Por Carlos Hernández Osorio · 06 de Junio de 2018

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Como están las cosas, lo único que le queda por delante a Iván Duque en Cundinamarca es fortalecerse. Ganó en la primera vuelta de manera holgada con 475 mil votos (el 40 por ciento), y ahora, tal y como está ocurriendo en el resto del país, recibirá el respaldo del grueso de la clase política que estaba con Germán Vargas, incluido el grupo político del gobernador Jorge Emilio Rey.

“Entre las dos opciones que quedaron, está claro que vamos a trabajar por Duque, falta saber cómo”, le dijo a La Silla Cachaca Nicolás García, el exjefe de Gabinete de Rey que renunció a ese cargo para gerenciar la campaña de Vargas en el departamento.

Eso implica que, así como para la primera vuelta intentaron activar políticamente a las Juntas de Acción Comunal (JAC), donde Rey tiene su base política, ahora lo harán para Duque, sin que aún sea claro si el candidato uribista los recibirá oficialmente en su campaña.

Aunque los comunales no lograron impulsar a Vargas Lleras, que apenas se quedó con 85 mil votos (el 7,2 por ciento) la movida es lógica por varias razones: ni Rey ni la clase política tradicional que lo acompaña se identifica ideológicamente con Petro, y porque con Duque como el más probable próximo presidente, es estratégico mantener una buena relación que tenga como base este apoyo.

García, por su parte, milita en el Partido de la U, que dejó a sus militantes en libertad para votar, y del que también aterrizarán donde Duque los representantes José ‘el Pájaro’ Caicedo y Alfredo Molina.

El liberal Óscar Sánchez, que en primera vuelta anunció su voto por Humberto de la Calle pero en la campaña de Vargas contaron desde siempre con su base de votantes, ahora también está firme con Duque, tras la decisión de su partido de adherirse a esa campaña. En las legislativas fue el más votado del departamento con 47 mil votos.

Y se da por descontado el respaldo de la casa conservadora de los Tamayo, que tiene un diputado, Rafael, y a su hermana Soledad (que aún lucha por una curul en el Senado), ya que ese partido oficialmente se fue con Duque.

Queda por definir qué harán Betty Zorro y Leonardo Rico, los representantes a la Cámara de Cambio Radical, que aunque apoyan al Gobernador (Rico es muy cercano) y es muy posible que terminen donde Duque, aún no dan a conocer una decisión oficial.

La Silla supo que anoche se reuniría la mayoría de congresistas de Cundinamarca que estuvieron con Vargas, con el fin de definir cómo se moverán por el candidato uribista, aunque sin integrantes de la campaña de éste.

Una fuente de la campaña de Duque en el departamento nos dijo que aún no saben cómo se manejará allá la llegada de los nuevos apoyos, pero lo ven como algo lógico. “Es la visión del político que quiere hacer parte del equipo ganador”, agregó.

Incluso nos dijo que, bajo esa lógica, desde la derrota de Vargas se les han acercado funcionarios y contratistas de la Gobernación que quieren buscar cupo en el Centro Democrático para las elecciones locales del año entrante.

Mientras tanto, los militantes de la campaña de Petro buscan cómo crecer en el departamento, donde sacaron 236 mil votos, y para eso están tratando de persuadir a los votantes de Fajardo.

El candidato de la Coalición Colombia ganó en 12 municipios de la Sabana de Bogotá, la región más poblada y urbana de Cundinamarca, mientras que Petro ganó en tres (Cabrera, Pasca y Soacha) de los cuales sólo el último tiene un potencial de votantes importante: 228 mil.

De ahí que los progresistas estén tratando de llegarles a los votantes de Fajardo en la Sabana, donde él conquistó 162 mil de los 328 mil que sacó; prácticamente la mitad.

“En Mosquera, por ejemplo, la semana pasada el equipo de Petro invitó a los habitantes a que se tomaran un tinto para explicar por qué su programa es el más avanzado y el que les conviene”, le dijo a La Silla Jhonny López, líder de Progresistas en la Sabana, que agregó que lo mismo piensan hacer los equipos de Funza, Madrid y Facatativá, donde tamibén ganó Fajardo.

Al tiempo, contactaron a líderes de la campaña de Fajardo para intentar llegar a acuerdos, y algunos podrían concretarse a final de esta semana, agregó López.

Eso servirá tanto para intentar crecer en votos con respecto a la primera vuelta como para forjar lazos que quieren mantener para las locales del año entrante, con el fin de alcanzar el poder en municipios en los que hasta ahora han reinado estructuras tradicionales.

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