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No hubo honor en el retiro del mayor Cardona

Historia de vida de un oficial del Ejército Nacional que reúne en su ser la amalgama entre héroe de la patria y víctima del conflicto armado. Su retiro es todo un contrasentido.

José Obdulio Espejo Muñoz
José Obdulio Espejo Muñoz
Especialista en Derecho Internacional de Conflictos Armados - Coronel retirado del Ejército
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25 de Mayo de 2018

Carl Maxie Brashear fue el primer afroamericano en convertirse en maestro buzo de la marina de guerra de los Estados Unidos de América. Lo logró en 1970 tras sobrevivir a la segregación racial de la época en su país y luego de ser recertificado como el primer buzo amputado en esta fuerza armada.

Su inspiradora historia fue llevada al cine en el 2000 en el filme estadounidense Hombres de honor, dirigido por George Tillman Jr., con los papeles estelares de Robert De Niro, Cuba Gooding Jr. (como Brashear), David Conrad y Charlize Theron. 

Esta y otras historias han motivado la superación de numerosos hombres de armas, quienes ?luego de sobreponerse a la pérdida de algunas de sus extremidades o de sus sentidos? continuaron con sus brillantes carreras militares, hasta su retiro con los más altos honores que un soldado pueda aspirar.

Esto mismo creía el mayor Manuel Alejandro Cardona López sobre su futuro en la milicia, hasta que una decisión administrativa lo privó en diciembre de 2017 de continuar en servicio activo. Parece ser que en la nueva doctrina militar no hay espacio para los 'mochos' y los 'lisiados', como sucedía hace varias centurias en las huestes espartanas de la Grecia clásica.

Cardona

El oficial perdió cuatro dedos de su mano derecha y uno de sus pies le fue amputado a la altura del tobillo cuando desactivaba un campo minado sembrado por las Farc en El Danubio, corregimiento de Puerto Rico, Meta.

El episodio que por poco le cuesta la vida tuvo lugar la tarde del 25 de marzo de 2005. Para ese entonces tenía el grado de teniente efectivo y se desempeñaba como comandante de un Grupo de Manejo de Artefactos Explosivos (Grupo Marte) del Ejército Nacional asignado a la Cuarta División.

Doce años después, Cardona siente que lo utilizaron. “Si mi retiro se hubiese hecho efectivo después del incidente de Puerto Rico, lo habría aceptado con tristeza y resignación, porque resultaba lógico en aquella época”, dice.

También siente que lo traicionaron. “Mi baja fue injusta; se cometieron errores de tipo administrativo, pues no se mide con el mismo rasero a los integrantes de las Fuerzas Militares que tenemos limitaciones físicas por causa y razón del conflicto armado cuando se deciden ascensos y promociones”, subraya.

Sin embargo, sus palabras no albergan rencor ni odio, pues reconoce que su paso por el Ejército Nacional fue lo mejor que le pudo pasar. Proveniente de una familia campesina como la inmensa mayoría de integrantes de la Fuerza Pública colombiana, afirma que sería soldado si volviese a nacer.

Héroe y víctima

Después de culminar un curso de explosivos en Inglaterra con el Real Cuerpo de Ingenieros Militares Británicos, el mayor Cardona fue destacado en Granada, Meta. Su misión era apoyar las operaciones que por aquella desarrollaba el Ejército en el oriente del país contra el frente 27 de las Farc, estructura con gran poder económico dedicada al tráfico de cocaína.

Junto a Cardona viajaron cinco suboficiales y tres soldados profesionales ?todos ellos expertos en la manipulación y contención de explosivos?, como parte de uno de los grupos Marte organizados en Colombia para combatir el flagelo de las minas antipersonales y los artefactos explosivos improvisados usados por las Farc y otras organizaciones armadas ilegales.

Muy a pesar de la prohibición doctrinaria, el Grupo Marte que capitaneaba fue dividido a fin de atender los continuos llamados de auxilio de las brigadas móviles y los batallones de combate terrestres desplegados entre Guaviare y Meta. Él ?dada su condición de comandante? no debía realizar procedimientos de ubicación y destrucción de áreas minadas, si bien estaba capacitado para hacerlo, pues así rezaban los manuales de la Escuela de Ingenieros Militares.

Con todo, la mañana del 24 de marzo de 2005 se recibió un angustioso mensaje radial de uno de los batallones asignados a la Brigada Móvil 12. El oficial comandante, dos suboficiales y nueve soldados, habían resultado heridos por minas en el corregimiento El Danubio, en Puerto Rico, Meta. La unidad había quedado atrapada en el corazón mismo de esta área preparada por el frente 27 de las Farc.

Cardona no lo dudó y de inmediato fue insertado en helicóptero Black Hawk en la zona de guerra. Viajó solo porque sus hombres estaban desplegados en otras misiones. No pudo llevar el traje de alta protección empleado en estos casos, cuyo peso es de 32 kilos, pues no contaba con un auxiliar para colocárselo.

Los hombres del Ejército habían dado con una fábrica de armas y explosivos de las Farc, la cual estaba sembrada con no menos de 60 minas no convencionales y trampas ‘caza bobos’ en el camino de acceso y en el interior de esta. Al percatarse de la situación, el entonces teniente Cardona procedió a iniciar la tarea de desminado con cautela, avanzado centímetro a centímetro y demarcando las zonas seguras con pequeñas banderas de color rojo.

Trabajó sin cansancio hasta que la luz y sus fuerzas se lo permitieron. Entonces dispuso su cambuche en medio de aquel infierno y muy de madrugada reinició labores. Le faltaban no menos de dos metros para limpiar toda el área, cuando un sonido metálico retumbó en medio de la manigua. Las consecuencias de su acto de valor ya fueron descritas párrafos arriba.

La pericia de un capitán de apellido Vallejo ?piloto de helicóptero?, la disposición del soldado enfermero de combate ?cuyo nombre nunca supo? y la solidaridad de los soldados de aquel batallón ?quienes aportaron todas las bolsas de Dextrosa disponible?, sumaron para salvarle la vida.

Sin honor

Su recuperación no tardó más de seis meses. Estaba a la espera de que le dieran la baja del servicio a causa de sus heridas, cuando sus superiores le comunicaron que él era aún útil para el Ejército, si bien la junta médica había dictaminado que no era apto para la milicia. Se decidió, entonces, su reubicación laboral.

Doce años pasaron con grandes satisfacciones. Contrajo matrimonio, ascendió a capitán y mayor en su amada arma de ingenieros militares (siendo declarado apto por sanidad militar), perfeccionó su inglés y culminó los estudios de ingeniería mecatrónica en la Universidad Militar. Trabajó sin descanso en un dispositivo que usa ondas electromagnéticas para explosionar a distancia minas y otros artefactos explosivos, el cual se usa hoy con éxito.

En 2016 fue trasladado al tercer Batallón de Desminado del Ejército. Estando allí le comunicaron que su hoja de vida sería estudiada para ascender al grado de teniente coronel, previo lleno de los requisitos de ley y la realización del Curso de Estado Mayor.

Al año siguiente presentó los exámenes requeridos, obteniendo uno de los mejores puntajes de su promoción. Al igual que el maestro buso Carl Maxie Brashear, en la prueba de esfuerzo físico se impuso por amplio margen a otros oficiales no amputados.

Todo marchaba a las mil maravillas hasta que le dijeron que su ascenso se podría ver truncado por un concepto negativo de sanidad militar. Como quiera que él es ingeniero mecatrónico, le ofrecieron como opción su paso al cuerpo administrativo del Ejército, del que hacen parte cientos de profesionales universitarios.

Cardona no vio problema en ello y preparó toda la documentación que exigía el ministerio de Defensa Nacional para dar este salto. De hecho, en noviembre de 2017, mientras adelantaba este proceso, fue trasladado al Centro Nacional contra Artefactos Explosivos y Minas, Cenam, situado en el fuerte militar de Tolemaida. Su experticia y conocimiento en temas de desminado humanitario lo habían catapultado por segunda vez a esta unidad de elite, a la que debía presentarse el 2 de enero de 2018.

Por instrucciones de sus superiores, salió a vacaciones ese diciembre. Durante una reunión con algunos de sus compañeros de promoción, el mayor Cardona se enteró por boca de uno de ellos que había sido dado de baja. “No apto para el servicio”, aparecía escrito en la exposición de motivos del acto administrativo que lo sacó del Ejército.

Un concepto que para este mayor es absolutamente incomprensible, ya que en el Ejército existen casos documentados de oficiales que han continuado su carrera con discapacidades de diversa naturaleza. Incluso, algunos de ellos han alcanzado los soles que los acreditan como generales de la república. Basta señalar los nombres de los generales Luis Fernando Puentes, Lelio Fadul Suárez Tocarruncho y Jorge Arturo Salgado Restrepo, y el del coronel Daniel Carrera, amputado de ambas piernas abajo de la rodilla e ingeniero mecatrónico como él.

Cardona culpa de esta decisión al actual alto mando militar, pues como él mismo dice, “en la nueva doctrina militar, las personas con discapacidad no tenemos cabida. Quieren un ejército espartano”.

No hubo honor en la baja del servicio de esta combinación de héroe y víctima del conflicto armado. Ni siquiera había cumplido los 20 años de servicio cuando fue retirado por voluntad institucional. Alcanzó este tiempo sumando los 18 meses que sirvió como soldado. Como pequeña muestra de rebeldía, pidió ser pensionado por invalidez por parte del ministerio y no obtener asignación de retiro a través de la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares.

Vive feliz, tranquilo y sin rencores. Ama a su familia, al Ejército y a Colombia. Sus condiscípulos de carrera universitaria le contaron sobre diversas convocatorias laborales, a las que se presentó. Optó por aquella que colmaba sus aspiraciones: una ONG dedicada al desminado humanitario en la que ya completó cinco meses de labores.

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios (6)

Kastcheo

26 de Mayo

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No vi, Hombres de honor, dirigido por George Tillman Jr., pero en la vida y en especial en el ejército, las órdenes se cumplen o la milicia se acab...+ ver más

No vi, Hombres de honor, dirigido por George Tillman Jr., pero en la vida y en especial en el ejército, las órdenes se cumplen o la milicia se acaba. Puedes ser héroe emergente, pero no extralimitarte y arriesgar a otros "Trabajó sin cansancio hasta que la luz y sus fuerzas se lo permitieron. Entonces dispuso su cambuche en medio de aquel infierno y muy de madrugada reinició labores. Le faltaban no menos de dos metros para limpiar toda el área, cuando...." eso denota imprudencia así sea por motivos muy altruistas.

José Obdulio Espejo Muñoz

29 de Mayo

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Precisamente, obedeció la orden ciegamente, a costa de sus propios intereses. El quid del artículo tiene un fondo más profundo. Gracias por su come...+ ver más

Precisamente, obedeció la orden ciegamente, a costa de sus propios intereses. El quid del artículo tiene un fondo más profundo. Gracias por su comentario.

MauricioPérez

28 de Mayo

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Cierto apreciado Jose, tristemente los valores han cambiado

Cierto apreciado Jose, tristemente los valores han cambiado

José Obdulio Espejo Muñoz

29 de Mayo

105 Seguidores

Qué gusto saber de un superior y amigo como ninguno. Rico retomar el contacto.

Qué gusto saber de un superior y amigo como ninguno. Rico retomar el contacto.