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¿Qué tan fácil sería una intervención militar en Venezuela?

Por la capacidad militar de Estados Unidos podría pensarse que una intervención en Venezuela resultaría ser una misión rápida y sencilla. En realidad, existe un gran riesgo asociado a factores cuyo comportamiento no podemos predecir.  

Oscar Palma
Oscar Palma
Profesor de Carrera, Facultad de Ciencia Política Gobierno y Relaciones Internacionales. Universidad del Rosario.
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20 de Febrero de 2019

Maduro debe irse, de eso no hay duda. La humanidad no puede darse el lujo de tolerar un líder que, sobreponiendo su vanidad, ego e interés personal sobre el bienestar de los venezolanos, alimenta una catástrofe humanitaria de tal magnitud, sin el menor acto de contrición. La negación constante de que en su país no existe tal crisis, no solo es un agravante, sino que demuestra el tenor de un verdadero tirano. Pero, ¿nos lleva esto de forma ineludible a la confrontación armada? 

La posibilidad está sobre la mesa. El escenario es remoto, pero teniendo en cuenta la suspicacia que el tema despierta en el debate público, conviene hacer una observación más detenida de esta opción, sin olvidar que el ruido de estos temas genera ansiedad, y la ansiedad puede llevar a los tomadores de decisión al error.     

En realidad, ningún escenario de intervención militar resulta tan sencillo como puede pensarse ligeramente. Si bien no todos los caminos nos llevan a un escalamiento del conflicto y a la inevitable participación de Colombia, el riesgo de que la guerra adquiera una vida en sí misma, como ha ocurrido en numerosos casos, bien puede disuadir cualquiera de las intenciones.

En el fondo existen dos factores de los cuales depende que una intervención sea rápida y efectiva, o que degenere en un cruento conflicto armado a largo plazo: la dimension de la fractura al interior de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y la verdadera disposición de lucha de los diferentes grupos de 'civiles armados'. 

No todo se puede predecir

Las guerras son como seres vivos. A veces nacen por determinación de los líderes, a veces surgen por la velocidad misma de los hechos. Pero muchas veces crecen de formas que no podemos predecir, que no podemos controlar, y que de hecho nunca deseamos. Aunque los planeadores estratégicos tienen metas, objetivos y métodos medibles, existen tantos factores en juego que a veces no podemos determinar a cuáles escenarios nos llevarán sus interacciones.

Como lo demuestra el excelente documental de Ken Burns y Lynn Novick sobre la Guerra de Vietnam, disponible en Colombia a través de Netflix, el presidente Lyndon Johnson hacía todo el esfuerzo para evitar el incremento de soldados estadounidenses en Indochina. A pesar de ser 'el hombre más poderoso del mundo', no logró frenar la fuerzas que los hechos de la guerra ya habían desencadenado por sí mismos. El General Westmoreland, Comandante en Vietnam, solo podía pedir más tropas, y más tropas, hasta llegar al catastrófico desenlace que todos conocemos. 

En una época más reciente, el Secretario de Defensa de Estados Unidos durante el gobierno de George W. Bush, Donald Rumsfeld, creía que la Guerra en Irak terminaría en unos meses al derrocar el régimen de Saddam Hussein. Poco esperaba que tras las operaciones convencionales, iniciara una larga e intensa guerra de insurgencias que llevó incluso a la aparición del temido Estado Islámico, escenario para el cual había una nula preparación. 

Opciones de intervención

Esta lógica nos lleva a pensar que Estados Unidos debe evitar un escenario que obligue una ocupación a mediano o largo plazo, en Venezuela. Para la guerra en Irak fueron destinados 150,000 soldados de distintas especialidades. Si bien el interés era reducir esa cantidad paulatinamente, llevando incluso a 120,000 hombres y mujeres en 2004, el desborde de la violencia obligó a lo contrario. Para 2007 fue necesario incrementar las tropas a 170,000 efectivos. En Afganistán, contando solo soldados estadounidenses, había unos 20,000 en 2004, y alrededor de 100,000 en 2010.  

Este tipo de intervenciones son altamente costosas. En términos financieros consumen una buena tajada de presupuesto de defensa, y son políticamente impopulares. Fraccionan el escenario internacional, y pueden ser un golpe para la popularidad de quien se sienta en la oficina oval. Lo más preocupante, el costo humano, siempre materializado en una profunda afectación de civiles, es considerablemente alto. 

El ideal para Washington sería lograr la intervención más ligera y rápida posible. Existen, por ejemplo, operaciones quirúrgicas de fuerzas especiales y operaciones de inteligencia. La operación de captura de Osama Bin Laden es un ejemplo de las primeras, con fuerzas especiales altamente entrenadas, poder de infiltración y sigilo. En dos helicópteros, el equipo de asalto entró en territorio pakistaní sin ser descubierto, se desplegó cerca de la casa de Bin Laden en Abottabbad, y en poco tiempo logró darle de baja, capturar su cuerpo, decomisar información, y regresar a Afganistán.

Por otro lado, una de las agencias de Inteligencia de Israel, la Mossad, realizó la Operación 'Ira de Dios' para neutralizar a miembros del Septiembre Negro, la organización que atacó a los deportistas de Israel en la Olimpiadas de 1972. A través de la recolección de inteligencia fue posible localizar a miembros del grupo quienes fueron eliminados, uno por uno, con arma de fuego o detonación controlada. La historia se narra en la película 'Munich', dirigida por Steven Spielberg y nominada a cinco premios Oscar en 2005.

Por supuesto, no es lo mismo ir tras los líderes de Venezuela que por los miembros de organizaciones terroristas que se esconden de los ojos del público. El nivel de protección de los líderes chavistas, junto con la posible reacción de las fuerzas de seguridad, hace dudar de la idoneidad de operaciones tan livianas y rápidas.  

¿Una intervención más limitada?

Se necesita evaluar una intervención más limitada que la campaña de Irak, pero más amplia que el escenario de los pequeños equipos de fuerzas especiales. El esfuerzo para capturar a los principales líderes del régimen, políticos y militares, requeriría entonces la neutralización de las posiciones de las Fuerzas Militares venezolanas, lo que implicaría mayor poder de fuego.

La intervención militar de 1989 en Panamá, para acabar con el régimen de Noriega, recurrió a elementos similares. En este caso fueron necesarios alrededor de 26,500 soldados estadounidenses de todas las especialidades, que lucharían contra unos 16,000 panameños.

Ataques desde el aire prepararon el terreno para la entrada de tropas de tierra que fueron tanto aerotransportadas, como desembarcadas en las costas. En las ciudades se desarrollaron escenarios de guerra urbana. Fueron necesarios 14 días para capturar a Noriega y 45 para declarar el fin de la operación.   

Venezuela, por supuesto, no es Panamá. La nación centroamericana está constituida por apenas cuatro millones de personas, en un territorio de 75,510km cuadrados, mientras que los venezolanos suman 31 millones en un territorio de 916,445km cuadrados. Los militares cuentan alrededor de 235.000 efectivos, sin contar milicias, círculos bolivarianos y grupos de guerrillas.

Una serie de ataques desde el aire para debilitar posiciones venezolanas puede ser riesgosa teniendo en cuenta la capacidad de defensa anti-aérea de Venezuela, aunque el uso de aviones de sigilo y una masa superior de ataque podrían abrumar dichas defensas. La alternativa sería un fogueo con misiles desde buques de guerra, ¿pero estaría Estados Unidos dispuesto a asumir esta costosa intervención? Esto sin ignorar que usar tal poder de fuerza sería prácticamante escalar el escenario de guerra, de entrada.

Se podría necesitar un número de soldados más alto que en Panamá, y teniendo en cuenta las dificultades de llevar tropas desde el aire, podría necesitarse una entrada desde el mar y desde tierra. Si el territorio colombiano es usado para proyectar tal fuerza, entonces Venezuela podría lanzar una retaliación en contra de Colombia.

En ese caso el escenario obligaría a que el primer ataque de neutralización de Estados Unidos dejara a Venezuela sin una capacidad de respuesta, especialmente anulando su fortaleza aérea: sus famosos aviones de combate Sukhoi Su-30. Todo esto sin incluir la variable de otros poderes extranjeros.  

Factores de intensificación  

¿De qué depende entonces que el escenario sea limitado y no escale a esta lamentable dimensión? Por un lado, está el nivel de fractura al interior de las Fuerzas Militares de Venezuela. Es claro que los militares están divididos, unos a favor del régimen y otros en su contra. A pesar de los cálculos, desconocemos, a ciencia cierta, las proporciones de estas facciones, y no podemos predecir cómo van a reaccionar.

Si del lado del régimen estuvieran solo algunos mandos, sería ideal que en el momento de la intervención el grueso de la tropa los neutralizara y asumiera el control, logrando un alineamiento rápido con el gobierno de transición. Puede que ante la catástrofe, y pensando en evitar una mayor destrucción, esos comandantes fieles a Maduro finalmente cambien sus lealtades. Puede que algunos sectores se mantengan fieles y que eso nos lleve a una confrontación interna mayor. No lo sabemos.   

Por otro lado, los círculos bolivarianos, las milicias, cuyos números varían de acuerdo a las fuentes, y las guerrillas, como el Frente Bolivariano de Liberación, podrían reaccionar, detonando una lucha de insurgencias. Pero tampoco podemos predecir su reacción. ¿Qué tan real es su voluntad de lucha? ¿Está una persona medianamente entrenada realmente dispuesta a pelear? 

Si sus miembros no encuentran la motivación en el momento específico, puede que el escenario no escale a dimensiones lamentables. Si se intimidan ante la capacidad de fuego de Estados Unidos pueden arrepentirse de empuñar sus armas. Pero si están dispuestos a hacerlo todo podríamos observar escenarios lamentables, incluso de lucha urbana con altos costos materiales y humanos. Ignoramos además cómo reaccionaría la población ante cada una de estos estímulos. 

No todos los caminos nos llevarían a una guerra en la que Colombia terminaría involucrada. Pero todo escenario de intervención militar tiene un riesgo de convertirse en algo que todos, venezolanos, colombianos, suramericanos y estadounidenses podríamos lamentar. Ignoramos cómo pueden evolucionar algunos factores, cómo su interacción puede producir escenarios que se salen del control de los tomadores de decisión. Está en el interés de todos los actores evitar un escalamiento de este nivel.        

 

  

 

                      

      

  

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Comentarios (4)

José Saramago ..

20 de Febrero

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Intervención militar no va a haber, NO VA A HABER, por lo menos Colombia no ...+ ver más

Intervención militar no va a haber, NO VA A HABER, por lo menos Colombia no esta en ese plan; eso no pasa del sensacionalismo de los medios de comunicación. Y el Presidente Iván Duque a sido claro que no apoyara una intervención militar, ni prestara el territorio de Colombia para ese propósito. Ahora otra cuestión es tener el respaldo de los EEUU como poder disuasivo en caso de que sea la tiranía chavista sea la que ataque a Colombia, si por ejemplo Maduro se ve debilitado y contra la pared.

Y aunque improbable hagamos la pregunta ¿en caso de una confrontación armada que pasaría?.
obviamente una guerra seria hacia el interior de Venezuela. Mas allá del daño inmediato a muy corto plazo que pueda infligir los juguetes bélicos de la dictadura, ese régimen solo depende del brazo armado de la Banda Criminal del ELN con los que tenemos una guerra continua, lo cual no es nada fuera de lo normal. En menos de dos semanas los portaaviones gringos les habrán destruido el grueso de esos juguetes bélicos. Y hasta ahí:
El régimen no podría sostener una guerra, sus militares no son fuertes psicológicamente, no tienen experiencia en batalla, ni profesionalismo, ademas son unas fuerzas militares divididas al interior, es mas probable que ayudasen a derrocar al régimen que a apoyarlo. La otra cuestión es el pueblo, por lo menos la mayoría de la población venezolana no esta contenta con la invivible vida que tienen, en ese caso seria una guerra de civilices armados, los que quieren tumbar al narco-régimen tirano contra los colectivos chavistas armados y los grupos narco criminales que hacen presencia en Venezuela.
Y claro esto no es Vietnam, sino el ELN y los colectivos chavistas serian “charlie”, o sea nada que ver. Y si no se derroca al régimen ¿igual Venezuela y Cuba no son acaso promotores, financiadores, apoyadores, ocultadores de terroristas como el ELN, las FARC, o “el Cartel de los Soles”.

Entonces tal intervención militar no existe. La solución a la crisis venezolana depende mucho de la presión internacional por ejemplo en el campo económico, y depende de esperar que los militares venezolanos tomen la iniciativa: eso es lo único. Eso de que el pueblo presione manifestandose, eso ya paso, fueron reprimidos, encarcelados, encarcelados sus lideres, asesinados, torturados con el hambre; los mas jóvenes son los que mas han emigrado a otros países, Venezuela se queda sin población en su territorio, tal vez eso quiere la tiranía chavista. ¿el dialogo?, eso no es posible, con una dictadura no existe el dialogo, la dictadura ha utilizado el “dialogo” para aferrarse al poder, como en Cuba. y ¿entonces que queda?, ¡que mas opciones?:
pues solo se me ocurre elegir de presidente en Colombia a petro que es otro Chavez versión colombiana y apoyar a Maduro, y volvernos como Venezuela ¿pues que mas se puede hacer?, lo de la intervención militar puede ser muy costoso, aunque para Colombia llevamos mas de 40 años enfrentando grupos criminales como los cobardes y des-celebrados del ELN (los camaradas de Maduro y Cuba a los que un gobierno afín les dará impunidad), es nuestro pan de cada día.

PIICIEM

23 de Febrero

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Son tan solo tres o cuatro los Dictadores en la historia que han abandonado el...+ ver más

Son tan solo tres o cuatro los Dictadores en la historia que han abandonado el poder voluntariamente, pero está bien claro que Maduro y Diosdado no entregaran el poder voluntariamente. Existe un gran desconocimiento sobre las diferentes teorías políticas que gobiernan al mundo y gracias a que quienes aportan la mayor contribución para desvirtuarlas a su conveniencia son los políticos. Basta con saber que uno de los paises mas ricos del mundo tiene un gobierno Socialista. Que el Presidente de España es Socialista. Que Uruguay fue gobernado por uno de los exguerrilleros mas violentos de ese país, Pepe Mujica. Que Alvaro Uribe es quien le ha vendiendo al pueblo el socialismo del siglo XXI inventado por Chavez. Que socialismo y comunismo NO son iguales y que Petro en su condición de ex guerrillero practicara el socialismo inventado por Chavez. Que los partidos políticos son promotores aliados a las fuerzas guerrilleras. Que la ANAPO partido fundado por María Eugenia Rojas fue quien creo el M19 en reaccion a la pérdida de las elecciones de su padre Gustavo Rojas Pinilla. Que Alvaro Uribe Velez tambien creo su propio grupo guerrillero al que llamó los doce apóstoles como buen camandulero. Que LOS POLÍTICOS viven de explotar la ignorancia y la miseria del pueblo. Que el día en que los seres humanos dejen de fijarse metas, tener ambiciones, pensar diferente y ser mas que el vecino, ese dia dejara de existir el sistema y tendrá que nacer otro tipo de civilización.

José Saramago ..

23 de Febrero

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no intervención militar dicen todos, pero como están las cosas, la ruptura c...+ ver más

no intervención militar dicen todos, pero como están las cosas, la ruptura con la tiranía chavista es ya total, y una guerra militar entre Colombia y Venezuela parece inevitable.

Fernando Gómez Moreno

23 de Febrero

0 Seguidores

Seria interesante que el articulista investigara sobre LA TIRANIA del preside...+ ver más

Seria interesante que el articulista investigara sobre LA TIRANIA del presidente Maduro y usara algo de sentido comùn para utilizar esa palabra, mas apropiada para Colombia que cualquier otro lugar. Un articulo como el presente DESORIENTA radicalmente, no aporta, esconde la profunda verdad del imperialismo de donal Trump y deja los crimenes de lesa humanida como a la suerte y al misterio de la vida. Nocomparto nadaen absoluto de lo mencionado por este pseudoescritor.