con el presidente de turno, en las primeras de cambio cada gobernante, congresistas, gremios, academia y el establecimiento local pretenden robarse al presidente para intrigar sus intereses, que siempre terminan siendo particulares así pretendan mostrarlo como propósitos colectivos. Por eso no es raro que venga una funcionaria como la directora del DNP a decirnos tremendo despropósito, al parecer, en Bogotá ya saben cómo funcionan los santandereanos. 

Santander duro 50 años hablando de Hidrosogamoso. Hidrosogamoso se construyó por la decisión política del expresidente Álvaro Uribe y por la voluntad gerencial de José Vicente Villamizar quien a través de la Electrificadora de Santander (ESSA) logró del gobierno nacional los recurso ($1.300.000.000) necesarios para la actualización del proyecto por parte de ISAGEN. Si un megaproyecto de la magnitud de Hidrosogamoso tardo 50 años en hacerse realidad, algo está pasando en la clase dirigente de Santander.

Otro ejemplo para valorar y reflexionar y que por consiguiente no puede seguir pasando en materia de planeación y desarrollo, es la construcción del puente Hisgaura.

¿Cuántos años llevamos hablando de la pavimentación de la vía Curos-Málaga?

Cuando creíamos que estaba garantizada la inversión para la pavimentación apareció un puente, un “megapuente,” que nadie estaba pidiendo, que nadie sabe de donde salió, o quien lo pidió. Al final, nos recetaron el puente Hisgaura como la gran obra para Santander en el gobierno de Juan Manuel Santos, cuando la realidad socioeconómica exigía con dramática urgencia y justicia la pavimentación de la vía. 

¿Ahora que viene? ¿Qué debe hacer Santander frente al nuevo Plan Nacional de Desarrollo?

Entender la dinámica del nuevo gobierno plasmada en el documento que se está socializando. El próximo gobernador de Santander, los alcaldes, junto a los concejales, líderes comunitarios y organizaciones sociales y gremiales deben entender que el Plan de Desarrollo se ejecutara a través de tres pilares fundamentales: Legalidad, Emprendimiento y Equidad.

En esos tres ejes temáticos se deberán construir los proyectos locales y regionales, y los de integración del Gran Santander para obtener los recursos necesarios para sus comunidades.

Presupuesto si hay, recursos si hay, Duque está comprometido con Santander, pero se necesita del compromiso de la clase dirigente para apostarle a la estructuración de extraordinarios proyectos, ajustados a las normatividades vigentes, para competir en los escenarios técnicos donde se designarán los recursos.

Santander y Norte de Santander quedaron incorporados dentro de los pactos regionales establecidos en las bases del Plan Nacional de Desarrollo como una sola región, nos denominan “GRAN SANTANDER”. La apuesta es que esta gran región del oriente colombiano sea el epicentro logístico, competitivo y sostenible de Colombia.

“Estos pactos identifican en primer lugar los proyectos estratégicos que permitirán dinamizar la economía y fomentar el desarrollo social según su vocación y potencial, y, en segundo lugar, los esfuerzos focalizados a nivel territorial de algunos pactos transversales según particularidades de cada región. Estos pactos representan la ruta de trabajo conjunta y articulada entre Nación y territorio para los próximos cuatro años. Esto se consolidará en los “Pactos Territoriales”, con acuerdos específicos entre la Nación y los gobiernos subnacionales.”

Según el Plan de Desarrollo, Santander debe trabajar en la explotación privilegiada de nuestra geografía y en su potencial competitivo y de servicios ambientales. Para lograrlo, dicen los tecnócratas del DNP, se debe priorizar en tres objetivos:

1. Fortalecer la diversificación y la internacionalización de la región.

2. Mejorar la conectividad intermodal y logística.

3. Promover la conservación y el uso sostenible del capital natural del Gran Santander.

Interesante desde lo conceptual, pero pura carreta desde la realidad política.

El Presidente Duque, junto a su equipo de gobierno tendrá que definir dentro de la realidad fiscal si es posible la construcción, mantenimiento y ampliación de la vía Bucaramanga-Barbosa-Tunja que comunique nuestra región con Bogotá en tiempo razonable para poder competir con precios, calidad y tiempo en el mercado capitalino.

Otra tragedia operativa -para no convertir esta columna en lista de mercado-, es la vía Bucaramanga-Barrancabermeja y el elefante blanco de la vía Yuma. Como pueden hablar de convertir a Santander en puerto logístico sino tenemos unas vías normales, competitivas, operativas, entre la capital santandereana y la ciudad donde esta uno de los activos económicos más importantes de Colombia, la refinería de Ecopetrol.

Merece capitulo y columna aparte la crisis económica, social, política y ambiental que padece Barrancabermeja y que no mereció renglón en el Plan Nacional de Desarrollo.

Lo interesante de todo este debate, donde se dicen verdades a medias, es saber que en Santander sigue operando el individualismo y la mezquindad a la hora de pensar en la región. Los gremios de Santander abandonaron a su suerte la Cámara de Comercio de Bucaramanga y Barrancabermeja que tienen mayor interés por cogobernar que por atender a los pequeños y medianos empresarios sumidos en otra crisis, peor y más grave que la misma falta de voluntad política por exigir lo que le corresponde a Santander en el contexto nacional.  

Ahí vamos…

 

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