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Hacer trizas el Acuerdo trae riesgos para la educación

Desde el 2012, las tasas de deserción de la educación primaria y secundaria básica en municipios Pdet se han reducido más que en el resto de los municipios del país.

Catherine Rodriguez
Catherine Rodriguez
Investigadora, CEDE - Universidad de Los Andes
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16 de Marzo de 2019

La literatura que analiza los impactos negativos de los conflictos armados en el nivel educativo de niños y jóvenes residentes en contextos violentos es inmensa.

Existe evidencia contundente que muestra el impacto causal de la exposición a la violencia para países tan diversos como Zimbawe (Alderman, Hoddinott, and Kinsey, 2006), Ruanda (Akresh and De Walque, 2008), Camboya (Merrouche, 2011), Guatemala (Chamarbagwala and Morán, 2011), Mozambique (Domingues, 2011), Tayikistán (Shemyakina, 2011), Perú (León, 2012), Corea (Lee, 2014), Alemania (Akbulut-Yuksel, 2014), India (Singh and Shemyakina, 2016) y Nigeria (Bertoni et al., 2018).

Existe también evidencia causal para Colombia de cómo el conflicto armado y la violencia han afectado de manera negativa los años educativos de nuestra población (Rodríguez y Sanchez, 2012; Fergusson et al., 2017).

Esta semana, cuando las objeciones a la JEP reavivaron las discusiones en torno al acuerdo de paz, quisiera resaltar los beneficios que desde el inicio de las negociaciones ha experimentado el país en el sector educativo. En particular, me concentraré en uno de los muchos resultados que surgieron de una investigación multidisciplinar financiada por la Fundación Ford y el IDRC - en donde participamos Juan Guillermo Bedoya, Sandra García, Fabio Sánchez y Lina María Sánchez – y resumida recientemente en este blog: la reducción en las tasas de deserción escolar después del comienzo de las negociaciones de paz.

Para evaluar si el inicio de las negociaciones y la caída en el número de víctimas del conflicto armado trajo algún impacto en las decisiones educativas de niños y jóvenes en el país, utilizamos información censal a nivel municipal. Lo primero que debíamos confirmar es que, efectivamente, el número de víctimas de crímenes asociados a acciones bélicas, asesinatos selectivos y desaparición forzada hubiesen disminuido.

Para ello, dividimos los municipios del país en dos grupos. El primer grupo lo conforman los 170 municipios que fueron priorizados a través del decreto 893 de 2017 y donde se ha establecido la necesidad de construir en ellos Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet). Estos municipios, que llamamos municipios Pdets, fueron escogidos por el gobierno teniendo en cuenta sus altos niveles de pobreza multidimensional, el elevado índice de incidencia del conflicto armado y los niveles de concentración de cultivos de coca. El segundo grupo lo conforman los restantes municipios del país a los que nos referimos como municipios No Pdets.

La Figura 1, basada en información del Centro de Memoria Histórica, presenta cómo ha evolucionado la tasa de víctimas, por cada 10 mil habitantes, en cada uno de estos dos grupos de municipios.

Dos conclusiones son evidentes al analizar la Figura. Primero, es claro que los residentes de los municipios Pdets experimentaron una tasa de victimización mucho mayor que la que experimentaron aquellos residentes en otros municipios durante los últimos 30 años. Segundo, las diferencias en las tasas de victimización comenzaron a disminuir desde el 2002, hasta llegar casi a desaparecer en el 2016.

Figura 1- Víctimas acciones bélicas, asesinatos selectivos y desaparición forzada por tipo de municipio (tasa por 10,000 habitantes)

Fuente: Bedoya et al., (2019)

Para tratar de entender y cuantificar si esta reducción tuvo o no un impacto en las decisiones educativas, actualizamos la base de datos del proyecto de Movilidad Social a través de la Educación (García et al, 2015) y nos enfocamos en el análisis de las tasas de deserción escolar para el periodo 2008-2015. La Figura 2 presenta la evolución de la tasa promedio de deserción de la educación básica y media promedio de estudiantes residentes en ambos grupos de municipios.

Al igual que en la Figura anterior, cabe resaltar dos características. Primero, en municipios Pdet la tasa de deserción promedio es significativamente mayor que en la de otros municipios. Aunque estas diferencias pueden estar relacionadas con los niveles de pobreza y la debilidad de las instituciones en los municipios Pdets, los estudios reseñados arriba han demostrado que parte de ella efectivamente se debe a la violencia que enfrentan los residentes en estos municipios. Segundo, es evidente que, para ambos tipos de municipios, la tasa de deserción ha venido disminuyendo en los últimos 8 años de manera importante.

Figura 2- Tasa de deserción de educación básica y media por tipo de municipio

Fuente: Bedoya et al., (2019)

A través de estrategias de identificación que permiten controlar, entre otras cosas, por las características constantes en el tiempo de cada municipio, al igual que por la tendencia de reducción en deserción evidente desde 2008, encontramos que el inicio de las negociaciones de paz coincide con una caída más pronunciada en las tasas de deserción en municipios Pdets que en el resto de los municipios del país.

Específicamente, estimamos que desde el año 2012, las tasas de deserción de la educación primaria y secundaria básica en municipios Pdet se han reducido en cerca de 1.1 y 0.8 puntos porcentuales más que en el resto de los municipios del país. Esto es un impacto significativo que equivale a una reducción en la tasa promedio de deserción de cerca de 11 por ciento y 8 por ciento, respectivamente.

Al analizar la tasa de deserción en educación media, por el contrario, no encontramos evidencia que sugiera que ésta haya disminuido en una mayor proporción en los municipios Pdets después del 2012.

Por supuesto, la construcción de un país en paz es mucho más que la firma de un acuerdo y requerirá de esfuerzos, sacrificios y compromisos por parte de todos. Sin embargo, es importante entender que los beneficios de alcanzarlo son inmensos y van mucho más allá de la reducción en el número de víctimas y victimarios. Estos resultados en términos educativos acá reseñados, que difícilmente se alcanzan con algún tipo de intervención de oferta educativa, son una pequeña prueba de ello.

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Comentarios (2)

José Saramago ..

17 de Marzo

3 Seguidores

“hacer trizas el (mal) acuerdo” no solo “amenaza la educación” sino q...+ ver más

“hacer trizas el (mal) acuerdo” no solo “amenaza la educación” sino que amenaza incluso con “destruir el universo” y “que nos vayamos al infierno por castigo divino”.
Estos del 'SÍ' si que son muy apocalípticos, y tuercen la verdad para justificar su izquierdismo.
descubrió también “que el agua moja” de que la guerra contra las bandas criminales el nivel educativo de niños y jóvenes residentes en contextos inmensos en violencia.
¿les van a enseñar a los niños a desconocer el resultado de un plebiscito o a que pueden corregir un mal acuerdo valga mas la intransigencia de cumplir con los victimarios?
La construcción de la paz pasa por no desconocer que la mitad+ mas de la población colombiana hace parte de los sectores del 'NO', y por lo tanto se debe buscar consensos, no imponer un mal acuerdo a la fuerza de la “mermelada”, de las mentiras y las promesas como hizo el gobierno Santos.

José Saramago ..

18 de Marzo

3 Seguidores

Exigir que las FARC digan la verdad, reconozcan los delitos que cometieron, re...+ ver más

Exigir que las FARC digan la verdad, reconozcan los delitos que cometieron, reparen a las victimas, entreguen la plata, que no los recompensen con poder, y que no delincan después de la firma del acuerdo es “volver trizas la paz”.