Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Nohora Celedón · 13 de Agosto de 2018

852

0

Los anuncios que hizo el viernes el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, sobre la política económica del Gobierno Duque ya han sido criticados por personas de ambos lados del espectro político.

Por ejemplo, sobre su propuesta de subir las tarifas de energía eléctrica en el Caribe para hacer viables inversiones de la nueva empresa operadora que reemplace a Electricaribe generó fuertes reacciones de opositores y gobiernistas, como la senadora del Centro Democrático, María del Rosario Guerra:

 

 

No es la primera vez que el presidente Iván Duque recibe los coletazos de una declaración hecha por uno de sus ministros, como la polémica declaración del nuevo Ministro de Defensa sobre la necesidad de reglamentar la protesta social. Y probablemente no será la última vez que Carrasquilla cree fuego amigo.

Eso, en primer lugar, por su perfil técnico y ortodoxo en materia económica. Ya en su paso anterior por el Ministerio de Hacienda, en la presidencia de Álvaro Uribe, mostró públicamente sus discrepancias con su jefe de entonces, quien públicamente lo desautorizó en temas que tenían que ver con presupuesto y reforma tributaria. 

En segundo lugar, muchas de las decisiones que debe tomar un ministro de Hacienda son impopulares o polémicas, pues en últimas decide (con el Presidente) para dónde se va la plata del Estado, que siempre deja a alguien inconforme.

Aunque el ministro aclaró que sus ideas del viernes no son proyectos definitivos y que deben ser socializadas en el Gobierno, como tiene buenas relaciones con Uribe, fue el director programático de la campaña de Duque, sus declaraciones tiene una fuerza todavía mayor que las de sus colegas en el Gabinete.

Además de anunciar que respetará la regla fiscal, que está revisando el proyecto de ley de presupuesto que presentó el exministro Mauricio Cárdenas, que no descartaba la venta del 10 por ciento de Ecopetrol y que le apostaría a una reforma pensional que dé más cobertura, hizo estas tres propuestas que muestran lo menos popular del proyecto económico de Duque:

Menos impuestos a las empresas, más a la clase media

Carrasquilla dijo que el Gobierno quiere reducir las cargas tributarias de las empresas. Para eso, entre otras cosas y como dijo Duque en su campaña, cambiaría el cálculo de la renta presuntiva (la presunción de que el patrimonio produce por lo menos 3,5 por ciento de utilidades al año), y permitir que las empresas resten de lo que le pagan a la Nación lo que le pagan a los municipios por industria y comercio.

En contraste, propuso aumentar la cantidad de personas que pagan renta, para bajar los ingresos mensuales a partir de los cuales se debe declarar y pagar renta, de 3,5 a 1,9 millones de pesos.

“Las personas que ganan tres veces el ingreso promedio de los colombianos (PIB per cápita) pagan renta de cero. La que gana un ingreso mayor al promedio [alrededor de 1,5 y 6 millones de pesos] debería pagar algo”, dijo.

Aunque esas propuestas las hizo Duque en campaña y van en línea con las de los expertos de la Comisión de Expertos que armó Mauricio Cárdenas, son impopulares.

Cambiar la lógica de los subsidios

El Ministro de Hacienda también habló de la necesidad de hacer cambios estructurales en el gasto público, y uno de los temas que evaluará en este sentido son los subsidios.

“No estamos seguros de si los subsidios en servicios públicos domiciliarios están llegando a los más pobres del país. Tenemos que buscar que los subsidios cumplan un propósito, no darle subsidios al que más grita sino al que más necesita”, dijo Carrasquilla.

Uno de los subsidios a los que hizo referencia fue el de servicios públicos a estratos 1 y 2, que de salir adelante la propuesta pagarían lo mismo que pagan los de estrato 4.

Esa propuesta, en la que están de acuerdo expertos porque no necesariamente llegan a los que más necesitan y se centran en el entorno de las viviendas y no en los ingresos de los hogares, se suele acompañar de la idea de reemplazarlos por otro tipo de ayudas a los más pobres.

Cobrarle más a los clientes de Electricaribe

El ministro retomó una propuesta que, según dijo, hizo el Gobierno anterior. Esta consiste en partir Electricaribe en dos, dejando de un lado sus deudas y de otro el resto. La idea es que esa última parte quede saneada para hacerla más atractiva para un comprador y que así se logre que le inviertan plata constante.

Hasta ahí, la propuesta no suena impopular, pero Carrasquilla dejó la idea de que sus clientes pagarían más.

“En ese escenario sería una empresa rentable en diez años, con unas inversiones sustantivas y accedería en virtud de sus inversiones a una trayectoria de tarifas mejores a las que tiene hoy en día, tarifas más altas que permitirían tener mayores inversiones como compañía”, dijo el ministro.

Contexto