“La gente piensa que si un mosco pica a una persona con VIH y después a otra persona, se le va a pegar”

A propósito del Día Internacional de los Derechos de la Mujer, hablamos con Mayerline Vera, coordinadora de La Red de Mujeres Populares Tejiendo VIHDA, una iniciativa que apoya a las mujeres con VIH y que lucha contra la violencia y el estigma que enfrentan. 

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08 de Marzo de 2018

 

 

*Mayerline Vera - Coordinadora de la Red de Mujeres Populares Tejiendo VIHDA

Red Líder: ¿En qué consiste la iniciativa de La Red de Mujeres Populares Tejiendo VIHDA?

Mayerline Vera: La Red de Mujeres Populares es una organización que surge en 2010 para apoyar a mujeres con VIH.

Esta red se gesta justamente para visibilizar que no es lo mismo ser hombre que ser mujer. Desde el primer momento pensamos en trabajar el VIH desde un enfoque de género. En ese sentido, buscamos la forma de acercar el tema a las mujeres de una manera en que ellas pudieran comprenderlo y desnaturalizar algunas formas de violencia y comprender todas las vulnerabilidades que las afectan.

R.L: ¿Cuál es el eje central de la Red?

M.V: Es la formación de las mujeres con VIH. Tenemos una guía metodológica con enfoque de vulnerabilidad y género desde la educación popular. Así, nos encontramos y hacemos talleres, donde formamos a las líderes. Ellas tienen presencia en diferentes ciudades del país, vienen a Bogotá y se forman para replicar en sus espacios toda la formación. Hacemos encuentros interregionales y también hacemos ejercicios de fortalecimiento.

Buscamos formarlas en derechos humanos, derechos sexuales, derechos reproductivos, violencia basada en género y ciencia política. Siempre con un énfasis en el fortalecimiento y empoderamiento de mujeres que viven con VIH.

R.L: ¿Cuántas líderes tienen?

M.V: Alrededor de 10 líderes.

R.L: ¿Qué es lo distintivo de esta iniciativa?

M.V: Lo distintivo de esta Red es que nosotros mantenemos un proceso continúo de formación. Las mujeres están en diferentes niveles con los mismos hilos temáticos.

Por otro lado, aquí no tenemos una mirada asistencialista, algo muy importante pues toda la formación se enfoca en el sujeto. Esto a su vez genera que el proceso surja de las necesidades y se fortalezca en la comunidad.

R.L: ¿Cuál ha sido el impacto hasta ahora?

M.V: En ocho ciudades de Colombia tenemos a una líder que tiene detrás de ella a 20 mujeres. Además tenemos una guía metodológica específica por la que se rigen. Mantenemos esta Red porque se forman y ellas mismas se han dado cuenta que desde la formación se abren las posibilidades. Otro de los resultados es que en este momento hemos logrado reconocimiento a nivel nacional e internacional.

R.L: ¿Por qué esta iniciativa es positiva para el país?

M.V: Lo primero es que trabajamos para ampliar la expectativa de vida de las mujeres con VIH. Lo que vemos es que una mujer con VIH en Colombia se muere en etapa productiva y muy joven. Entonces con nuestro proyecto ayudamos a que haya mujeres productivas y que aumente su expectativa de vida.

Uno de los grandes problemas es que en el país el único momento en que le ofrecen una prueba de VIH a una mujer es cuando va a tener un hijo. No hay una oferta para las mujeres comunes y silvestres que no nos embarazamos. A las únicas mujeres que les ofrecen la prueba es a las mujeres trabajadoras sexuales, pero igualmente ellas son quienes tienen más acceso a condones y tienen la conciencia de protegerse. 

Normalmente las mujeres que se afectan lo hacen con sus parejas permanentes. Muchas de ellas se ven envueltas en la dependencia afectiva y económica. Por todos estos factores las mujeres somos vulnerables.

*Foto: Agentes Comunitarias en Salud

R.L: ¿Cuáles son las causas para que la expectativa de vida sea tan corta?

M.V: Una mujer normalmente sabe que vive con VIH porque su pareja murió o porque está embarazada. Estas mujeres son las que llegan más jóvenes porque se tamizan primero, o porque quedaron viudas y se enfermaron ellas o sus parejas. Entonces en la mayoría de casos están en un estado muy avanzado cuando se enteran y ya han perdido muchas defensas.

R.L: ¿Cuáles han sido los principales aliados?

M.V: Tenemos una alianza fuerte con el Ministerio de Salud y Protección Social desde el componente de salud sexual y reproductivo. En algún momento llevamos a cabo proyectos con Profamilia. También tenemos una alianza con International Community of Women a nivel de Latinoamérica y el Caribe. Igualmente, hemos hecho acciones de prevención con organizaciones afro, por ejemplo, con Afromupaz. Por último, la Javeriana. Con ellos logramos trabajar desde la teología el género, los derechos humanos y los reproductivos. Después de esto logramos sensibilizar y demostrar que sí se pueden crear nuevas masculinidades.

R.L: ¿Cómo han desarrollado el liderazgo colectivo desde su experiencia?

M.V: Creo que debemos relacionarnos más allá de la rivalidad y la competencia. En nuestro caso somos varias organizaciones unidas, por esto a veces se dan discusiones, pero tenemos canales de comunicación y nos hemos repartido muy bien las competencias. Es un proceso de articulación que no es tan fácil, pero se logra. Además, es importante ser un líder más allá de los problemas, porque entendemos que logramos más estando unidas que estando cada una por su lado.

R.L: ¿Cómo financian ustedes sus proyectos?

M.V: Con algunos recursos internacionales y alianzas con otras organizaciones. Es difícil teniendo en cuenta que las mujeres con VIH no son población priorizada o clave dada la prevalencia en otras poblaciones como HSH y Mujeres Trans, lo que dificulta el acceso a recursos.

R.L:  Las mujeres con VIH están en un alto grado de vulnerabilidad. En el caso de las mujeres de la Red, la mayoría trabaja en la informalidad, viven con por lo menos 5 personas, no se alimentan bien, lo cual pone en riesgo el tratamiento, entre otros factores. ¿Cómo ven ustedes esta situación?

M.V: Por un lado, lo que hemos visto es que este problema es más fuerte en Buenaventura, Ibagué, Bogotá y Cartagena. Lo que pasa con el VIH es que se lo dejaron al sector salud. Es decir, hoy el afán siempre es porque exista un aseguramiento y se entreguen los medicamentos. Pero hay un problema y es la vulnerabilidad estructural de las mujeres desde la educación, el empleo e incluso la vivienda. En Colombia no hay una respuesta programática a esas necesidades, porque se le dejó al sector salud y no se reconoce la vulnerabilidad de las mujeres frente al VIH como sí se reconoce con otras poblaciones.

Por eso nosotros tenemos un plan de incidencia donde buscamos que el gobierno responda por esas necesidades. Pero antes necesitamos identificarlas y llevar un registro.

Por otro lado está Alula. Un proyecto a largo plazo en el cual podemos hacerle seguimiento a las mujeres.

R.L: ¿De qué se trata Alula?

M.V: Es un proyecto piloto que une la formación, la nutrición y las iniciativas productivas en cascada. Queremos ofrecerles a las mujeres el primer empujón para que tomen el vuelo y puedan ser productivas en la sociedad. Queremos que se reincorporen.

Hicimos esta alianza para mantener el programa de formación que teníamos, brindar apoyo nutricional a través de fórmulas lácteas y financiar los proyectos económicos propios de cada mujer. La idea es que lo que se reúna en la campaña se divida en las cuatro ciudades en las que se va a hacer el piloto.

R.L: ¿Qué es lo más difícil a lo que se deben enfrentar estas mujeres?

M.V: El tema económico es un factor determinante. Otro de los temas más complejos es que muchas de las mujeres que hacen parte de la Red tienen hijos viviendo con VIH. Entonces muchas no quieren visibilizar su infección o la de sus hijos, no pueden contarlo a sus familias por la discriminación. Estoy segura de que, si hoy les preguntáramos a las mujeres de la Red, más del 50% no le ha dicho a nadie.

Adicionalmente, las mujeres con VIH renuncian a su sexualidad. O por ejemplo, algunas que tienen una pareja que no tiene VIH, se someten a violencia de género y a una revictimización porque pasan a ser como “de segunda” para los hombres. Esta sociedad es excluyente. Por eso hay que hacer un acompañamiento y es un proceso largo.

Otro problema es que las mujeres en ese rol de cuidadoras no están tan pendientes de sí mismas.

R.L: Hablemos un poco de los mitos alrededor del VIH…

M.V: Esto también es otro problema. Lo primero es que la gente piensa que se contagia y no se transmite. No es contagio, porque no se transmite con la tos, por ejemplo. La gente piensa que si un mosco pica a una persona con VIH y después a otra persona, se le va a pegar, lo mismo con las pulgas. Hay una cantidad de mitos impresionantes que nadie trabaja y no hay campañas de prevención que sean recordadas más allá de “Sin condón ni pio”.

*Foto: Red de Mujeres Populares Tejiendo VIHDA

R.L: ¿Cómo ve el futuro de estas mujeres?

M.V: Soy optimista. Me gustaría que el proyecto quede caminando y las mujeres avancen en cada una de sus regiones.

Mi misión en la vida no es llenarnos de recursos, pero sí por lo menos que logremos tener otras condiciones para las mujeres. Que las mujeres entiendan que no se van a victimizar. Todas están a la expectativa, pero todas creen en el proyecto. Creen en ellas mismas.

R.L: ¿Qué proyectos vienen para la Red?

M.V: Tenemos una obra de teatro que se llama “Un deseo, una decisión” y que se estrenará el próximo 21 de marzo. Es una metodología que permite que las mujeres canalicen las violencias a través de cuerpo. Aquí mostramos el machismo, el patriarcado y el poder en todos los aspectos. Además es una buena apuesta para sensibilizar a los profesionales de la salud y al público en general.

También vamos a hacer un desayuno en la Javeriana el 15 de marzo para invitar a empresarios que quieran vincularse al programa.

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