SinCero Embeleco

No existe un cálculo preciso ni del beneficio ni del costo de eliminar los tres ceros. Cambiar el peso con el fin de licuar el dinero de actividades ilegales es ingenuo. La discusión distrae sobre el problema de fondo: el uso del efectivo 

José Ignacio López
José Ignacio López
Profesor Asistente, Facultad de Economía, Universidad de los Andes
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07 de Marzo de 2018

El fiscal Néstor Humberto Martínez, reflotó hace pocos días la idea de eliminar tres ceros al peso colombiano. Esto con el fin de dejar sin valor las caletas de dinero asociado con actividades ilegales. La idea no es nueva, pero el argumento del fiscal se sumó a la tesis de naturaleza económica que varios proponentes han defendido,  de forma intermitente, a favor de la medida.  El gobierno, algunos gremios y analistas se han subido al bus de eliminar los tres ceros.

No existe un cálculo preciso ni del beneficio, ni del costo de la medida.

No obstante, el argumento del fiscal, no va en línea  sino en contravía de los argumentos económicos. Adicionalmente, la discusión sobre la creación de un nuevo peso distrae la atención sobre otras medidas que de forma más clara ataquen el problema de fondo: el uso del efectivo en Colombia asociado a la economía informal, subterránea y/o ilegal. Tampoco es claro por qué en una economía a media máquina -como lo es hoy la colombiana- es deseable gastar recursos públicos y obligar a los privados a incurrir en gastos adicionales para una medida con beneficios inciertos.

Discutamos primero el beneficio de adelgazar en tres ceros el peso para dejar sin valor la plata acumulada en caletas, o en cualquier otra forma.  Para que esta medida sea efectiva, tendría que ocurrir sin previo aviso y el cambio de moneda tendría que ser apresurado. De lo contrario, la plata en caletas, colchones o barriles, se filtra lentamente en el sistema, sin que la medida tenga ningún efecto.

India lo intentó y falló. En noviembre de 2016 el gobierno Indio anunció un programa para deshacerse de los billetes con denominaciones más altas, 500 y 1000 rupias, con el propósito de  atacar la economía subterránea y los fondos usados para financiar terrorismo. El anuncio y la medida fueron intempestivos, y a pesar de ello, el 99% de los billetes de alta denominación terminaron siendo depositados en los bancos. Muchos de los billetes lograron retornar al sistema financiero en la medida que los tenedores en altas cantidades vendían los billetes a descuento.

El objetivo principal no se logró, pero el daño colateral fue alto: el mercado accionario indio cayó 6% el día después del anuncio, la economía se desaceleró, e incluso hubo varios muertos relacionados con el afán de los ciudadanos de cambiar los billetes a punto de ser obsoletos.

La experiencia de India muestra que remplazar la masa monetaria con fines de licuar el valor de altas cantidades de efectivo puede ser iluso y costoso. Menos, si el anuncio de la medida es prematuro, y el cambio de billetes es gradual y lento, como lo quiere el Banco de la República para el caso de Colombia, consistente con  el objetivo de no generar una alteración en la economía y en los sistemas de pago.

Consideremos ahora los beneficios y costos de la medida, ceñidos simplemente al tema económico. ¿Vale la pena cambiar el peso? Los beneficios atribuidos a la medida son en su mayoría de naturaleza comportamental.

Con menos ceros, dicen los proponentes, será más fácil para los inversionistas y los turistas, su relación con el peso colombiano. Menos tinta, menos cifras. Más fácil revisar las cuentas fiscales. Todos beneficios de naturaleza etérea. Los inversionistas extranjeros, no invierten en Colombia porque tengamos muchos ceros, sino por problemas serios (inestabilidad tributaria, infraestructura, falta capital humano, etc). Los turistas tienen problemas leyendo los precios en pesos abultados, de acuerdo, pero tienen más problema con la falta de señalización de las ciudades, la falta de menús bilingües, la inseguridad, entre muchos otros factores que hacen que nuestro país con inmenso potencial este en la infancia desde el punto de vista del turismo. El won, la moneda de Corea del Sur, tiene un tipo de cambio de 1079 contra el dólar (2,67 contra el peso colombiano), y nadie ha argumentado que los recientes olímpicos de invierno, tuvieron menor afluencia gracias a que los precios en corea tienen muchos ceros.

Por el lado de los costos frecuentemente se menciona el costo de cambiar el circulante, estimado en $400,000 millones por el Banco de la República, pero se ignora el costo para el sector real y financiero de adaptarse al cambio. Costos fijos de cambio de sistemas, plataformas, ajuste de contabilidad, entre otros, una vez se dé el cambio de moneda.  Sumado a los costos de cambiar física y virtualmente precios -que si bien las firmas incurren eventualmente cuando cambian sus precios, al ser forzado, no es despreciable, y sino pregúnteselo a un modelo Neokeynesiano-.

Los cambios de monedas en otros países han ocurrido después de altas inflaciones y en medio de cambios institucionales diseñados para reducir la inflación. Los cambios institucionales en Colombia ya ocurrieron cuando se le dio independencia al Banco de la República y un mandato claro de mantener una inflación baja y estable.

El país debería estar pensando en medidas orientadas a aumentar la inclusión financiera, dinamizar el comercio y los pagos electrónicos, desincentivar el uso del efectivo- como lo está haciendo Uruguay con la reciente prohibición de pagar transacciones grandes con efectivo. Además de programas de educación financiera. Y claro está, un plan de mediano plazo para deshacerse del 4 por mil. Pero seamos honestos, un gobierno de salida y con pocos dientes, y un año electoral, son más propicios para embelecos y distracciones, que para las discusiones importantes.

Comentarios (5)

Andres Felipe Garcia Rovira

07 de Marzo

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Hay un paper que no se si es la tesis doctoral de Juan Carlos Echeverry donde el tiene un desarrollo de la critica de Lucas con coeficientes de inflac...+ ver más

Hay un paper que no se si es la tesis doctoral de Juan Carlos Echeverry donde el tiene un desarrollo de la critica de Lucas con coeficientes de inflación, donde creo que mostraba el mismo efecto y que el mayor peligro es realmente la variación en los precios relativos en el proceso, me parece que cobra relevancia en el contexto actual para este caso particular.

José Ignacio López

07 de Marzo

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Gracias por el comentario. Voy a buscar el paper. En general en los modelos con rigideces de precios NeoKeynesianos hay dos fricciones importantes: lo...+ ver más

Gracias por el comentario. Voy a buscar el paper. En general en los modelos con rigideces de precios NeoKeynesianos hay dos fricciones importantes: los precios son altos (por poder de mercado) y distorsiones de precios relativos (firmas que ajustan precios y otras que no). Un tema relevante es que en esos modelos cambiar los precios es costoso (por eso no son flexibles), pero los precios cambian por estimaciones de las firmas en cambios en la demanda. Forzar a cambiar los precios por un cambio en unidad incurre en el costo (asociado a cambios de precios), pero no corrige la fricción de los precios relativos porque con un cambio de unidad se mantienen iguales. En términos mas coloquiales, para una audiencia general, un cambio en unidades implica pagar por el pan, y quedarse sin el queso.

dokholord

08 de Marzo

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Excelente articulo, no puedo estar más de acuerdo, que embeleco tan ridículo y distractor que para lo único que servirá, sera para decir "Ohh meno...+ ver más

Excelente articulo, no puedo estar más de acuerdo, que embeleco tan ridículo y distractor que para lo único que servirá, sera para decir "Ohh menos mal ya este año no se robaran 50 billones en corrupción, sino 500 millones de los nuevos pesos", y por eso del lenguaje seguramente aunaran esfuerzos medios, políticos y gobernantes para manipular la percepción de los colombianos y vendernos un mejor país a punto de sofismas.

Juan David Gonzalez

08 de Marzo

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y yo que pensé que en la izquierda les enseñaban matemáticas, 50 billones serian 50.000 millones de nuevos pesos, lastimosamente este gazapo me evi...+ ver más

y yo que pensé que en la izquierda les enseñaban matemáticas, 50 billones serian 50.000 millones de nuevos pesos, lastimosamente este gazapo me evita discutir sobre superneutralidad del dinero y otros aspectos interesantes que los monetaristas podemos disfrutar en estas discusiones, ademas de un aspecto lamentable mencionada por otra entrada sobre el efecto riqueza por quitar los 3 ceros, que no se si Jose Ignacio ha revisado en la literatura si ese efecto por el recalcular de los precios de la economía, para el importa y en que sentido, porque si bien en España pasaron de la Peseta al Euro, no queda claro que asi como en Peru pasaron del Inti al Peso, ademas del cambio del valor, un cambio de nombre genera efectos psicológicos relevantes para los agentes.