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¿Rectificación o ratificación? Un asunto de honestidad

Cuando el derecho a la honra es conculcado y se le ordena al agresor que se retracte este no estará haciendo un favor sino cumpliendo con el mínimo deber de corrección que le impone su actuación.

Juan Ospina
Juan Ospina
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08 de Marzo de 2018

En Colombia estamos acostumbrados a que los asuntos de interés público que se desenrollan en pocas horas se dejan sin lugar a un análisis detenido.

El martes pasado se conoció que el Tribunal Superior de Bogotá tuteló los derechos al buen nombre y a la honra del periodista Daniel Coronell vulnerados por el senador Álvaro Uribe, ordenándole a este último retractarse de sus dichos, los cuales no reproduciré precisamente por vulnerar derechos, y se produjo un pronunciamiento por parte de este último titulado “Rectifico y aclaro por orden del Tribunal de Bogotá”.

En este caso, como se ha visto en los últimos meses (casos Daniel Samper, Luis Felipe Henao, Claudia López, entre otros), las acciones de tutela han sido utilizadas para acceder a rectificaciones en claros casos de injuria o calumnia, conductas penales que están lejos de ser simples equivocaciones o errores. De esta manera se han producido, dada la celeridad de estas acciones, decisiones judiciales que ordenan corregir ágilmente los problemas que genera sobre el buen nombre del agredido la actuación del agresor y se equilibra (repara) la relación de diálogo (balance) entre dos partes.

Ahora bien, aunque normativa y jurisprudencialmente se han establecido condiciones que deben cumplir las retractaciones o rectificaciones, en algunos casos el derecho no basta para alcanzar de manera eficaz el equilibrio perdido pues esto requiere de una conducta honesta del agresor para dar cumplimiento genuino a la orden judicial respetando el debate democrático, las instituciones y las exigencias de las autoridades judiciales.

El deber moral que exige el reconocimiento de un error o un exceso es esencial para promover el respeto por la democracia, las instituciones y las autoridades, la Corte Constitucional, con la rectificación el agresor “no concede una gracia ni hace un favor al ofendido [a]penas da cumplimiento a una de sus más elementales obligaciones”. Sin embargo, algunos agresores han querido presentar como adecuado que, en el mismo momento de la retractación, puedan hacer uso del derecho a la libertad de opinión para profundizar o ratificar lo dicho, generando un aparente cumplimiento de sus obligaciones jurídicas o deberes ciudadanos, pero dejando un panorama de insistencia y no arrepentimiento.

Ejemplo de ello es el pronunciamiento del senador mencionado sobre la orden de retractación, el cual se excusa en el ejercicio del derecho a la opinión, en evidente colisión con el de rectificación, para profundizar o ratificar lo dicho. Ahora bien, lo que no se puede olvidar en este caso es que el ejercicio de los derechos requiere una actividad moral que le permita a quien debe rectificar saber hasta dónde van los derechos propios y cuándo se afectan los de los demás.

“(…) la relevancia de la rectificación va más allá de la esfera individual, ya que representa la garantía de la eficacia del derecho a la información en su dimensión colectiva y contribuye ineluctablemente a la formación de una opinión pública ilustrada y libre”[2].

, si el agresor no rectifica, sino que ratifica (profundiza, complementa o “aclara”), la información que ha sido declarada como equivocada, falaz o errónea, y que vulnera los derechos de otra persona, quiere decir que no solo no entendió el propósito de la orden, que finalmente es que corrija su equivocación, sino que además incumple con sus deberes como ciudadano, entre los que está el de respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios.

Así las cosas, se podrá seguir debatiendo si al cumplir la orden de rectificación el agresor puede hacer uso o no de la libertad de opinión para complementar o “aclarar” lo dicho, o si puede existir un conflicto entre el derecho a la rectificación y el de libertad de opinión, pero mientras tanto el sentido común seguirá indicando que es un abuso del derecho ratificar lo dicho cuando lo que se exige es rectificar.

De esta manera, se podrán adoptar medidas, normativas o judiciales, para determinarle claramente al agresor cuáles son las condiciones para la retractación y continuar el debate sobre el cumplimiento de los criterios, pero el derecho se seguirá quedando corto para dar efectividad a la retractación si el agresor no actúa con honradez al momento de cumplir con las ordenes judiciales.

Algunos podrán plantear que no se le pueden pedir peras al olmo y mucho menos esperar de ciertos agresores la gallardía para reconocer una equivocación, pero si no se hace nada para terminar el juego que se realiza con el derecho a la rectificación, con la excusa de "cumplir" órdenes en ejercicio del derecho a la libertad de opinión, solo se seguirá afectando el debate público y a las instituciones. La impunidad en Colombia está presente en todos los ámbitos.

Comentarios (8)

Andres Felipe Garcia Rovira

08 de Marzo

2 Seguidores

Cuando el derecho no alcanza esta la justicia por mano propia, excelente llama...+ ver más

Cuando el derecho no alcanza esta la justicia por mano propia, excelente llamado a la violencia, no cumplan la ley por favor, ni las ordenes de los jueces ya que esto no es un pais de leyes sino como se menciona, hay que ir mas alla del derecho, eso me recuerda a los paramilitares, porque ellos fueron mas alla de la defensa de sus derechos, buen llamado a la violencia, no habia visto algo mas incendiario que desconocer las ordenes de nuestros jueces.

Juan Ospina

09 de Marzo

123 Seguidores

Reconocer que el derecho se queda corto ante la falta de honestidad de los agr...+ ver más

Reconocer que el derecho se queda corto ante la falta de honestidad de los agresores en casos de vulneración del derecho a la honra, incluyendo el cumplimiento de ordenes judiciales de retractación, no es hacer un llamado al abuso del derecho. Por el contrario, como se indica, el agresor debe hacer un mínimo ejercicio de honestidad para reconocer su equivocación ejerciendo sus derechos sin abusar de los mismos.

Andres Felipe Garcia Rovira

09 de Marzo

2 Seguidores

Pero no son los jueces los llamados a hacer cumplir sus fallos?, la instancia ...+ ver más

Pero no son los jueces los llamados a hacer cumplir sus fallos?, la instancia judicial dirime en las civilizaciones avanzadas las controversias entre individuos, si asumimos que un fallo se incumple por mera percepción, estamos abrogandonos el rol del juez, quien normalmente ya ha actuado. Es mas si el agredido siente que la rectificación no lo satisfizo, existen otras instancias donde se puede llevar la controversia, desde el punto de visto objetivo, no existe forma de validar la sinceridad de una declaración y en el fondo las expresiones coloquiales son una forma de expresarse que como muestra el caso de Matador en la arena publica a pesar de la responsabilidad de los dirigentes, puede volver esteril el debate, en ese sentido el unico que puede hacer el llamado a valorar la sinceridad del acto, seria el juez quien en primera instancia definio que fue un acto que deberia ser enmendado, lo contrario es atentar contra el ordenamiento juridico, que como sus ejemplos muestran por expción de la justicia colombiana actua en estos casos.

Juan Ospina

09 de Marzo

123 Seguidores

La labor del juez es determinante, como usted menciona, pero considerar que es...+ ver más

La labor del juez es determinante, como usted menciona, pero considerar que este es el "único que puede hacer el llamado a valorar la sincedidad del acto" de retractación y que los demás ciudadanos no nos podemos formar una opinión sobre ello porque sería "atentar contra el ordenamiento jurídico" supone una restricción, precisamente, a la libertad de opinión.

Prada

09 de Marzo

1 Seguidores

En la falacia del "hombre de paja", abusar de la exageración o distorsión de...+ ver más

En la falacia del "hombre de paja", abusar de la exageración o distorsión deshonesta es pelar el cobre prematuramente y revelar el exabrupto de manera burda.
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Cuando el sátrapa califica de "persecución política" a los fallos judiciales que lo afectan a él o a su círculo íntimo de malandrines, ¿no es entonces un "excelente llamado a la violencia" y al desconocimiento del derecho, ese sí explícito, peligroso, incendiario y subversivo?
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Pues debe notarse, además, que el auditorio de este jurista en esta sección de este portal web es mucho menos proclive a la violencia que el auditorio del susodicho, para quienes los pronunciamientos del autócrata mencionado son órdenes directas. El abogado Ospina solo pretende formular y debatir, pero sin "mano firme", más con el cerebro que con el "corazón grande", y sin brazo armado ni mano negra que apoye sus pronunciamientos.
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Creo que tiene toda la razón en advertir que nada es más incendiario que desconocer al derecho, a sus agentes y sus decisiones. Ya lo advirtió Pachito alguna vez, en un dictamen ominoso que gravita sobre la justicia criolla desde hace ya varios años: "Si [los jueces] llegan a tocarle un pelo a Uribe, el país se incendia". Y se incendiaría precisamente para "defender" a Uribe de los jueces y del derecho, desconociéndolos.
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Debe ser por eso que los jueces colombianos apenas si se atreven a despeinar un poco al innombrable, con fallos que son como una suave brisa, pero sin llegar nunca a "tocarle un pelo" al intocable Uribe. ¡Que Dios nos libre!

Andres Felipe Garcia Rovira

09 de Marzo

2 Seguidores

Podriamos escribir rios de tinta sobre la justicia colombiana, pero me parece ...+ ver más

Podriamos escribir rios de tinta sobre la justicia colombiana, pero me parece que socrates en la descripción de su catedra a sus discipulos nos enseño que la ley debe ser cumplida, pero en ningún momento eso restringe la potestad de discutir si estaba bien formulada o si es consecuente con los propositos que busca. El problema de nuestra rama judicial es que ha adquirido caracter mafioso en cuanto a la colusión de sus decisiones y la falta de accountability que conlleva el cargo. Se ha mencionado mucho sobre Uribe y sus malandrines, pero desde que el ha enfrentado la hipocresia de la justicia el manto que otrora la cubria que en su momento tuvo honor y sangre, ahora parece el vestido de una prostituta, que nos lo tratan de mostrar cual cuento del traje nuevo del emperador como si no debieramos ver las carnes al aire asi salten a la vista.

Las credenciales academicas de nuestros magistrados muestran que las elites ya no forman parte de ellos, lo que es un problema que ya sucedio en la economia cuando ingresaron los dineros calientes del narcotrafico, estas elites emergentes tienen una propensión hacia la criminalidad(que si bien no difiere mucho de las que nos gobiernan) tienen el problema de la competencia de los recursos de organizaciones mafiosas. Recuerdo un paper de Mauricio Rubio donde mencionaba que el problema no era el conflicto en si o los actores armados sino cuando un actor entraba a disputarle el territorio a otro, ahi era que ocurrian los muertos. Creo que las victimas de esta confrontación son los politicos, que sumerced habil conocedor de la politica nacional sabra que no por ser Santistas o no son menos corruptos, solo que son menos perseguidos, ventajas de las mieles del presupuesto.

En mi concepto estas discusiones no deberian ser llevadas a la instancia judicial y deberia haber una inmunidad parlamentaria como existe la de los periodistas para referirse a los contradictores politicos que ahora utilizan a los medios como instrumentos de su ejercicio. El juego de injuria o calumnia le coloca un manto a la politica que es un terreno fertil de metaforas y donde el problema no es el lenguaje sino los actos.

No se si recuerda la violencia contra la UP, que si bien yo no vivi si es producto del cinismo que muestran las FARC entenderia que sentian las comunidades y como terminaron defendiendose, antes de que los dineros del narcotrafico los transformaran en maquinas asesinas de control territorial. Creo que es preferible que los politicos se puedan insultar con palabras y no utilizar las balas para mandar sus mensajes, aun recuerdo las imagenes de Segovia por una masacre que al final solo fue para preservar un feudo politico de un politico del oficialismo, el insulto no deberia ser la forma de comunicación en democracia, pero es preferible eso a un tiro no cree?

Prada

09 de Marzo

1 Seguidores

Pero, ¿se puede debatir sobre la ley "si está bien formulada o si es consecu...+ ver más

Pero, ¿se puede debatir sobre la ley "si está bien formulada o si es consecuente con los propósitos que busca" sin que se considere un "excelente llamado a la violencia"?
Si la respuesta es "Sí", ¿que quiere decir su comentario inicial?
¿De dónde salió la mención a la "justicia por mano propia" y de dónde el adjetivo "incendiario" y la agresiva referencia a la "violencia"?
¿O será que tal "potestad" ("de discutir ...") solo la tienen Uribe y los uribistas?

Prada

09 de Marzo

1 Seguidores

Además, su conclusión acerca de "insultos o balas" solo podría ser interpre...+ ver más

Además, su conclusión acerca de "insultos o balas" solo podría ser interpretada de dos maneras:
La primera sería como un falso dilema. Una falacia más en medio de ese río de cháchara (yo no se usa mucha tinta, afortunadamente).
La segunda, si no procediera el falso dilema, sería que solo existen dos comportamientos posibles actualmente:
1. Nos insultamos.
2. Nos disparamos.
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Cabrían también algunas variantes; por ejemplo, que de Uribe solo podríamos esperar insultos o tiros, o que los adversarios de Uribe, que él ve como "enemigos", solo pueden esperar que Uribe los insulte o los mate, ¿qué prefieren? ¡Hasta le quedarían debiendo del favor de que Uribe opte por insultarlos!
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Y creo que a esa encrucijada hemos llegado gracias al innombrable, así muchos sientan el deseo de ponerse de pie y darse un golpe en el corazón cuando lo nombran, y así muchos estén dispuestos a aceptar como dogma de fe que la justicia es mafiosa cuando falla contra Uribe o sus secuaces pero que es honorable e inatacable (bajo amenaza de violencia) cuando lo deja hacer, lo deja pasar, y le permite que alegremente rectifique y ratifique lo rectificado en el mismo párrafo. Es decir, la justicia es magnífica solo cuando le permite a Uribe que se burle de ella, sin que entonces importen un ajo los postulados de Sócrates.