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La agenda negra en la feria blanca, Filbo 2018

Si bien casi siempre me quejo de la poca presencia de la negritud en la agenda institucional, en esta oportunidad quiero aplaudir iniciativas que poco a poco van abriendo un campo visible de lo afro.

Maria Isabel Mena
Maria Isabel Mena
Investigadora independiente
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21 de Mayo de 2018

Quiero compartir algunas impresiones sobre la pasada Feria Internacional del libro, realizada en la lluviosa ciudad de Bogotá.

Esta feria es un evento sin precedentes en un país cuyos índices de lectura, escritura y comprensión lectora aún son limitadas a pesar de los esfuerzos del Ministerio de cultura por alcanzar mejores metas en ese sentido.

En esta ocasión, el país invitado fue Argentina. Hace poco el presidente de esa nación se pronunció sobre su blanco abolengo derivado de las migraciones europeas. Por supuesto que el jefe argentino no reconoce la ancestría indígena y menos pasan por su cabeza las mezclas producidas con las esclavizadas en el periodo colonial.

Probablemente en la cabeza del presidente no existe la menor imagen de las nanas de leche (mujeres negras claro está) que alimentaron durante siglos enteros a los infantes de la elite blanca. Valga la ocasión para decir que no reconocer la leche materna ya es un símbolo de una relación traumática con la madre.

Esa posición coincide plenamente con el pabellón totalmente blanco que dispusieron en la Filbo para presentar a la orgullosa nación del futbolista Lionel Messi; la decoración aludió a una cancha de fútbol como el símbolo de la argentinidad.

Probablemente pensar en sujetos indígenas y negros habitando la blanca Argentina no es lo más cómodo del mundo. Así que conjuntamente con la delegación internacional de la franja afro de Filbo recorrimos el stand para decirle a Argentina que si  existe población negra y que los afroargentinos no son tema del pasado.

Esta delegación estuvo constituida por Shirley Campbell, Sheila Walker y Lucía Molina, representantes de Costa Rica, Estados Unidos y Argentina respectivamente. Este grupo de mujeres muy influyentes en sus países de origen compartieron las experiencias que se están produciendo en el marco del Decenio de los pueblos afrodescendientes, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas.

Por su parte Mai Elka Prado, Amilkar Priestley, del festival Afro latino de New York, y Adriana Barbosa, presidenta de Feira Preta, sellaron con broche de oro la agenda internacional de la feria que por ocho años consecutivos ha defendido los  derechos culturales de la población negra.

Al unísono, los representantes de estos países reconocieron el liderazgo de Colombia en torno a las actividades del Decenio y reconocieron que parte de esta cosecha se debe a la presencia de funcionarios negros como Moisés Medrano en la dirección de poblaciones de Mincultura.

Eso significa que a la blanquitud sí se le puede entrar al rancho como acaba de pasar en Filbo. La agenda del Decenio protagonizada por mujeres negras confirma que sí se puede pregonar nuevas presencias en la segunda feria más importante de América Latina.

Además de la agenda desarrollada en el pabellón de Colsubsidio bajo el liderazgo de Medrano, otras actividades tuvieron lugar en la Feria como el lanzamiento de la Biblioteca de Ciencias Sociales elaborada por autores afrocolombianos, la presentación de una colección de literatura infantil denominada Asere y otras algunas iniciativas institucionales que muestran acercamientos a estos temas y dan señales de una nueva era de materiales para estudiar a África y sus renacientes en Colombia.

Por su parte, la escuela irrumpió en esa agenda. La red Elegua desarrolló talleres a cargo de maestras que están desarrollando la Cátedra de Estudios Afrocolombianos en  Bogotá. Las profes Estella Serna, Estefany García, Ángela Valencia se gozaron el espacio de interacción con los colegios que asistieron a la franja del Decenio en clave de afrocolombianidad.

Otro grupo de iniciativas literarias para la infancia, estuvo liderada por Velia Vidal con la experiencia de lectura denominada Motete en Quibdó, Moraima Simarra profesora de la lengua Palenquera, Dora Inés Vivanco líder del ebook Leilani y Andrés Mosquera, quien desarrolla talleres de lectura con niños en Quibdó, Chocó.

Este concierto de personas e iniciativas lograron construir un mapa de los derechos de las comunidades a la cultura como parte sustantiva de la canasta familiar que hoy responde a una política pública de ocho años sostenidos en pos de un gran acuerdo por mejorar prácticas de lectura.

Si bien casi siempre me quejo de la poca presencia de la negritud en la agenda institucional, en esta oportunidad quiero aplaudir la presencia de las iniciativas referidas más otras que por la estrechez de esta columna no alcanzo a mencionar.

Poco a poco se va abriendo todo un campo visible de lo afro. En el catalogo de escritores escolares hay toda una sección dedicada al tema de la comunidad negra. Esa visibilidad posiciona una gama de nuevas bibliografías en torno al libro y a la lectura con pertinencia étnica.

Por supuesto que falta muchísimo por cosechar. Tendrá que pasar muy pronto que se inviten con asiento permanente en Filbo a los países del occidente de África. Nos imaginamos que escritoras de la talla de Chimamanda Ngozi Adichie o Tony Morrison estén  al lado de los grandes de la literatura colombiana.

El reloj está pregonando un tic tac que no da espera. Ya nos merecemos sentir el orgullo de que nos visiten esas referentes de  la literatura universal para honrar el pasado y el presente de los renacientes africanos. Ya es hora que los niños lean y reconozcan en los autores de la diáspora unas fuentes testimoniales  de gran valor para su autoestima. Llegó el momento de invitar al continente africano a tomar posesión del lugar que la escritura hegemónica le ha negado.

Una felicitación a los grupos participantes en la Feria. Gracias a Moisés Medrano porque su legado al frente de la dirección de poblaciones será honrado no sólo en la Feria del libro sino en cada espacio cultural que debamos abrir para las comunidades de ascendencia africana.

Quiero soñar con que Filbo, empieza una era de reconocimiento que no se puede abandonar ante el cambio de gobierno. El sector cultural debe cerrar filas para defender todo este acervo que se ha construido a distintas manos y con la expectativa de una frondosa cosecha literaria.

Cierro esta columna con un poderoso poema de Shirley Campbell.

Rotundamente negra

Me niego rotundamente
A negar mi voz,
Mi sangre y mi piel.

Y me niego rotundamente
A dejar de ser yo,
A dejar de sentirme bien
Cuando miro mi rostro en el espejo
Con mi boca
Rotundamente grande,
Y mi nariz
Rotundamente hermosa,
Y mis dientes
Rotundamente blancos,
Y mi piel valientemente negra.

Y me niego categóricamente
A dejar de hablar
Mi lengua, mi acento y mi historia.

Y me niego absolutamente
A ser parte de los que callan,
De los que temen,
De los que lloran.

Porque me acepto
Rotundamente libre,
Rotundamente negra,
Rotundamente hermosa.