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Procesos

Muchas personas aplazan la satisfacción en el trabajo a un momento futuro: un ascenso, hacer su maestría soñada, un aumento de salario. Esas personas, como Sísifo, están condenadas a sufrir el camino hasta la meta que, en todo caso y como decía Guillermo Cano, es fugaz.

Andrés Acevedo Niño
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15 de Marzo de 2019

**Este artículo fue escrito por , Director de edición y Cofundador de 13% Pasión por el trabajo.

 

Simon Sinek se ha vuelto, para mí, un filósofo contemporáneo. Una persona que analiza situaciones actuales y le da una estructura al pensamiento para transmitir un mensaje que –con argumentos– proponga soluciones. Sus mensajes, en efecto, ya son reconocidos a nivel mundial. Empezando con Start With Why, ha venido transmitiendo ideas persuasivas, optimistas y con fundamentos interesantes. Entre ellas, en los últimos dos años, Sinek ha enfocado sus conferencias y entrevistas al análisis de la llamada ‘generación de los Millennials’ y sus retos en los ambientes laborales. (pueden ver una de sus entrevistas más importantes).

El tema puede sonar trivial, empezando porque muchas veces el término Millennial es asociado con una especie de neohippie que sólo quiere viajar y esperar que los gastos se paguen por sí solos. En realidad, la cuestión es más compleja. Sin entrar a discutir este concepto abstracto y ambiguo, lo cierto es que los desarrollos tecnológicos están cambiando las culturas de trabajo de distintas maneras, y ese es el valor agregado que encuentro en las ideas de Sinek: simplificar las complejidades de la armonización entre las ventajas y desventajas de las nuevas tecnologías en ambientes laborales, aplicables, claro, a todos los ambientes personales.

La idea que más me gusta en su mensaje, y que es el objeto de este artículo, la quiero resumir de esta manera: todo lo podemos tener instantáneamente. Pedir comida a un restaurante, hacer mercado, solicitar un servicio de transporte, resolver alguna duda, mandar un mensaje a cualquier persona, en fin. Todo, menos lo que realmente importa (lo lindo de las excepciones a las reglas): fortalecer las relaciones personales y lograr satisfacción en el trabajo. Esto, dice Sinek, requiere tiempo, esfuerzo, paciencia y muchas veces es difícil. Por eso mismo, vale la pena.

Como grita Aerosmith, "life’s a journey, not a destination". Los procesos, entonces, son tan importantes como los resultados. Si es así, no tiene por qué pensarse que los procesos son sólo un medio obligatorio, tedioso y largo para lograr algo. Propongo, por el contrario, cambiarle la cara a la idea del proceso. Entender que es parte de algo más grande y –dentro de sus inminentes dificultades– aprender a quererlo y disfrutarlo. Paciencia.

 

***

La importante invitación de Nicolás es, en cierto modo, a rendir homenaje a las célebres palabras que pronunció en su momento Guillermo Cano: “Disfrutar el camino, que es eterno, y no la meta, que es fugaz.”.

La satisfacción en el trabajo resulta esquiva para aquel que espera a obtener algo (un ascenso, un reconocimiento o un aumento salarial) para sentirse realizado. A esto le llaman la ‘falacia del destino’ – esa falsa ilusión de que nuestra miseria presente será anulada cuando el próximo gran hito llegue. Quienes están actuando guiados por un destino, sin consideración del proceso para llegar a él, están condenados a la perpetua insatisfacción. Condenados, como Sísifo, a empujar con sufrimiento una pesada roca cuesta arriba. ¿Y qué tal si aprendemos a gozar la empujada, a disfrutar del esfuerzo, del proceso, incluso si al final del día esa roca se rueda de vuelta al punto de partida?

Precisamente sobre eso, estimados lectores, es nuestro más reciente episodio de 13% Pasión por el trabajo.  

 

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