Los algoritmos no sueñan como Borges

El hombre sabe que hay en el Alma tintes más desconcertantes, más innumerables y más anónimos que los colores de una selva otoñal.Chesterton, citado por Borges.

Kathy Porto
Kathy Porto
Escritora.
91 Seguidores4 Siguiendo

0 Debates

26 Columnas

Columna

38

0

06 de Septiembre de 2017

Hoy, imagino que Borges vive, soy un sueño que sueña, en un futuro  deshumanizado, de algoritmos y big data de que habla el joven historiador libanés, nacido en Israel, Yuval Noah Harari, traducido a una treintena de lenguas, muy de moda en Silicon Valley, y en ciertos sectores de la Academia y la prensa culta.

El Orbe entero, el de la literatura y los tintes otoñales del lenguaje de Chesterton y Borges, toda la estética, el Arte, el humanismo, la filosofía, las ficciones de los mitos, las religiones, las bibliotecas reales e imaginarias, los libros clásicos, sagrados e inmortales inmunes al fuego, al aire, el moho, todo el culto o trágico pasado, no podrán ser detectados ni cualificados por el más inteligente algoritmo que tanto alaba Harari.

Sería destruir lo alcanzado por civilizaciones esforzadas, invalidar el pasado, reducir lo humano al destierro y la nada.

El pensamiento, la imaginación, la creatividad, nunca dejarán de ser humanos, y si los algoritmos pretenden parecérseles, tendrán que empezar a soñar e imaginar y salir del lúgubre mundo de la máquina que no ama, al fértil mundo del soñador que se sueña amando. Tendrá que comprender, (no solo leer) los sueños y alegorías de Hawthorne, Marlowe, Donne, Cervantes, Shakespeare, de todos los literatos inmortales,  las regresiones infinitas de la historia,  el caos domado, el caos que insiste en retornar,  la alegría, el tiempo,  la memoria, la circunferencia que los antiguos concibieron como Dios.

El ideal no permite ni permitirá que la vida sea más atroz que la realidad que la contiene. Los sueños no dejarán de soñar y el amor... el amor conocerá todos los tintes otoñales que tanto amaron Borges y Chesterton, las ambigüedades y dudas del Hamlet de Shakespeare y la aspiración de eternidad e inmortalidad del Dorian Gray de Óscar Wilde.

¿Harari? Un historiador igual de perecedero que la alegoría que lo impulsa, finito ante la infinitud del universo y la literatura y sus ficciones, pues como bien lo descubrió Borges: “La historia universal es la historia de unas cuantas metáforas”, incluida la metáfora futurística de Yuval Noah Harari.

Kathy Porto . Libanesa extraviada en el Caribe colombiano

Agradecimientos a Sara Tufano.