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Las smart cities de MinTic no son tan inteligentes

Como un consumidor caprichoso, MinTIC quiere comprar el cuento de las ciudades inteligentes

Carolina Botero
Carolina Botero
Fundación Karisma
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05 de Mayo de 2018

Esta columna fue hecha con el apoyo de Joan López, investigador de Fundación Karisma.

Hace poco, el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) presentó para comentarios su "proyecto de resolución sobre Ciudades Inteligentes". Después de una detenida lectura, me pregunté si lo que leía era una política pública o un manual de IBM.

Lo smart nació como una excelente estrategia de mercadeo, en la que los gigantes tecnológicos empezaron a ofrecer una serie de productos conectados a internet que llamaron smart (o inteligente). Fue un negocio redondo en donde la gente se muere por comprar cosas conectadas a internet y probar estos gadgets (dispositivos chéveres). A su vez, esto permite a las empresas recopilar los datos de la vida diaria de las personas y analizarlos para venderlos mejor.

Así fue como nació el concepto de Internet de las Cosas, en el que todos los dispositivos smart trabajan juntos para saber cosas que ni sabías (o necesitabas saber) sobre ti.

Hacia 2008, la multinacional IBM comenzó a promocionar su sueño de ciudades totalmente conectadas a internet que tendrían servicios provistos por ellos para luego recoger y analizar esos datos que servirían para alimentar el proceso de toma de decisiones de política pública y, de paso, les permitía ver cómo obtener mejores ganancias.

Sin embargo, después de 10 años, la realidad es que no estamos ni cerca de conectar una ciudad completa y lo que vemos es facturas impagables a empresas que hacen plata monitoreando a la ciudadanía; estados que persiguen "inteligentemente" a la oposición; empresas dueñas de ciudades y funcionarios que solo saben que "algo está conectado a internet" para confiar ciegamente en el solucionismo tecnológico.

En este contexto, aparece nuestro MinTIC como quien se engolosina con el gadget de moda y se obstina en comprarlo aunque no haya hecho las cuentas de la casa y priorizado el gasto.

En 2015, el MinTIC, con su renovación del Manual de Estrategia de Gobierno en Línea, quiso convertirse en orientador de  la política pública para el uso estratégico de la tecnología por parte del sector público.

Sin embargo, cuando todos esperábamos un documento de política pública, tipo CONPES, el MinTIC no expidió más que un decreto con una serie de definiciones como sacadas de la inducción de nuevos empleados en alguna de las empresas que ofrecen soluciones para ciudades inteligentes.

Según el MinTIC, necesitamos un smart environment (ambiente inteligente) con sensores en cada esquina de la ciudad para medir la calidad del aire, del ruido, el consumo de agua y luz.

Bajo esta lógica, las ciudades necesitan formar smart people (personas inteligentes), que usen su celular para todo y que hagan crowdfunding (o vacas en línea) para solucionar los problemas de la ciudad.

La smart mobility (movilidad inteligente) también proveerá de zonas Wifi en el sistema de transporte para que, ni siquiera en esos tiempos muertos, dejen de conectarse.

Se supone que estas facilidades apuntan a la garantía de esa smart living (vida inteligente) que ofrezca, entre otros, servicios de teleconsulta, telediagnóstico y teleasistencia.

Todas estas definiciones –que ni siquiera juntas conforman una política pública como lo pretende el MinTIC– tienen poco sentido en las actuales condiciones del país por las siguientes razones:

 

1. Dejaría por fuera a la mayoría de colombianos

Si tenemos en cuenta que el índice de penetración en Bogotá –el mejor escenario del país– de suscriptores de internet fijo es de 22,24 por ciento y que tiene un 69 por ciento de conexiones de gente conectada a Internet, el panorama no parece muy alentador para lo smart.

Adicionalmente, observamos más barreras asociadas con el acceso a dispositivos “inteligentes”: en 2016, solo el 44 por ciento de la población en Bogotá tenía un móvil inteligente, 44 por ciento tenía un portátil, 36 por ciento un computador de escritorio y 26 por ciento tenía una tableta.

 

2. Es demasiado  costoso

A pesar de que el MinTIC quiera vender la idea de que “las ciudades inteligentes son aquí y ahora”, la realidad es que estos sistemas informáticos no dejan de ser versiones de prueba.

En ese sentido, hablar de los grandes beneficios que traen estos costosos sistemas resulta poco realista. Es decir, es muy difícil predecir qué efecto tendrán los semáforos inteligentes y los postes de luz inteligentes en una ciudad como Bogotá sumamente congestionada, con graves problemas estructurales en su transporte público y su inequidad en infraestructuras de transporte.

Y es que los costos no son menores, incluso para ciudades con presupuestos monumentales.

Por ejemplo, en 2016, Columbus en EEUU arrancó con un proyecto de uso de tecnologías en todo el sistema de transporte con 40 millones de dólares del presupuesto federal.

Un año más tarde el costo pasó a ser 500 millones financiados en alianza con privados. Kansas y Pittsburg han gastado 30 millones de dólares en semáforos inteligentes (que se acomodan al tráfico y recogen los datos de las personas).

Es que no solo se trata del costo asociado a este tipo de sensores. El gasto público en la infraestructura que almacena esta información es igualmente extravagante y ni hablar de lo que cuesta tener sistemas que sean capaces de analizar toda esa cantidad de datos.

No hay comparación entre los costos en los que incurre una compañía que incluye sensores en sus oficinas con lo que costaría un sistema así en las ciudades.

 

3. Son un riesgo para la intimidad de las personas

En el mundo, estos sistemas se prestan para todo tipo de rastreos.

En ciudades como Londres, las empresas encargadas de las basuras inteligentes dirigen publicidades personalizadas a las personas que pasan cerca.

En Portland, EE.UU., los semáforos inteligentes pueden recolectar masivamente los datos de los vehículos sin que se haya dado un debate público sobre los efectos indeseados de posibles usos abusivos que, de otra parte, se antojan bastante fáciles de hacer.

En Singapur, el Gobierno vigila la localización de cada dueño de un automóvil con su dirección y velocidad. Así mismo, cuentan con medidores inteligentes que identifican el gasto por cada casa, lo que permite individualizar a quienes residen en ellas.

En Yakarta, Indonesia, tienen un sistema para que las personas presenten informes sobre las problemáticas de la ciudad. Sin embargo, varias personas mal intencionadas han enviado informes falsos y algunos políticos han usado el sistema para crear una mala imagen sobre cierta población.

En Río de Janeiro, el centro de operaciones construido con el apoyo de IBM ha sido utilizado para la vigilancia de espacios públicos con el fin de reprimir protestas.

También en Davao, Filipinas, el centro de operaciones (diseñado por IBM) que se encarga de los sistemas de vigilancia se podría usar para abusar de la vigilancia policial y perseguir a la oposición. Esto teniendo en cuenta el largo historial de abuso a los Derechos Humanos del gobierno de Duterte, que incluye represiones a la disidencia, ataques a la prensa y ejecuciones extrajudiciales.  

 

4. Aumenta la inequidad

La dependencia de la planeación urbana en las TIC termina aumentando la inequidad.

Es decir, los sistemas informáticos están diseñados para aumentar la eficiencia con la información que tienen disponible, pero no para ser democráticos y equitativos.

Por esto, como las zonas ricas de las ciudades suelen ser las que tienen mejor infraestructura, las soluciones smart para informar y ofrecer respuestas  de política pública terminan centrando sus esfuerzos en las zonas con más información ampliando la inequidad.

 

5. Las ciudades dependerían de las empresa

Si bien el documento del MinTIC no sobresale como guía de la política pública, sí es evidente que su eje es privatizar.

El MinTIC quiere ser el "evangelizador de la economía digital". Considera que la economía digital es la generadora de bienestar social en las ciudades, y que por eso, las ciudades inteligentes colombianas no necesitan regulaciones. El Estado debe ofrecerles un "nicho de negocio" a las empresas y, por qué no, ponerlas directamente a proveer los servicios a la ciudadanía.

El problema de base en esta propuesta es que una ciudad inteligente es una ciudad dependiente.

En un reciente artículo de The Guardian, se mostró cómo las ciudades holandesas han estado dependiendo de privados para poner en práctica proyectos de “ciudades inteligentes”.

En el texto se explica que los funcionarios públicos solo pudieron responder preguntas sobre 5 de los 22 proyectos en marcha, argumentando que no conocen su funcionamiento.

Así mismo, la compañía CityTec, encargada de los parqueaderos, los semáforos y los postes de luz se niega a compartir los datos recogidos con las municipalidades argumentando que son los dueños de estos datos y que no quiere compartir esta información por razones competitivas.

En otras palabras, las empresas ponen los términos del servicio. Así, la provisión de lo público queda dependiente de los intereses de las corporaciones y de sus modelos de negocio.

Aquí no es como cuando nos aburrimos de nuestro proovedor de internet o de correo electrónico y lo cambiamos. Una vez concesionado, y mientras la concesión dure, ellos “son” los que proveen el servicio y tiene el poder de los datos que se generan en esa relación.

Adicionalmente, ya ha sucedido que  empresas encargadas de servicios públicos abandonan el negocio cuando aparecen nuevas situaciones que generan pérdidas, como pasó en Reino Unido.

En conclusión, una política pública de ciudades inteligentes sería la que propone una ciudad sin desigualdad, sin violencia, con transporte público funcional, que proteja el medio ambiente y con oportunidades para todas las personas. Proponer el uso de la tecnología debe tener ese propósito. Lo contrario es un catálogo de gadgets que se mercadean para provocar a los consumidores, quienes querrán endeudarse para tenerlos, incluso si no los necesitan.

Comentarios (18)

Geuseppe Gonzalez

05 de Mayo

0 Seguidores

Estoy de acuerdo con que lo que sacó el MinTIC fue más bien mediocre, pero el ataque que se le hace a las smart cities se queda corto y algunos argu...+ ver más

Estoy de acuerdo con que lo que sacó el MinTIC fue más bien mediocre, pero el ataque que se le hace a las smart cities se queda corto y algunos argumentos creo que también. Acá algunos puntos:
-El IoT no nació meramente como un estrategia de mercadeo, eso está totalmente errado, sólo toma el approach más reciente y en realidad fue un resultado de la academia + algunos spin offs. De hecho no se puede determinar un "nacimiento" centralizado dado que fue un resultado de cosntrucción colectiva.
-El ciclo de desarrollo de smart cities es el adecuado y no se está saliendo de nada de lo que ya estaba previsto, no se le puede pedir un performance inherente a su etapa de madurez cuando aún no lo está. Ahí cae en un sesgo tremendo y hasta satanizador.
-Las razones que enumera en contra también son discutibles: lo que se tiene que optimizar es el comportamiento de las ciudades y su interacción con los ciudadanos, no lo que ella cuestiona que es "conectar a la mayoría de colombianos", eso es un tema distinto.
-Los costos están a la baja y lo más común es que su roll out se haga con APPs, hay redes exclusivas para IoT -por ejemplo- que no tienen costo y aún si tuviera sigue siendo bajo. Los semiconductores también están a la baja, un terminal Bluetooth de ultra bajo consumo ha bajado de USD8 a USD1 en menos de 5 años, no hay motivo para pensar que los costos van a subir cuando las proyecciones dan todas a la baja. O cuánto valía 1MB de internet móvil hace 10 años y cuánto vale hoy? Este punto es bastante contra evidente.
-La intimidad de las personas no se ve expuesta en espacios comunes urbanos, los ejemplos que pone son de basura, semáforos, transporte... La intimidad va de puertas adentro y es una discusión que es válida pero diferente a la de smart cities.
-Eso de que aumenta la inequidad también es debatible y realmente no veo un argumento sino una opinión bastante especulativa.
-El desarrollo de la mayoría de estas tecnologías casi siempre va a depender de empresas del sector privado, de una u otra manera el Estado no tiene por qué meterse a generar investigación, desarrollo e implementación de cosas como semiconductores, sensores o tecnologías de acceso inalámbrico, o plataformas de IT para procesar estos datos. Por lo general siempre va a haber dependencia de empresas, claro está, si es erróneo caer en una singularidad de oferentes, como ya pasó con Ericsson y los semáforos de Bogotá, pero esto ha pasado en muchas partes y el problema no es de la tecnología sino de gobiernos complacientes -o corruptos-.
FInalmente, la conclusión está fuera de foco, no hay evidencia que demuestre que una smart city debe lograr una reducción de la violencia, eso es un comportamiento social que la tecnología no debería modificar, por el contrario, debería alejarse de ese tipo de modificaciones, entonces su lógica es contradictoria. En los otros puntos también cae en ideas un poco vagas "crear oportunidades" no dice mucho y también es contradictorio sabiendo que hay una introucción de un nuevo mercado, por ende presuntamente más oportunidades para éste. Estamos de acuerdo en el renglón de transporte público funcional y cuidado del medio ambiente, que curiosamente son algunos de los puntos fuertes de smart cities hoy pero pues creo que esos ejemplos no servían para el objetivo del artículo.

Por lo demás muy bien por abrir espacio para esta discusión. Este tema me fascina y no es común ver dicusiones de tecnología en la Silla. De acuerdo en que el ministerio se quedó corto, evidencia la falta de líderes tecnológicos en el poder, pero al menos tenemos ciudadanos preparados que pueden dar la discusión. Saludos.

Carolina Botero

05 de Mayo

155 Seguidores

Entiendo que usted está de acuerdo con mi argumento general en el sentido de que la resolución no es un diseño de política pública, y en eso el M...+ ver más

Entiendo que usted está de acuerdo con mi argumento general en el sentido de que la resolución no es un diseño de política pública, y en eso el Mintic se queda corto, luego considera que mis argumentos son ligeros, algunos -dice- soportado más en opiniones que en evidencia. Quizá el principal punto de discordia es que lo que a mi me interesa cuestionar de fondo es el modelo que plantea Mintic --aunque su resolución se queda corta el modelo por el que apuesta si es claro--.
En ese sentido hubo una sección de la columna que se retiró que quizá pueda complementar mejor el punto al que estamos apuntando con Joan López (coautor) al escribir este texto, se trata de pensar en cómo desde la política pública se puede construir una idea mejor de ciudad inteligente. El punto quedó en esta versión de la columna simplemente sugerido en el último párrafo y con su respuesta me parece que sí se habría justificado (aunque creciera el texto) haber explicado que no es rechazar de plano el concepto sino ponerlo al servicio (como objetivo de política pública) de unos fines más concretos que simplemente hablar de Smart. Le dejo acá el pedazo que se cortó de la columna para que vea la aproximación de lo que creemos nosotros es inteligente para impulsar ciudades inteligentes desde la política pública, de hecho en eso un ejemplo que no coincide con la visión de Mintic es Medellín (tampoco pretendo decir que es ideal, solo que su modelo difiere del de Minti).
Creemos que usar tecnología tiene sentido pero no por sí misma sino en un contexto, si se hace de esa forma incluso su costo tiene sentido, se puede ir adoptando a medida que bajan precios y demás, pero no puede ser que se haga política pública solo desde el tecnosolucionismo. Quizá leyendo eso podemos seguir hablando del tema así que le dejo la parte que inicialmente suprimimos de esta columna pero, repito ahora tiene sentido con base en su comentario.

==No se trata de rechazar la tecnología sino de planear “inteligentemente” su uso==

Varios analistas (https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase) dicen que el problema de este modelo de ciudades inteligentes es que busca sustituir antes que complementar las políticas públicas destinadas a la solución de los problemas de la ciudad (https://theurbantechnologist.com/2016/02/01/why-smart-cities-still-arent-working-for-us-after-20-years-and-how-we-can-fix-them/).

En otras palabras, esto es como quien compra el aparato de moda sin cuestionar si realmente lo necesita y cómo puede mejorar su vida. Lo responsable sería preguntarse qué es lo que se necesita para luego pensar cómo la tecnología puede ayudar a solucionar esos problemas.

Es que las TIC son tan importantes en la vida citadina que una ciudad inteligente (https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase), más que llena de sensores, debería ser ecológica, con buenos sistemas de transporte, con buenas condiciones en los hogares y con oportunidades laborales.

Quienes abogan por el solucionismo tecnológico en las smart cities venden la idea de que los problemas estructurales de América Latina deben ser solucionados por medio de la tecnología.

Pero no, quienes trabajamos para entender los problemas sociales de la región sabemos que el problema es un poco más complejo que la retórica de la conectividad. De hecho, en los sitios donde hay grandes desigualdades (como Colombia), la tecnología, sin un enfoque adecuado, viene a ocultar y a ampliar las problemáticas estructurales de nuestras sociedades, no a resolverlas.

Cuando pensamos primero en la ciudadanía y luego en la tecnología, podemos entender que los proyectos de “ciudades inteligentes” no necesitan depender exclusivamente de sensores y computadores.

En el evento Future Cities 2014 (https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase), la representante de Siemens nominó a Medellín como una de las ciudades más inteligentes del mundo por los grandes planes de reintegración y mitigación de la violencia. Estos logros se dieron no gracias al uso de teléfonos inteligentes, sensores o aplicaciones, sino por medio de facilidades deportivas, acceso a servicios públicos y conexiones de sistemas de transporte.

Hacer análisis concretos de la realidad colombiana para determinar cómo la tecnología puede ayudar a solucionar problemáticas urbanas y sociales puede ser más útil que presentar una serie de definiciones y proyectos que funcionan en condiciones económicas y sociales distintas a las de Colombia.

Geuseppe Gonzalez

05 de Mayo

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Muchísimas gracias por añadir ese complemento, realmente le añade mucho a la discusión y valoro que se hayan tomado el tiempo de responder.
...+ ver más

Muchísimas gracias por añadir ese complemento, realmente le añade mucho a la discusión y valoro que se hayan tomado el tiempo de responder.

Sólo quiero añadir un par de ideas: Estamos de acuerdo frente a lo que sacó el MinTIC, apoyo su tesis central y me gusta el enfoque que le dan. Ojalá el siguiente gobierno, sea quien sea, le meta un poquito más de carne al asunto, estos no son temas que dependan en que nos gusten o no, nos va a tocar adoptarlos sí o sí y tenemos que hacerlo bien, sucede igual con internet, datos personales, IoT, AI, eventualmente blockchain, etc. El principio que lo dicta es muy simple, una vez que una tecnología demuestra valor para una sociedad, adquiere una característica de agresividad en su difusión que es bastante difícil de controlar.

Uds tocan dos puntos claves, uno de ellos el contexto de operación de una tecnología y su influencia en la formulación de políticas públicas. Eso está ampliamente documentado y mucha gente que ha tradado te vincular estudios de Technology Assessment con formulación de política pública lo han hecho así, es más, creo que ese híbrido es más coveniente para Colombia, aunque el modelo Japonés o Koreano es también increíblemente bueno. Claros ejemplos son lo que han hecho en Holanda, Alemania, y recientemente Reino Unido, les sugiero miren cómo se desarrolla todo el ecosistema en UK, es muy interesante y creo que a algo así eventualmente deberíamos apostar.

Finalmente, y sin ningún interés académico o profesional, les comparto dos de las enseñanzas que más me han gustado y que aprendí de uno de mis profesores de maestría y el supervisor de mi tesis: "las personas no quieren tecnología, las personas quieren los beneficios que trae la tecnología"; y, "cuando las personas adoptan tecnología, hacen cosas viejas de nuevas formas. Cuando las personas interiorizan la tecnología , encuentran nuevas cosas para hacer". Originalmente es en inglés pero creo que la idea queda clara. De nuevo, gracias por la discusión y cordial saludo.

ZenTao

06 de Mayo

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La tecnología ayuda a romper la gran mayoría de barreras de acceso al desarrollo. Basta ver lo que se ha logrado con la telemedicina. La sola posibi...+ ver más

La tecnología ayuda a romper la gran mayoría de barreras de acceso al desarrollo. Basta ver lo que se ha logrado con la telemedicina. La sola posibilidad de mejorar la capacidad de diagnóstico y tratamiento en salud en zonas alejadas y abandonadas del país, mediante enlaces entre esos pacientes y los mejores especialistas en las grandes ciudades, es suficiente argumento para emprender el camino de la sociedad inteligente. Los impactos en educación, justicia, desarrollo económico, entre otros, son impresionantes. Son más las oportunidades que los riesgos. Creo que la señora Botero tiene una terrible confusión sobre lo que es una sociedad inteligente y cae en la entretención de los dispositivos y el enfoque de "Mundo Feliz": el Gran Hermano, el fin de la privacidad, la automatización. Una sociedad inteligente es aquella que se comprende a sí misma y toma las mejores decisiones para su bienestar y sostenibilidad. El premio para Medellín no es por haber hecho canchas deportivas o mejorado los servicios públicos, sino por la manera como entendió que eso era lo que había que hacer, por comprender las dinámicas de la violencia y las necesidades de sus jóvenes; y para eso, señora Botero, si sirve la tecnología. Como su diatriba es en especial en contra de los sensores digitales, permitame contarle que, por ejemplo, el desperdicio y las pérdidas de agua en Bogotá es de cerca del 40%, y que solo a través de estos sensores es posible identificar las causas y lugares en donde esto ocurre. Una ciudad que logré reducir sus pérdidas hídricas puede democratizar el acceso al agua.

Gynna Brightside

14 de Mayo

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Excelente espacio de debate sobre un tema que empieza a posicionarse con fuerza en las ciudades colombianas y Latinoamericanas. Me ha llamado mucho la...+ ver más

Excelente espacio de debate sobre un tema que empieza a posicionarse con fuerza en las ciudades colombianas y Latinoamericanas. Me ha llamado mucho la atención que mencionaste a Medellin como un ejemplo diferente a lo que propone MinTIC ¿Podrías compartir un poco más sobre esta idea? Muchas gracias Carolina!

Omar Plata

05 de Mayo

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Esos burocratas mediocres deberian ver la pelicula "robocop" y mirar qué es lo que termina pasando con esas "smart" cities.

Esos burocratas mediocres deberian ver la pelicula "robocop" y mirar qué es lo que termina pasando con esas "smart" cities.

Manuel Alejandro Mena Salazar

05 de Mayo

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Para mi concepto, tenemos muchos mejores lugares en los que invertir, que en el concepto de smart cities de mintic. El agro colombiano esta muy descui...+ ver más

Para mi concepto, tenemos muchos mejores lugares en los que invertir, que en el concepto de smart cities de mintic. El agro colombiano esta muy descuidado (me pregunto cuando Fajardo, tan "neutro" el tipo, se va a pronunciar acerca del problema de los megalatifundios en colombia, ni en su plan de gobierno aparece el problema)

El "IoT" ha sido un tema de escandalo, por la facilidad con la que drivers defectuosos de codigo cerrado han hecho de ciertos dispositivos que implementan el Iot, bots, o mejor dicho, cosas que se pueden "hackear" y usarlos con un fin diferente al original. Si vamos a usar estas tecnologias, hay que asegurarse primero que pasen por un analisis de seguridad informatica fuerte.

A mi concepto, si vamos a implementar el concepto, tenemos que crear empresas publicas de tecnologia que controlen el proceso, no dejarle todo en mano a las empresas privadas. La implementacion del concepto con ayuda de las empresas publicas da mas transparencia al proceso. Lastimosamente, nuestro ministerio de tecnologias es aun muy mediocre.

GMolano

05 de Mayo

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No hay que satanizar el enfoque de ciudades inteligentes porque si. Interesante que MinTIC haya iniciado la discusión al respecto (así haya caído e...+ ver más

No hay que satanizar el enfoque de ciudades inteligentes porque si. Interesante que MinTIC haya iniciado la discusión al respecto (así haya caído en una doctrina comercial). Al enfoque copie y pegue de lo que se considere "ultima" moda en gestión publica, le veo varios problemas:

1) La ausencia de infraestructura física y lógica, no solo no la hay, sino que tampoco existe esa concepción de implementacion escalable y sostenible en el tiempo con presupuestos públicos limitados para el procesamiento de ingentes cantidades de información.

2) La ausencia de una política vinculante de estándares de comunicación abiertos para intercambio de información entre entidades del estado. Que cada institución/empresa/ente/etc. escoja su propia solución tecnológica según sus propias necesidades es lo normal, pero no hay un política que fuerce a los proveedores de tecnología a manejar estándares abiertos para no amarrar y/o limitar el acceso y el flujo de información.

3) El capital humano con experiencia en las competencias que se requiere para el desarrollo de las ciudades inteligentes es escaso. Muchas de las tecnologías que se necesitan para el desarrollo de estas iniciativas se tratan como curiosidades de laboratorio y nunca aterrizan en la realidad. Llámese bases de datos no-normalizadas, cadena de bloques, IPv6, Big Data, etc. se sabe que existen pero ... y de aquello nada a la hora de la contratación. Se sigue trabajando con estandares conocidos pero que manejan un ratio de costo por volumen de información procesado muy oneroso.

4) El tema de la privacidad por ahora no es tan relevante, al menos por ahora. Porque el enfoque de lo que se esta dando, es pura captura de información de infraestructura física, llámese tuberias de acueducto, semaforizacion, calidad del aire, rastreo transporte publico, etc.

Pachopardo

06 de Mayo

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Las "ciudades inteligentes" NO EXISTEN ni existirán..!
Otra cosa, es que existan personas y comunidades que sepan obtener, clasificar y evaluar ...+ ver más

Las "ciudades inteligentes" NO EXISTEN ni existirán..!
Otra cosa, es que existan personas y comunidades que sepan obtener, clasificar y evaluar la información para la toma de decisiones sobre la visión, la concreción, la planificación, el desarrollo y el seguimiento riguroso de las ejecuciones de las ciudades y territorios.
Pese a la visión prospectiva que estableció la Ley 388/97 sobre los Planes de Ordenamiento Territorial POT a corto, mediano y largo plazo seguimos cada 4 años en espera del "iluminati" de turno que sin reparos copia su mala interpretación de éxitos y fracasos ajenos con "borrón y cuenta nueva" para la satisfacción de su EGO olvidándose de "construir sobre lo construido".
En Expediente Municipal, ese Banco de Datos, sobre la infraestructura y los Servicios Públicos, Sociales y Culturales de cada municipio NO EXISTE y cada entidad guarda egoístamente su información, razón por la cual cualquier intervención implica sorpresas al descubrir que existen redes bajo las calles que ni siquiera aparecen en un plano del responsable.
Información, no necesariamente implica Tecnologías complejas de bites y chips, nos hemos olvidado que la primera tecnología del hombre en las comunicaciones fue el alfabeto y que nuestras ciudades están saturadas de avisos que no avisan y de señales que no informan basta ver las "Paletas de Ruta" de los buses, la información de rutas en los paraderos, sobre todo cuando la edad ya limita la visión, hace falta, por ejemplo, una voluntad política para coordinar el color de las distintas luces que prenden los taxis, y que de noche no permiten saber si esta Libre u Ocupado; sin embargo ya se está implementando una Tableta para determinar la ruta y poder liquidar el valor de la carrera.
Las zonas WIFI gratis, son un elemento esencial en la democratización del acceso a la tecnología, pero hay que valorarlas no solo en las grandes ciudades de más de un millón de habitantes, hay que hacerlo en las más de mil cabeceras municipales de menos de 50.000 habitantes, en donde tener señal en la plaza principal permite ver las fotos del nieto o coordinar por WhatsApp la celebración del evento social, o hacer las consultas para la tarea escolar, o el seguimiento al tramite oficial, etc.
Las Redes Sociales pueden hacer parte de la Gobernanza de una cabecera municipal y de su territorio rural, dentro de una visión de Gobierno Abierto; obviamente es susceptible a malos manejos y distorsiones pero requieren de ese Control Social y de la neutralidad de las tecnologías.
El buen manejo de información implica también la formación de ciudadanos, que deben partir del cuestionamiento y evaluación de la información, de la certeza de las fuentes y del riguroso ejercicio de seguimiento de esa información; hace rato la participación ciudadana se redujo a la firma de listados de asistencia a reuniones informativas sin ninguna acción vinculante; razón por la cual la apatía y la indiferencia permite que solo unos pocos decidan, para su conveniencia.
Bastantes problemas tienen conglomerados urbanos y territorios rurales que con apoyo de las TIC se pueden solucionar de forma "inteligente" pero sin delegar a las TIC la responsabilidad de ser causa y efecto para habitar bien el territorio.
Hace falta una política pública más consecuente con nuestras realidades, seguiremos mientras tanto con "copy and paste" de otros espacios y tiempos por que "no somos inteligentes?"

Alex munera

06 de Mayo

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Lo primero felicitar a la autora porque abre un espacio interesante en el debate de las ciudades inteligente, pero de otro lado que mas lejano a la r...+ ver más

Lo primero felicitar a la autora porque abre un espacio interesante en el debate de las ciudades inteligente, pero de otro lado que mas lejano a la realidad sus planteamientos, lo único que podríamos realmente validar es que realmente el trabajo del MINTIC es muy pobre y necesita de mayor trabajo.
La aplicación de las TIC a los problemas del siglo xxi son lo que van a poder llevar a la humanidad a un ajuste necesario para poder dejar un futuro a las próximas generaciones.
Esta demostrado que la aplicaron de la tecnología para la solución de los problemas que vivimos hoy en salud, educación, movilidad, seguridad y medio ambiente son la única vía para dar poder enfrentar estos desafíos.
Soluciones como el sistema de emergencias medicas (SEM) que esta iniciando operación en Colombia son soluciones tecnológicas de ciudad inteligente que salvan vidas y que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos, El sistema de monitoreo ambiental en Medellin que permite medir la contaminación del aire y generar política publica respecto a la movilidad y la industria, El Sistema de gestion de trafico de Bogota que hoy redujo los tiempos de respuesta a los incidentes de la ciudad permitiendo mejorar la velocidad promedio de la ciudad de 19kmh a 22 kmh en hora pico... todas las anteriores son ejemplos de soluciones de ciudad inteligente que se están implantado y que estan dando resultados en una mejora de calidad de vida de los ciudadanos.

No debemos pensar que este concepto es ajeno a nuestros presupuestos y alcances, las ciudades inteligentes son una realidad y cada vez que la ciudad hace una aplicación de las TIC para enfrentar los desafíos que se presentan esta un paso mas cerca de convertirse en una ciudad inteligente, el proceso es largo y toma tiempo pero en tiempos de la revolución 4.0 no nos podemos quedar atrás.

Y como conclusión las ciudades inteligentes son la realidad y el presente no nos quedemos atrás invito a los políticos que piensen en aplicar soluciones TIC y conviertan sus ciudades cada dia en una ciudad con futuro y que se acerca cada dia al concepto de ciudad inteligente.

Gracias MINTIC por la iniciativa pero deben trabajarla mas y a todos los que están debatiendo sobre el tema los invito a seguir y ser parte de la solución. la información y los datos abiertos son las herramientas para construir un futuro mejor

Carolina Botero

08 de Mayo

155 Seguidores

Le repito la respuesta que le día otra persona que comentó más atrás, pues creo que da más contexto a esta columna.

Entiendo que usted...+ ver más

Le repito la respuesta que le día otra persona que comentó más atrás, pues creo que da más contexto a esta columna.

Entiendo que usted está de acuerdo con mi argumento general en el sentido de que la resolución no es un diseño de política pública, y en eso el Mintic se queda corto, luego considera que mis argumentos son ligeros, algunos -dice- soportado más en opiniones que en evidencia. Quizá el principal punto de discordia es que lo que a mi me interesa cuestionar de fondo es el modelo que plantea Mintic --aunque su resolución se queda corta el modelo por el que apuesta si es claro--.
En ese sentido hubo una sección de la columna que se retiró que quizá pueda complementar mejor el punto al que estamos apuntando con Joan López (coautor) al escribir este texto, se trata de pensar en cómo desde la política pública se puede construir una idea mejor de ciudad inteligente. El punto quedó en esta versión de la columna simplemente sugerido en el último párrafo y con su respuesta me parece que sí se habría justificado (aunque creciera el texto) haber explicado que no es rechazar de plano el concepto sino ponerlo al servicio (como objetivo de política pública) de unos fines más concretos que simplemente hablar de Smart. Le dejo acá el pedazo que se cortó de la columna para que vea la aproximación de lo que creemos nosotros es inteligente para impulsar ciudades inteligentes desde la política pública, de hecho en eso un ejemplo que no coincide con la visión de Mintic es Medellín (tampoco pretendo decir que es ideal, solo que su modelo difiere del de Minti).
Creemos que usar tecnología tiene sentido pero no por sí misma sino en un contexto, si se hace de esa forma incluso su costo tiene sentido, se puede ir adoptando a medida que bajan precios y demás, pero no puede ser que se haga política pública solo desde el tecnosolucionismo. Quizá leyendo eso podemos seguir hablando del tema así que le dejo la parte que inicialmente suprimimos de esta columna pero, repito ahora tiene sentido con base en su comentario.

==No se trata de rechazar la tecnología sino de planear “inteligentemente” su uso==

Varios analistas (https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase) dicen que el problema de este modelo de ciudades inteligentes es que busca sustituir antes que complementar las políticas públicas destinadas a la solución de los problemas de la ciudad (https://theurbantechnologist.com/2016/02/01/why-smart-cities-still-arent-working-for-us-after-20-years-and-how-we-can-fix-them/).

En otras palabras, esto es como quien compra el aparato de moda sin cuestionar si realmente lo necesita y cómo puede mejorar su vida. Lo responsable sería preguntarse qué es lo que se necesita para luego pensar cómo la tecnología puede ayudar a solucionar esos problemas.

Es que las TIC son tan importantes en la vida citadina que una ciudad inteligente (https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase), más que llena de sensores, debería ser ecológica, con buenos sistemas de transporte, con buenas condiciones en los hogares y con oportunidades laborales.

Quienes abogan por el solucionismo tecnológico en las smart cities venden la idea de que los problemas estructurales de América Latina deben ser solucionados por medio de la tecnología.

Pero no, quienes trabajamos para entender los problemas sociales de la región sabemos que el problema es un poco más complejo que la retórica de la conectividad. De hecho, en los sitios donde hay grandes desigualdades (como Colombia), la tecnología, sin un enfoque adecuado, viene a ocultar y a ampliar las problemáticas estructurales de nuestras sociedades, no a resolverlas.

Cuando pensamos primero en la ciudadanía y luego en la tecnología, podemos entender que los proyectos de “ciudades inteligentes” no necesitan depender exclusivamente de sensores y computadores.

En el evento Future Cities 2014 (https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase), la representante de Siemens nominó a Medellín como una de las ciudades más inteligentes del mundo por los grandes planes de reintegración y mitigación de la violencia. Estos logros se dieron no gracias al uso de teléfonos inteligentes, sensores o aplicaciones, sino por medio de facilidades deportivas, acceso a servicios públicos y conexiones de sistemas de transporte.

Hacer análisis concretos de la realidad colombiana para determinar cómo la tecnología puede ayudar a solucionar problemáticas urbanas y sociales puede ser más útil que presentar una serie de definiciones y proyectos que funcionan en condiciones económicas y sociales distintas a las de Colombia.

Christian Medina Ramirez

07 de Mayo

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Me parecen muy acertadas las criticas. ¿Qué tal una definición de Ciudades inteligentes y Abiertas a la vez, en donde se busca un balance entre tec...+ ver más

Me parecen muy acertadas las criticas. ¿Qué tal una definición de Ciudades inteligentes y Abiertas a la vez, en donde se busca un balance entre tecnología, privacidad ciudadana y gobernabilidad democrática?

Por ejemplo, este link (en Ingles) acá desarrollado por la ONG en la que trabajo en Canadá da una buena definición y guía :

http://www.opennorth.ca/open-smart-cities-guide

Carolina Botero

08 de Mayo

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Me gustaría compartirle una respuesta que di a otro comentarista, porque creo que da más contexto.

Hubo una sección de la columna que s...+ ver más

Me gustaría compartirle una respuesta que di a otro comentarista, porque creo que da más contexto.

Hubo una sección de la columna que se retiró que quizá pueda complementar mejor el punto al que estamos apuntando con Joan López (coautor) al escribir este texto, se trata de pensar en cómo desde la política pública se puede construir una idea mejor de ciudad inteligente. El punto quedó en esta versión de la columna simplemente sugerido en el último párrafo y con su respuesta me parece que sí se habría justificado (aunque creciera el texto) haber explicado que no es rechazar de plano el concepto sino ponerlo al servicio (como objetivo de política pública) de unos fines más concretos que simplemente hablar de Smart. Le dejo acá el pedazo que se cortó de la columna para que vea la aproximación de lo que creemos nosotros es inteligente para impulsar ciudades inteligentes desde la política pública, de hecho en eso un ejemplo que no coincide con la visión de Mintic es Medellín (tampoco pretendo decir que es ideal, solo que su modelo difiere del de Minti).
Creemos que usar tecnología tiene sentido pero no por sí misma sino en un contexto, si se hace de esa forma incluso su costo tiene sentido, se puede ir adoptando a medida que bajan precios y demás, pero no puede ser que se haga política pública solo desde el tecnosolucionismo. Quizá leyendo eso podemos seguir hablando del tema así que le dejo la parte que inicialmente suprimimos de esta columna pero, repito ahora tiene sentido con base en su comentario.

==No se trata de rechazar la tecnología sino de planear “inteligentemente” su uso==

Varios analistas (https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase) dicen que el problema de este modelo de ciudades inteligentes es que busca sustituir antes que complementar las políticas públicas destinadas a la solución de los problemas de la ciudad (https://theurbantechnologist.com/2016/02/01/why-smart-cities-still-arent-working-for-us-after-20-years-and-how-we-can-fix-them/).

En otras palabras, esto es como quien compra el aparato de moda sin cuestionar si realmente lo necesita y cómo puede mejorar su vida. Lo responsable sería preguntarse qué es lo que se necesita para luego pensar cómo la tecnología puede ayudar a solucionar esos problemas.

Es que las TIC son tan importantes en la vida citadina que una ciudad inteligente (https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase), más que llena de sensores, debería ser ecológica, con buenos sistemas de transporte, con buenas condiciones en los hogares y con oportunidades laborales.

Quienes abogan por el solucionismo tecnológico en las smart cities venden la idea de que los problemas estructurales de América Latina deben ser solucionados por medio de la tecnología.

Pero no, quienes trabajamos para entender los problemas sociales de la región sabemos que el problema es un poco más complejo que la retórica de la conectividad. De hecho, en los sitios donde hay grandes desigualdades (como Colombia), la tecnología, sin un enfoque adecuado, viene a ocultar y a ampliar las problemáticas estructurales de nuestras sociedades, no a resolverlas.

Cuando pensamos primero en la ciudadanía y luego en la tecnología, podemos entender que los proyectos de “ciudades inteligentes” no necesitan depender exclusivamente de sensores y computadores.

En el evento Future Cities 2014 (https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase), la representante de Siemens nominó a Medellín como una de las ciudades más inteligentes del mundo por los grandes planes de reintegración y mitigación de la violencia. Estos logros se dieron no gracias al uso de teléfonos inteligentes, sensores o aplicaciones, sino por medio de facilidades deportivas, acceso a servicios públicos y conexiones de sistemas de transporte.

Hacer análisis concretos de la realidad colombiana para determinar cómo la tecnología puede ayudar a solucionar problemáticas urbanas y sociales puede ser más útil que presentar una serie de definiciones y proyectos que funcionan en condiciones económicas y sociales distintas a las de Colombia.

Christian Medina Ramirez

08 de Mayo

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Hola,

Muy cierto lo del solucionismo tecnológico. Y creo que por mi parte por lo menos, es más que concreto que la tecnología, ni los d...+ ver más

Hola,

Muy cierto lo del solucionismo tecnológico. Y creo que por mi parte por lo menos, es más que concreto que la tecnología, ni los datos abiertos, ni el gobierno abierto, van a ser una panacea que nos va a resolver todos los problemas que tenemos en Colombia y en otros sitios.

Sin embargo, decir "apague y vamonos" y "deje así que ese concepto de ciudad inteligente es solo pa' los gringos" tampoco es una solución efectiva (un punto en el que, si interpreto correctamente su comentario, estamos de acuerdo).

Promover un espacio de ciudad inteligente y abierta a la vez encuentra ese balance entre consultar con el público y "la realidad Colombiana". Sí, hay problema socio-economicos y estructurales en nuestra, y otras democracias, que no son por arte de magia resueltos con la tecnología. Sin embargo, abrir espacios colaborativos y diálogos con el ciudadano en como estas nuevas tecnologías y fenómenos globales (y aquí expando a otros espacios de innovación en gobierno como participation en-linea en presupuestos, gobierno abierto y datos abierto) pueden empezar a ayudar a resolver diferentes problemáticas y crear una comunidad de ciudadanos y de sector civil involucrada en acción cívica y social.



Pero no, quienes trabajamos para entender los problemas sociales de la región sabemos que el problema es un poco más complejo que la retórica de la conectividad. De hecho, en los sitios donde hay grandes desigualdades (como Colombia), la tecnología, sin un enfoque adecuado, viene a ocultar y a ampliar las problemáticas estructurales de nuestras sociedades, no a resolverlas.

Cuando pensamos primero en la ciudadanía y luego en la tecnología, podemos entender que los proyectos de “ciudades inteligentes” no necesitan depender exclusivamente de sensores y computadores.

Quasar 1970

08 de Mayo

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APUNTES SOBRE LO "SMART"
Si una persona, en una conversación, empieza a hablar en un idioma que ud. no conoce (digamos curripaco, del Departamen...+ ver más

APUNTES SOBRE LO "SMART"
Si una persona, en una conversación, empieza a hablar en un idioma que ud. no conoce (digamos curripaco, del Departamento del Guainía), la respuesta obvia es que esa persona no quiere hablar con ud. En muchos contextos se entiende como una agresión. El uso de un lenguaje determinado, en este caso el del imperio, es _ya_ una toma de posición.
Pero eso es apenas la punta del iceberg. Durante décadas se discutió en círculos científicos qué era y no era "inteligente". Los requisitos eran varios y hasta ahora se está bastante lejos de cumplirlos. Incluso ahora, y gracias a películas como "2001: Una odisea en el espacio", se habla de "sentipensante". No nos sirve de mucho una máquina inteligente si ni siquiera tiene sentimientos.
Lo que hicieron las corporaciones multinacionales fue claramente disfrazar su falta fatal de inteligencia con una palabra similar: astuto. En inglés "intelligent" es muy preciso y está prácticamente descartado en los computadores actuales. Pueden ganarle a un genio del ajedrez, y varias veces, pero son una bola para enseñarle a un niño la diferencia entre el bien y el mal, entre mentir y decir la verdad. Sólo pueden repetir fórmulas que se saben que funcionan, pero les es _imposible tomar decisiones_. "Smart", en cambio, es una palabra ambigua, se puede entender como "astuto", pero también a veces como inteligente, sobresaliente o similar. Los traductores de acá fueron más prudentes, usaron el término "avanzado", que es mucho más preciso. El mercado, como sabe que los términos técnicos no venden mucho, prefirió el lenguaje del imperio, que se considera más "chic", más "fashion" y al mismo tiempo _exclusivo_, el participio pasivo del verbo EXCLUIR. Eso de excluir a la mayoría de la gente sigue siendo, todavía, considerado algo muy elegante. Así, excluimos muy elegantemente a la inmensa mayoría de la población que no habla inglés y le decimos que un teléfono es "smart". Apelamos a su arribismo para que compre lo que no necesita, y desista de sus intereses de vivienda, educación, salud, empleo. Malawi, por ejemplo, es un país africano pobre, pero aprovechó el largo tiempo que tuvo para lograr un servicio de TV para preguntarse cosas serias: ¿Realmente la necesitamos? ¿Nuestro hijos no serán más fácilmente manipulados e inducidos a la violencia? ¿No nos harán comprar lo que nos cuesta demasiado? Y así sucesivamente. El resultado fue una televisión supremamente aburrida pero que responde a las necesidades de un país pobre africano, no a las de las compañías gringas y europeas. Nosotros, que no somos tan pobres, hemos caído en la trampa. Ni siquiera nos preguntamos cuánto es el costo en energía de la cantidad de dispositivos que usamos, cuántas son las necesidades que podemos resolver SIN ellos y cuántos los riesgos /terribles/ para nuestros hijos que podemos evitar no usándolos. Está demostrado: a mayor uso de un menor de las pantallas, mayor es su propensión a la depresión y al suicidio. Eso no es un dato perdido, es casi un clamor en las organizaciones de salud y consumo del mundo desarrollado.
Otro punto grave es _la desigualdad_. La realidad nuestra es tan escandalosa que la hemos normalizado a punta de violencia. Medellín, con todas sus políticas acertadas, construyó un metro con un 500% de sobrecosto y eso no lo pagó la ciudad, lo pagó la nación, para salir del embrollo y por ahí derecho esconder la corrupción internacional. Ese lujo de metro contrasta con la cantidad de municipios que hay en Pacífico que, con la mitad de lo que se perdió, hoy tendrían agua potable. Y la barbaridad no sólo no ha cesado, sino que el gasto del metro en Bogotá _sólo en estudios_, vuelve y excede lo que necesitan esos municipios en agua potable.
A mí esas diferencias tan brutales ya no me parecen meros errores administrativos, son una clara manifestación de desprecio, racismo y abandono clara y concientemente decidido. Las fuerzas armadas, tan fieramente defendidas por la extrema derecha durante décadas, sigue sin tener los recursos suficientes para garantizar la "vida, honra y bienes" de la inmensa mayoría de la población ¡incluso en Bogotá y Medellín! Que se discuta una infraestructura costosa, de la que ni siquiera se tienen claro los beneficios, mientras se desconoce el derecho a la vida, al agua y a mínimos servicios básicos, ya no es mera "discusión". Es casi una invitación al delito. Garantícennos primero el derecho a la vida (no un mero "ya no los matan") a las comunidades afro, indígenas y campesinas, y ahí sí hablamos de lujos para ciudades profundamente desiguales.

SelinaArredondo

18 de Mayo

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La que escribió este artículo se nota que tiene muy poco conocimiento sobre el tema de tecnologías avanzadas.

La que escribió este artículo se nota que tiene muy poco conocimiento sobre el tema de tecnologías avanzadas.